Reflexiones

Published on Diciembre 6th, 2016 | by ruben

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Mochilas, mochileros y viceversa

Nota: Lunes, 28 de noviembre. Son las 9:52. La noche ha sido dura. Esto de ser padres primerizos es lo que tiene (no me extenderé en el tema). Poco después de subir el post “Cruceros, cruceristas y viceversa”, leyendo por encima algunas reacciones y adivinando otras que puede que no hayan salido a flote… mientras me hago un café y reflexiono, me viene al estómago una extraña sensación que “vomitaré” a partir de ahora

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Este post, va dirigido especialmente a:

– Viajeros/mochileros/turistas que por (su) suerte, pueden hacer uso y abuso de sus vacaciones varias veces al año y que, para ello, suelen usar el avión.

– Viajeros/mochileros/turistas que alguna vez dieron dinero a cambio de hacerle una foto a alguien o que se aprovechan del material que sacan en sus viajes para su propio lucro a la vuelta.

– Viajeros/mochileros/turistas que alguna vez, sintieron que hacían bien regalando lápices o cuadernos en medio de una plaza a todo el que pasara por allí en lugar de llevarlo a un colegio o centro que conozca la realidad de la zona y lo reparta como debe y no para ser revendido.

– Viajeros/mochileros/turistas que alguna vez se subieron a lomos de un elefante al que han sometido vía pajaan o se han hecho fotos con animales salvajes amaestrados.

– Viajeros/mochileros/turistas que, debido al calor, beben agua comprando grandes cantidades de botellas de plástico al día y… “bueno, como en India no reciclan… pues aquí mismo lo dejo”.

– Viajeros/mochileros/turistas que generan mal ambiente en países que no son el suyo por estar en desacuerdo con sus normas y costumbres (no hablo de penas de muerte, ablaciones y similares aberraciones humanas). Dejémoslo en un simple, “quiero entrar en tirantes y pantaloncitos cortos a este templo”, “me apetece meterle mano a mi novia frente a este colegio” o “¿comer con las manos?… paso… dame cubiertos”.

– Viajeros/mochileros/turistas que, teniendo una vida casi holgada aquí (u holgada del todo), son capaces de regatear en viaje cada tuk-tuk, cada hostel, cada comida. A veces, tratándose de 0,20€ que, para uno significa el orgullo de “querer pagar lo que paga la gente local como sea” y para ellos, supone esa pequeña ayuda extra para poder sacar a la familia adelante.

– Viajeros/mochileros/turistas que tienen a bien aceptar todas las invitaciones a hogares y comidas de familias humildes que te dan lo que no tienen para, eso sí, poder presumir luego de lo barato que viajan o hacerlo durante mucho más tiempo.

Quedan excluidos de esta reflexión, todos los aventureros de largo recorrido que viajan en bicis de bambú hechas a mano, hierven el agua de lluvia o de los charcos para beber, se bañan solo cuando encuentran pequeñas cascadas o lagos y duermen siempre en tienda bajo las estrellas. Yo personalmente, reconozco aquí y ahora que para mi desgracia, he estado en alguno de los anteriores grupos (si no en varios). Es cierto que de los errores se aprende con el tiempo, el problema es que muchos pequeños errores de estos de mucha gente a la vez, hacen un gran destrozo.

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No quiero seguir sin decir que viajar en crucero, sigue sin ser una forma de conocer mundo que me guste. Para resolver dudas varias…

  • ¿Creo que esos enormes hoteles acuáticos contaminan demasiado? Por supuesto.
  • ¿Creo que desembarcando en una ciudad principal cuatro horas se puede ahondar en la cultura de un país? Evidentemente, no.
  • ¿Me parece que se hace un sobre abuso del hedonismo y del consumo en general? Sí, pero allá cada cual con su cuerpo y su dinero. Eso sí, un poco de mesura no estaría mal, sobre todo si perjudicamos a terceros o al planeta.
  • ¿Me parece que se derrocha demasiada comida? Sin duda y esto me duele en exceso.
  • ¿Puedo entender que haya gente cuya preferencia a la hora de gastar sus quince días de vacaciones después de un año soportando de todo sea el crucero? Sí, puedo.

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Dicho esto y si hemos llegado tú y yo hasta aquí, convengamos que los cruceros, como concepto… no es lo nuestro. Ahora sí, te propongo que nos miremos un poco a nosotros mismos por dentro. Que nos señalemos al ombligo con autocrítica sincera. ¿Te parece? Vamos allá.

