Reflexiones

Published on diciembre 25th, 2016 | by ruben

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Regalando tiempo

Empezamos con un tópico: uno nunca deja de aprender. Seguimos con otro: regala tiempo, no cosas. Y es que, aunque tienes instaladas estas frases en tu hipotálamo histórico del saber popular, parece que o no lo tienes muy presente, o no estabas siendo del todo consciente de lo que esconden en el fondo.

Vaya por delante y a modo de introducción, un pequeño apunte autobiográfico que desembocará en “algo” (una de esas cosas que aprendes cuando ya pensabas que te las sabías):

Un suponer: imaginemos que tienes un hijo. De todos es sabido que ese pequeño ser que aparece en tu vida de golpe viene para cambiarlo todo. Removiendo costumbres, preferencias e incluso sueños. Pues bien, en pleno proceso de baba cayendo, se te agolpan en la bandeja de entrada un montón de peticiones a medio camino entre el cariño, el compromiso, “lo que se supone que hay que hacer” y el corazón. Se trata de ese momento en el que “hay que regalarle algo al recién llegado sí o sí”. Como sea. Las frases “¿qué necesitáis para el niño?”, “¿qué os hace falta?” o “¿ya tenéis un XXXX?” retumban en tu cabeza día sí y otro también.

Y tú (sí, tú), te preguntarás: “¿qué diablos tiene que ver esto con un blog de viajes?”. “Mucho”, argumentaremos. “¿Están perdiendo el rumbo estos chicos de algo que recordar con lo de la paternidad?”, proseguirás. “No, sigue leyendo”, responderemos nosotros con voz firme y segura.

Además de las muchas cosas que (menos mal) te prestan cuando recién tienes un bebé (sea futuro viajero o no), es cierto que se agradecen algunos regalos en forma de utensilios para la pequeña criatura que son necesarios. A partir de lo imprescindible… te sobran cosas. En nuestra cultura, parece ser fundamental tener una silla para el coche, una especie de mecedora, un carrito “coche chiqui cosi”, una cuna carcelera, una bañera a escala, un cambiador, higienizantes de todo tipo, jabones sin cosas malas, todo tipo de esterilizantes de biberón, aceites hidratantes y un largo etcétera que es imposible de enumerar y, mucho menos, de meter en una casa.

Cada vez que te preguntan qué necesitas, tú respondes que “nada”. Te vale con hacer colecho, con bañar al niño en el lavamanos del baño (que es bastante grande) y con “un par de buenas tetas”. En ese momento en el que te miran raro, preguntas en voz alta sin esperar respuesta “¿cómo lo harán en otras partes del mundo para tener niños sin tantas cosas?”. A continuación… te miran más raro si cabe.

Y es que, lo has visto. Lo has sentido. Te vienen a la cabeza todas esas familias en las que la llegada de un niño, aun cambiándolo todo, no tiene por qué cambiar nada. Llega alguien más y se le va a querer mucho, pero nadie se vuelve loco acumulando cosas. Gastando. Consumiendo. Es fácil (y pertinente) pensar que muchas de esas familias no compran cosas porque no tienen dinero, pero esa no es la sensación que tú percibiste en aquel momento. Esos niños llegan al mundo y se adaptan a la vida de las familias. No al revés.

Entiendes el cariño. Entiendes la carga social y cultural que implica la atención… el detalle… “el regalar”. Y lo agradeces. Lo agradeces de verdad. Te vale con la intención. Con la pregunta. Y aquí, justo en este momento, empieza esta entrada.

Entre regalos y peticiones de regalos, surgen una serie de detalles sin preguntar que no esperabas. Un día, te llega una nana que ha compuesto (e interpretado con su mujer) ese mismo genio que te hizo la banda sonora de “El síndrome del eterno viajero” y “Around Them”. Poco después, desde Paraguay, te llega un móvil viajero personalizado (lleno de nubes, mochilas y aviones) y hecho a mano con el que te da vueltas la cabeza. Casi al mismo tiempo y desde Finlandia, llega una tortuga, unos calcetines y una tarjeta… todo a mano. Un poco después y desde varios lugares del mundo, un cuento exquisito (escrito por otros viajeros) a retazos de tiempo y cariño… mucho cariño.

En este punto, en plena Navidad y a pocos días de Reyes, se juntan en el espacio tiempo los dos conceptos motivo de este post… aprendes que el mejor regalo es el tiempo. Tu tiempo. Ese contador que va marcha atrás y que todos tenemos instalado en alguna parte, es lo único que no se puede comprar con dinero. Y eso, lo convierte en lo más valioso que uno puede regalar.

La moraleja de todo esto, si es que hay que definir una, no es la de pedir tiempo para el pequeño recién llegado. No. Es para ti. Para los que te quieren y quieres. El objetivo de este rato en forma de letras que estamos pasando juntos es que todos, nos paremos a pensar un momento y reaprendamos ese tópico que “ya sabemos”: ¿qué tal si en vez de cosas, regalamos tiempo?