Somos conscientes de todo lo que hacemos bien intentando respetar otras culturas pero… ¿lo somos igualmente sobre lo que hacemos mal? Es más, sin personificar ni en ti o en mí para no sentirnos excesivamente culpables, generalicemos y hablemos abiertamente, sin tapujos y en conjunto, de “nuestro gremio”: los mochileros.

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No sé a ti, pero para mí, eso de viajar con la mochila a cuestas está siendo como una revelación. Y digo “está siendo”, porque me considero un mochilero de nueva creación. A decir verdad, solo llevo cuatro años haciéndolo y no me arrepiento. Probablemente es lo mejor que he hecho jamás. Todo el mérito es de Lucy, no es ningún secreto. Sinceramente, me ha cambiado la vida. Ser mochilero también 😉 Te podría confesar así entre tú y yo, que me ha hecho mejor persona. Ya sabes, todo eso de las curas de humildad, el karma viajero, lo de la gente maravillosa que hay por el mundo, ver otras duras realidades que hacen que veas la tuya con un poco más de perspectiva… Visto así, el mundo del mochileo me ha dado mucho y yo me pregunto y te pregunto (parafraseando a JFK) ¿Qué le damos nosotros al mundo?

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Que vivamos con menos cosas, que consumamos menos, que veamos menos tele, que contaminemos menos… es algo que ya deberíamos de hacer “de serie”. Viajemos con mochila o no. Me refiero a qué le damos nosotros al mundo cuando estamos en viaje. Me refiero a qué dejamos en los sitios esos a los que no llega nadie y no hablo de hacer una tortilla española a o regalar una camiseta desgastada a la que, seamos sinceros, le quedaban tres laundries mal contadas. Me pregunto qué dejamos en pueblos tan auténticos para los que la ganadería o agricultura lo es todo. Me asalta la duda sobre por qué nos recordarán en esos lugares en los que la buena gente agradeció tu visita hospedándote en sus casas o dándote de comer gratis. Hablo de esos pueblos perdidos a los que, por cierto, no llegan los cruceros. Te voy a decir lo que creo que dejamos, corrígeme si me equivoco: lo que principalmente dejamos es eso… gente. Mucha gente que antes no estaba allí. Y todo lo que ello implica, claro. Según van llegando viajeros más y más lejos, más y más lejos llegamos todos. Con la masiva llegada de gente a un precioso y auténtico pueblo (bien sea con cascada y montaña o con playa solitaria y fauna marina), empiezan a cambiar cosas

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– Las señoras que recogen arroz y que antes sonreían para la cámara e incluso te agradecían que les hicieras una foto, ahora te piden dinero por lo mismo (pongamos que hablo de Guilin).

– Los niños que ayudaban a la familia en el campo o que con suerte iban al colegio, ya no van y se dedican a perseguir turistas porque a poco que consigan un dólar, ya van a ganar más que su padre en toda una semana (me viene a la cabeza Siem Reap).

– Aquella familia que hospedó a aquel primer viajero, ahora ha convertido su casa en un hostel (¿has vuelto a Ella últimamente?).

– Sus vecinos, al ver cómo estos prosperaban, abrieron otro… y los de enfrente, otro más (¿cómo sería antes Isla Samosir?).

– Como cada vez el sitio se hacía más y más popular, más gente venía y más demanda de servicios había. Lo auténtico del lugar pasa a un segundo plano porque… la verdad es que a estos aventureros, no les gusta dormir en el suelo y comer solo arroz. Al menos, no más de un día. También quieren continental breakfast, cerveza y pizza para cenar (sin miedo a equivocarme, El Nido ya no es lo que era).

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– Además de hostels y restaurantes, aquel chico, uno de los pocos que sabía inglés del pueblo y que te llevaba encantado por un sendero hasta un pequeño y oculto templo con la única ilusión de hablar contigo… ha montado una empresa de excursiones contratando por medio euro al día a sus vecinos y cobrándote a ti 50 (qué bonito es el salar de Uyuni a pesar de todo).

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– Como el pueblo crece y crece y los precios suben y suben, la gente más humilde y sin idiomas, se ha tenido que mudar a otro sitio ya que no pueden vivir donde han vivido sus familias por siglos (seguro que también has pensado en Luang Prabang ).

– Llega cada vez más gente. Viajeros que han oído cantos de sirena. Que es un lugar en el que hay cerveza barata, playa paradisíaca y mucha fiesta. Por supuesto, hay que ir en tirantes y pantaloncitos cortos para que nos dé bien el sol… que aquí eso no esté bien visto por motivos religiosos o sociales, nos da absolutamente igual (con poner el ejemplo de Bali, ya está todo dicho).

– Como ya no caben más establecimientos en el pueblo, el negocio acaba en el mar. Al parecer, a los extranjeros nos gusta hacer submarinismo y hacer avistamiento de ballenas… pues nada, a perseguirlas sin fin con las barcas que se usaban para pescar hasta que aparezcan enormes yates a motor y “special sangria” a bordo (Mirissa, Mompiche, Puerto Madryn…).

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– Qué bonito es este paisaje kárstico en el mar ¿verdad? Visitémoslo por encima de nuestras posibilidades y las del entorno (sin duda, estamos en Halong Bay).

– Una vez que el sitio y su cultura queda literalmente arrasado, hay que buscar nuevos auténticos sitios que visitar “para mezclarse con la gente local y conocer nuevas costumbres” (va a quedar muy largo enumerar todas las islas del sur de Tailandia, ¿no?).

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Antes de señalar a los demás, tenemos que mirarnos a nosotros mismos un poco. Y no vale decir “yo no hago justamente esto” porque puede que hagamos otra cosa igual o incluso peor. Piénsalo. Pensémoslo todos.

Cada vez lo creo más: a día de hoy, el turismo está cambiando el mundo casi más que internet. No me extenderé mucho más, creo que la idea se pilla bien. Dejo el post “en abierto”. Sin una conclusión final más allá de “la preocupación” y del pensar que ojalá hubiera menos cruceros, menos maletas con ruedas, menos autobuses con chinos que persiguen paraguas y sí… menos mochileros también.

¿Nos quedamos todos en casa?… ¿Alguna sugerencia, solución o comentario?


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30 Responses to Mochilas, mochileros y viceversa

  1. Hola chicos!
    Solemos leer sus post ya que son muy entretenidos y diferentes de lo que suele uno leer de los blog de viajes, tan de moda en esta época. 🙂
    Pero respecto al tema que has escrito, nosotros que ahora estamos” recorriendo el mundo” por decirlo de una forma hablamos mucho sobre el tema de ser mochilero, el turismo y la explotación turística.
    Y creemos que las cosas hay que verlas dentro de otra perspectiva. Es cierto que el turismo cambia las cosas y porque no las personas, aunque no siempre debe ser para malo.
    También creemos que los mochileros siempre buscan el sitio auténtico! quieren ser los primeros en estar en un sitio donde no haya turismo, pero crees realmente que sobrevivirán a no tener las comodidades que les brinda un hostel? Creemos que no sobreviven a una semana sin ducharse y vivir en la pobreza de un lugar.
    Es fácil decir lo bonito que es “lo auténtico” cuando sabes que en unos días dejarás esa región del país y volverás a tus comodidades.
    Pero has pensado alguna vez que para la propia gente de allí los días son duros y que trabajar en el campo es dificil para ganar casi nada?
    Todas las poblaciones necesitan mejorar, y para bien o para mal el turismo es lo que trae en cierta forma. Otra cosa es como lo trae, me explico, si hay turismo también hay progreso en una región pero es ahí donde no sólo el mochilero debe ser responsable sino el gobierno de ese país y sus propios habitantes los que deben hacer que el turismo sea responsable. Lo que no puede ser por ejemplo es que las playas de ciertos sitios estén sucias y tengamos por otro lado toda la gente local parada, jugando cartas o regateando con los turistas por ganarse algo! Nadie cuida nada porque a nadie le enseñan a cuidarlo y somos de los que piensan que el gobierno de cada país es el principal culpable por permitir cosas que no deberían hacerse y no ayudar a su propia gente a hacer las cosas bien.
    Pero bueno cada uno es libre de hacer sus propias reflexiones!
    Saludos!

    • ruben says:

      Hola! No es que sean reflexiones diferentes, para nada. Es que este post, vino después de otro en el que hablábamos de muchas de las cosas que dices: https://algoquerecordar.com/escapadas-ciudades-europeas-praga/ Ahí tocábamos el tema de quién corrompe primero qué. El de mochileros es “una cura de humildad” para que seamos los primeros que cuidemos el mundo y que la huella que vamos dejando no sea tan dañina. Y claro que he pensado alguna vez en que la gente que trabaja en el campo tiene días muy duros para ganar casi nada… claro que sí. El problema es que, antes de llegar el turismo masivo y la subida de precios, a esas personas les llegaba con lo que tenían y lo que la tierra les daba. Ahora no. Y eso, ha pasado en casi todo el mundo. Abrazos!