¿Y si en vez de ropa, una consola o un móvil… regalamos una tarde delante de un café, un día haciendo fotos o el irnos de vacaciones juntos? ¿Qué le puede hacer más feliz a tus padres… la típica corbata y un bolso o un “y si en verano nos vamos todos a XXXX”?

Y ya puestos a regalar tiempo para los demás a lo loco, intenta ser un poco egoísta y regálate un poco de tiempo para ti. Haz lo que te gusta un poco más. Corre, pinta, cocina, baila… viaja. Porque eso, es lo que realmente te vas a llevar. No las cosas.

Feliz Navidad. Feliz 2017.

Por cierto, si has llegado leyendo hasta aquí… gracias. Muchas gracias por tu tiempo.


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22 Responses to Regalando tiempo

  1. Regino Carpio says:

    ¡Que ánimos de regalarse un rato a solas o en compañía regalan! Sentarse frente a la ventana a ver el frío que hace en la calle (-1). Recordar un cálido verano de alguna playa cualquiera. ¡Mirá , un pájaro busca comida, tiremos semillas!. ¡Seguí leyendo, mirá como disfruta las semillas! Tiempo, cuán ricos somos.
    Disfrutad siempre, lo merecéis! Enorme abrazo en la distancia, corta distancia.

    • ruben says:

      Gracias Regino. Sí, lo más importante y valioso que tenemos, es el tiempo. Hay que aprovecharlo muy bien. Por eso, gracias por regalarnos el tuyo. Abrazos varios!

  2. Estas fiestas nos hemos regalado tiempo en forma de viaje juntos (¿eso cuenta?) Ya haréis un post más adelante de “todo lo que necesita un bebé” (o no)
    ¡Feliz 2017!

    • ruben says:

      Por supuesto que cuenta. Eso está en el top1 🙂
      Vamos a hacer muchos post de bebés (sin volvernos locos). Lo justo. Nuestra realidad cambia un poco… nuestros viajes también lo harán.

      ¡Feliz 2017!

  3. Gloria says:

    Y si…a veces vamos con las prisas y no nos paramos a pensar en ese tesoro valioso que difícilmente volverá … tiempo para vivir y disfrutar (te). Mucha suerte en todo pareja!!!!

  4. Mia says:

    Igualmente familia!

    Y ahora si no os importa, volveré al marathon musical audiovisual de 35 años de George Michael.

  5. Viviana says:

    Me quede sin palabras, conmovida, mientras el tiempo pasa camino al trabajo… Gracias por tanto. Cada vez que entro a este espacio, que considero un espacio de amigos, me llevo sonrisas, reflexiones y ganas de seguir reformulando mis creencias y estructuras para alinearlas con una acción más coherente con lo que siento y pienso. Felicidades a los 3! Los llevo en mi corazón! Feliz 2.017!!

  6. Laura says:

    Gracias una vez más por tocar el alma con la sensatez y calidez de vuestras palabras. Gracias por dedicarnos tanta verdad y hacernos participes de vuestra bonita mirada para disfrutar del tiempo, del mundo, de la vida.

  7. Liliana says:

    Consumismo, consumismo y más… el Papa lo dijo hemos caído en una vorágine horrorosa se ha perdido el verdadero sentido de la Navidad “perder tiempo”: pasarlo en familia, amanecer charlando” muy de acuerdo y muy cierto su post.

  8. Os deseo lo mejor de lo mejor para el 2017, es decir, que venga cargado de tiempo para disfrutar de lo esencial, la vida. Un abrazo enorme familia!
    Ali

  9. Patricia says:

    Toda la razón… Y lo dice una que mientras lo lee se da cuenta que sí está cayendo en la espiral consumista de un bebé por llegar (no tengo bañera, ni hamaca ultrasónica…) y sí quiero tiempo para leer entradas como ésta que hacen reflexionar y sí querer tiempo para mirar embobada al enano durante meses en lugar de tener que volver a la oficina…
    Feliz Navidad familia

    • ruben says:

      Eso… tiempo. Tiempo para los enanos. Aquí o lejos. Nada de currar todo el día para que otra persona disfrute de los mejores años de la criatura. Estamos en ello Patri. En el camino nos encontraremos! Feliz Navidad!

  10. Mindi says:

    Me encantó.
    El consumismo nos ha consumido. Compramos cosas que no necesitamos y acumulamos otras, como parte de una neurosis mucho más profunda que no nos hemos enterado, y que es nada más y nada menos que la búsqueda de la felicidad a través de cosas. De creer que se sentirá mejor al tenerlas.
    Que bonito que alguien escriba sobre las cosas que sí importan: el contacto humano, el abrazo, el tiempo.

    He comenzado hace poco con un estilo de vida más minimalísta, que pienso llevar a otro nivel, también en pro del medioambiente, y posts como este me hacen sentir que no estoy sola.

    Gracias por siempre exponer lo que piensas.
    Felicidades por el bebé.

  11. Bonita entrada que cuando seamos inmortales no va a hacer falta leer :P. Feliz navidad y disfrutad mucho de este tiempo!

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