    • lucy says:

      Hola chicos! Nos alegra mucho que nos leáis a menudo y más aún que no estéis de acuerdo con todo lo que escribimos 🙂 (lo digo en serio). Queria dejaros mi opinión al respecto por aquí también.

      Le damos muchas vueltas a este tema sobre lo bueno y lo malo que dejamos cada vez que llegamos a un lugar remoto. Lo cierto es que no terminamos de llegar nunca a una conclusión única porque depende del lugar, de las políticas turísticas del propio gobierno y del tipo de viajeros que atraiga el destino las cosas evolucionan de formas muy diferentes en unos destinos o en otros. Desde luego que la gente tiene derecho a progresar, en un sentido positivo de la palabra, a salir del campo y a que sus hijos tengan mejores condiciones de vida que ellos, aunque no en todas partes el turismo eso es lo que trae. A veces en lugar de eso, saca a los niños de los colegios para que puedan venderles souvenirs a los turistas, aunque hay muchos factores que influyen en esto obviamente no solo el turismo.

      Dicho esto, yo sigo posicionándome a fvaor de los intercambios culturales que se producen gracias al turismo. Incluso aunque por esos intercambios se pierdan ciertas costumbres ancestrales, porque también sucede que surjen nuevas culturas. Así es como se ha escrito la historia y creo que las mezclas culturales en dos direcciones forman parte de ella.

      En cuanto a los mochileros, vamos aprendiendo poco a poco a viajar de manera responsable pero todavía (al menos a nosotros) nos queda mucho por aprender.

      Saludos y a seguir viajando!

  2. Ori says:

    Me encanta, primero porque me hace feliz saber que no soy la única intensita que se plantea mil cosas a cada sitio que va y segundo porque siempre lo cuentas todo con una naturalidad que hace que nadie se pueda sentir ofendido.
    La autocrítica, esa desconocida palabra para el mundo viajero pero que es tan necesaria.
    Pienso al igual que tú que no es ni siquiera importante plantear una solución definitiva sino decir en voz alta sin miedo alguno: igual esto no lo estamos haciendo bien.
    Al fin y al cabo también viajando es cuando hemos tenido la oportunidad de explorar esas realidades y decir: ahora que lo se, no quiero ser parte de ello. Y eso es necesario, importante.
    Creo que en ese bucle de la necesidad de ser leído siempre tendemos a “vender” destinos más que a “contarlos. Hacen falta mas posts como: 10 cosas que hice terriblemente mal o El día en que no logre ser más que un turista.
    Siempre me pregunto si la gente viaja tanto porque no hay más debates acerca de…. todo, el mundo es tan complejo que no se merece que lo endulcemos en nuestras historias. O por lo menos que lo intentemos.
    Estoy también 100% de acuerdo en que el turismo está reconfigurando el mundo y que en el medio estamos todos nosotros que amamos recorrerlo y que tenemos que responsabilizarnos.
    Un saludo!!!

    • ruben says:

      Hola Ori, gracias por tu comentario. Es cierto que, si no vamos a dejar de viajar, al menos debemos de ser “más sinceros” en general sobre lo que vemos. Sobre lo que sentimos. Sobre cómo se vive en un lugar. No se trata de contar que todo es maravilloso y ya está. Pero además de ser sinceros sobre lo que hay, está bien informar de cómo viajar de forma responsable. Nosotros hemos cometido muchos errores (seguiremos cometiendo más). Hemos ido aprendiendo con el tiempo y no está de más contar lo que hemos hecho mal para que los que vengan de tras… no hagan lo mismo. Si lo conseguimos al menos con una persona, ya habremos hecho algo bien.
      De todas formas, espero que no estropeemos mucho este mundo que, a pesar de todo, sigue siendo precioso. Esperemos que por mucho tiempo.

      Besos!

  3. Carla Llamas says:

    ¡Cómo me gustan los post que remueven conciencias y abren debate!

    Es difícil juzgar a otros viajeros o criticarlos porque seguramente tú haces cosas igual o peores y ni siquiera te das cuenta. Creo que todos, a la hora de viajar, deberíamos ser lo más responsables posible y que las autoridades de cada lugar también deberían jugar bien sus cartas a fin de no permitir que el turismo lo invada todo.

    Creo que el mundo ha avanzado a pasos agigantados y ahora tod@s tenemos acceso a todo mucho más fácilmente y no se ha sabido gestionar de ninguna manera. Este tipo de artículos te hacen ver la situación desde fuera, analizarla un poquito mejor y reflexionar. Y eso es muy importante, dar un paso atrás y pararse a pensar, que parece que en los tiempos en los que vivimos cuesta mucho de hacer.

    Un abrazo

  4. Caro Tapia Allier says:

    Falta mucha conciencia de lo que es el turismo “RESPONSABLE”.
    El gran problema es que en general cuando uno parte en vacaciones, uno siente que tiene el mundo a los pies, que puedes hacer todo y quieres hacer todo. Pero olvidamos el respeto que debemos tener con el entorno.

    Somos nosotros los que dañamos esas zonas magicas del mundo, esos lugares autenticos que ahora no lo seran más, y todo porque en vez de respetar como ellos vivian, les inculcamos como nosotros queremos vivir durante nuestro viaje.

    Es dificil volver atras, pero yo creo que la unica solucion que tenemos es la de no caer en el juego. Eso quiere decir no dar dinero por una foto, no pagar por dormir en un lugar que no es reglamentado (si una casa de familia ahora cobra), y respetar la zona, vestirse adecuadamente, comer adecuadamente y respetar sus creencias.

    Importante es tambien el hacerlos entender la maravilla en la que viven, y mostrarles que uno viaja a esos paises porque estamos buscando algo, algo que ellos tienen y que lamentablemente piensan que no es mejor que lo nuestro. Si pudieran entender que ellos son los mas RICOS del mundo entero, porque lo tienen todo sin tener tanto…

    Un beso enorme a ustedes 3 y muchas gracias por la reflexion, porque es un tema que yo empece a tratar en 2007 con un proyecto turistico que hice para el Sur de mi pais, y cada vez que viajo por el mundo vuelvo con la misma sensacion de maravilla e inquietud.

    Gracias, gracias, gracias por publicar este tema!

    • ruben says:

      Ay Caro… cuánta verdad. Hay muchas cosas que podemos hacer. El problema es lo que se trada a veces en tomar conciencia de las cosas que hacemos mal. Lo peor de todo, a mi entender, es querer llevar nuestras tradiciones y comodidades a costa de las suyas. Eso es lo que hace que todo se corrompa y estropee. Si queremos autenticidad, deberíamos de poder vivir sin una hamburguesa durante dos semanas o continental breakfast. Me canso de oír a mucha gente en viaje quejándose de la comida cuando está fuera y de que en España se come mejor o de no poder ir en tirantes para coger sol y presumir a la vuelta. Pues mira… quédate en tu casa y no salgas. Es más, rompe el pasaporte para evitar arrebatos. Te bajas a Tarifa, te enganchas bien a un chiringuito, te pides una tortilla española y todos tan contentos.

      Un beso grande!

  5. Pablo says:

    Somos demasiados en el planeta y todos queremos comprar y hacerlo todo. Ya sea en el turismo o en cualquier otro aspecto de nuestra vida capitalista. Supongo que la única manera es el decrecimiento, dar un paso atrás, algo tan utópico como necesario.

  6. Alicia says:

    Alto y claro, eterno debate interior, cada vez me molesta más que me mire como una purista o talibana por insistir en comer con las manos si es como se hace allí, o ir tapada si es como se lleva allí… Y al tiempo, me molesta que me miren mal porque hago demasiadas fotos, y meto la pata por insistir en hacerlas cuando no se debe/puede molestar.
    Viajamos y por tanto nos exponemos a hacer mal las cosas. Unos en más volumen que otros, y la actitud lo es todo para minimizarlo, pero todos la cagamos. Algunos compensamos, como publicar y compartir estas reflexiones que igual hacen pensar a algunos y de esos algunos a lo mejor pasan a la acción, y otros no, se cargarán de razones para ver la paja en el ojo ajeno. Pero es lo que hay. Intentar ser consciente y tratar de modificar lo que se pueda en próximos viajes, o no volver a salir de casa nunca más (qué horror).
    P.D. En África, que no es un país, también hay unos cuantos lugares “arrasados”…
    Un abrazo y gracias!

    • ruben says:

      Me pasa exactamente lo mismo. No solo me molesta que me miren como purista por comer con las manos, sino que el resto no lo haga. En cuanto a las fotos… igual. Como que me siento mal sacando la cámara. En general. También te confesaré que hemos pasado por todos los estados: 1) pagar de más en todos lados y que nos timen 2) enterarnos de cómo va todo y querer pagar lo que pagan los locales 3) regatear y enfadarnos si nos lían 4) entender cómo son las cosas y lo que significa ser de aquí y de allí e intentar repartir riqueza sabiendo que hay que pagar un poco más, pero que ellos sepan que lo sabemos y que queremos ayudar… Supongo que es una evolución. Así con todo.

      Creo que hay que seguir viajando, claro que sí. Quedarse en casa no es una opción. Pero se puede intentar hacerlo un poco mejor y sí, intentar “cagarla menos”. Te diré que, está resultando toda una revelación lo de haber sido guía.

      Podemos hablar de destinos, dar consejos sobre qué hacer y dónde ir… pero sobre todo “cómo hacerlo”. Nadie nace sabiendo.

      Gracias a ti… pero yo te mando un beso, no un abrazo.

      Nota mental: África. Crece Koke, crece!

  7. De mayor quiero ser mochilera says:

    Gran post!! Que a la vez me ha hecho sentirme culpable por tener un blog de viajes y proclamar a los 4 vientos la belleza de muchos lugares, algunos fuera de las rutas turísticas más habituales. Quizás dentro de poco estos lugares ya hayan perdido todo su encanto. Pero gracias al blog también intento concienciar a la gente de que no hay que subirse a los lomos de un elefante, ni sacar estrellas de mar del agua o intentar no consumir productos con aceite de palma. Es difícil cambiar en esta sociedad!! Hace mucho que pienso que el mundo se va a la mierda y rápido…

    Un saludo!

    • ruben says:

      Suscribo todas esas sensaciones que dices desde “Que a la vez”, hasta “Un saludo”… si lo hiciera desde “Gran post” sería muy prepotente por mi parte 😉

      Me pasa exactamente lo mismo.

  8. Da para pensar y mucho. Creo que también he estado en los grupos que mencionas al principio, al menos en el de quedarnos en casa de locales. Normalmente intentamos hacer cs y nos hemos encontrado con gente maravillosa, que como tú dices, te da lo que tiene. Un ejemplo en Pokhara. Era cs o uno de los cientos de hoteles clónicos que han abierto a raíz de la llegada de turistas, con gustos occidentales y que no quiren comer con las manos. Difícil elección, en cualquier caso estamos perjudicando o spoileando la zona.

    El turismo (ya sea de viajeros/turistas/cruceristas/mochileros) es la gallina de los huevos de oro de muchos lugares (cada vez más) y pocos van a dejarlo pasar de largo. No hace falta ir a lugares remotos para verlo, tenemos ejemplos en cada esquina: costa española, Barcelona o incluso recorridos místicos como el camino de Santiago, según escribió recientemente Paco Nadal.
    Me parece que tiene dificil solución,aunque reducir nuestro uso de redes sociales (todavía más complicado me parece) sería un buen paso. Viajemos para descubrir, no para compartir (aunque sea para que nuestros familiares se “queden tranquilos”) lo dicho,buscamos la paja en el ojo ajeno

    • ruben says:

      Difícil solución tiene, cierto. No sé si reducir el uso de las redes sociales lo es. Creo que tenemos que motivar e inspirar a viajar (porque es necesario) pero siendo consciente del daño que se puede hacer… y del bien también. No hay que decir “no tengáis sexo”, sino “usad preservativo”. Yo soy firme defensor del cs siempre que dejes “lo mismo” que recibes sin aprovecharte. Y así con todo. A ver cómo lo logramos… ¡Seguiremos informando!

  9. Me ha encantado sentir al leerte ese “toque de atención” a mi conciencia mochilera… Ha sido totalmente un: ¡eiii, lee y piensa!

    Es taaan cierto que cuando viajamos, de alguna manera nos volvemos egoístas por querer conocer y hacer nuestros lugares remotos, que da miedo lo fácil que puede ser olvidarse del impacto que tendrá en esos lugares nuestra presencia y/o nuestros actos.

    Gran post y gracias de verdad por ayudarme a ver un poco más allá.

    • ruben says:

      Según nos vamos más y más veces… y aprendemos de nuestros errores, vemos las cosas de otra forma, ¿no? Supongo que no es solo “´cómo lo hacemos de mal o bien nosotros” sino de no sacar pecho e intentar que otros no cometan los mismos errores. Supongo. No sé.

      Gracias a ti! 🙂

  10. Julia says:

    Supongo que la única solución es ser más respetuosos con los lugares que visitamos, lo cual es muy fácil decir y no siempre fácil de hacer. Sobretodo porque hay veces que la cagamos y ni lo sabemos. Yo soy de las que se ven representadas en un par de los puntos de arriba…

    Machbel, tristemente los safaris humanos ya existen… En las islas de Andaman son un verdadero problema. Síntoma de una sociedad enferma.

    • ruben says:

      Muy cierto. A veces la cagamos y no lo sabemos. Además, es muy duro cuando te das cuenta después. Al menos, podemos contarlo para que otros no lo hagan (o lo tengan presente… allá cada uno). Hay que informarse e informar. Pero sobre todo, no creerse Miguel de la Quadra-Salcedo. En cuanto a los safaris humanos… pues eso, una más. En fin…

  11. Jabi says:

    ¡Hola Rubén!

    Yo la verdad no sé qué pensar. Creo que como en todo, si nos ponemos a reflexionar, nos podemos sentir culpables de miles de cosas, muchas de ellas muy lejos de estar al alcance de nuestra mano. Vivimos en un mundo muy capitalista, y salirse de él es tan tan complicado que a veces dudo que alguien pueda llevar una vida totalmente independiente de las tentaciones diarias. Por mucho que viaje a pata o tenga una bici producida en su pueblo.

    Por otro lado, uno puede comprometerse éticamente con varios aspectos de la vida: no comprar ropa en Inditex, no consumir aceite de palma para salvar a los orangutanes de Indonesia, no producir basura… pero me parece sinceramente imposible comprometerte con todo. Porque si nos ponémos éticos, habrá que aplicarlo a todos los ámbitos. No se puede ser moralista con la explotación del Amazonas y luego sentir indiferencia por los niños que extraen coltán… con el que hacen videoconsolas, móviles y portátiles desde los que escribimos todo esto.

    Me encantaría, de verdad, conocer a alguien que realmente cumpliera con todo esto. Por aprender cómo lo hace, cuánto le llevó acostumbrarse, etc… Pero hasta ahora no he conocido a nadie.

    Creo que estamos en una red de la que no podemos salir. No es por quitarnos culpa, pero el sistema está montado así. Si Tailandia se ha convertido en un impresionante hub turístico es porque los políticos y empresarios de allí lo han permitido. Nosotros fomentamos el turismo, pero ellos lo crean. A la vez aportamos dinero (Los hay que racanean en los tuk-tuk y los que dan propinas tremendas), y bueno, según el tipo de viajero que seas, puedes aportar algo más. Yo he usado Couchsurfing para ahorrar dinero, pero a la vez porque estoy muy interesado en conocer a gente local e intercambiar aunque sólo sea experiencias, cervezas o risas. Cuando no encuentro a nadie interesante prefiero pagar un hostal.

    De todas formas entiendo el tono general del artículo. Creo que depende mucho del nivel de involucramiento o compromiso de cada uno, pero “limpio limpio” seguramente no estemos ninguno. Sinceramente pienso que la vida es injusta por mucho que intentemos alcanzar la perfección (ética en este caso), y en este aspecto creo que poca solución hay más allá de tener unos principios que respeten lo máximo posible tu alrededor.

    Es fin, no tengo mucho tiempo para revisar lo que he escrito, espero no haberme ido por los cerros de Úbeda.

    Muy interesante el debate de todas formas, me quedo a verlo. ¡Un saludo, Rubén!

    Jabi

    • ruben says:

      Muy de acuerdo con todo lo que expones. Cierto es que no existe la Madre mochilera de Calcuta. Nadie puede estar a todo y en todo… pero al menos, no seamos tan pretenciosos como para pensar que por llevar una mochila a la espalda, somos los que mejor viajamos del mundo mundial. Tenemos nuestra parte de culpa en los cambios que se producen en el mundo en cuanto al turismo… como muchos otros. Cierto es que los gobiernos y los empresarios han permitido que sus países se estén conviertiendo en raves 24/7. También pasa aquí. Lugares de peregrinaje para despedidas de solterx, coches de pedales con 15 tíos hasta arriba de cerveza, etc. Todo es por dinero. La globalización se lo está cargando todo y las particularidades de cada sitio se empiezan a empastar. Tengamos cuidado con lo que hacemos individualmente pero, no nos creamos mejores que nadie. Llevamos nuestra pequeña culpa encima también.

      Nosotros somos defensores del couchsurfing también. Lo hemos hecho muchas veces. Pero incluso eso, en según qué países… también es una responsabilidad.

      En fin… creo que hay que pensar en ello y tener siempre presente el daño que podemos hacer.

      Por cierto, me ha encantado tu comentario.

      Un abrazo!

  12. Poco más podemos añadir a un post en el que la mayoría, o todos, nos vemos reflejados de una manera u otra (otra cosa es que se quiera admitir…)
    Y es que al final, admitir que hacemos lo que muchas veces criticamos del vecino no es fácil y lo que es peor: muchas veces ni siquiera somos conscientes de que lo estamos haciendo, creyendo que estamos por encima del bien y el mal únicamente por colgarnos una mochila a la espalda y llevar unos cuantos (o muchos) billetes en el bolsillo.
    Si nosotros como turistas/mochileros/viajeros, o cómo quieran o queramos llamarnos, dejásemos de pensar un poco en nosotros y nos olvidásemos de ese YO tan mayúsculo que nos hace pensar que somos los únicos que hacemos bien las cosas, estamos seguros que otro gallo cantaría, y seguramente muy alto…
    ¡¡Muchas gracias por remover conciencias!!

    • ruben says:

      Creo que se trata de eso, sí. De ser conscientes de nuestra condición en todo momento. No creyéndonos mejores, ni peores. También es cierto que con el tiempo, todos vamos aprendiendo y dándonos cuenta de lo que hemos hecho mal en el pasado y actuamos en consecuencia en siguientes viajes.

      El tema es que da vértigo pensar que podemos estar contribuyendo a cambiar las cosas sin querer. Hay que pensarse muy bien lo que hacemos y lo que transmitimos. Además de ser autocríticos y conscientes, debemos de proteger lo que tanto queremos.

      ¿Os suena ese típico post de “10 sitios secretos que tienes que visitar antes de morir”? Lo dicho… una responsabilidad.

  13. Clara says:

    Hola Ruben,
    a mi también me ha llamado la atención este post. Coincidimos en lo de los cruceros y en que ser mochileros nos ha hecho ser mejores personas, mas respetuosos. Lo bueno y lo que creo que tienes que “llevarte” de todo esto es que tu ya estas aware y eres muy consciente de los errores que cometemos y/o lo poco que beneficiamos a algunas gentes o lugares. No digo que con ser consciente sea suficiente, tu ademas compartes tu reflexión y haces que otros piensen un poquito…

    Al final yo creo que es un conjunto de cosas que afectan, no solo los mochileros con sus malos hábitos, sino un poco como decía el post de Daniel, hay cuestiones que tienen que ver con gobiernos, con dinero… con la globalizacion, con Internet, etc. Tuve un profesor en la universidad Autónoma de Barcelona que nos presento el concepto de la sociedad liquida, del sociólogo Zygmunt Bauman. “Es el autor del concepto «modernidad líquida» para definir el estado fluido y volátil de la actual sociedad, sin valores demasiado sólidos, en la que la incertidumbre por la vertiginosa rapidez de los cambios ha debilitado los vínculos humanos”.
    Por ejemplo, todas esas fotos que compartimos y subimos a las redes sociales inspiran a otros y hacen que otros quieran ir a esos lugares y, por desgracia, no todos somos igual de buenos, igual de cuidadosos… Es un momento de muchos cambios e inestabilidades en general y da p**o miedo a veces si uno se para a pensar mucho.

    Me voy a salir un poco del tema de los viajes y hablo en general del mundo y otras cosas, pero creo mucho en el equilibrio y en que siempre tiene que haber cosas negativas y positivas, momentos tristes y momentos alegres, muertes y nacimientos (felicidades por cierto!!!) y por eso para que haya países desarrollados y ricos tiene que haber el otro lado, la otra cara de la moneda, países pobres y menos desarrollados. Igual que pienso que hay gente que sin elegirlo han nacido aqui o alli… ciertamente hay cosas que no dependen de nosotros y hay que ser consciente de que no va a haber nunca un universo uniforme, igual, calcado, con gente toda “rica”.

    Perdón por filosofar, pero creo que nos tenemos que sentir felices de haber nacido donde hemos nacido, somos realmente privilegiados de tener las posibilidades que tenemos al menos en cuando a comida y necesidades minimas cubiertas…y, ojo, que todo es muy relativo… sin que eso signifique que somos (gente occidental de clase media nacida en Spain) mas perfectos que otros seres del planeta. Yo no me levanto en una isla paradisíaca, pesco mi pescado que luego me hago asado o no puedo ver puestas de sol cada día a ritmo de guitarra como la gente que nace en Lombok, igual que ellos no comen turrón Jijona, mantecados y abren regalos a ritmo de zambomba con la familia y la chimenea encendida. Al final yo creo que lo que estaria bien es que cada uno entendiera o apreciara lo suyo, lo bonito que es ser diferente sin querer ser otro.

    • ruben says:

      Sin duda soy de la opinión de que tengo que dar las gracias de nacer donde he nacido. No sé si tanto por el país (hay gente que ha nacido probablemente en mi misma calle que lo estará pasando fatal) sino en mi familia. Muy cierto lo de que todos tenemos que valorar lo que tenemos. Nosotros el teatro, los museos y las tapas… ellos, las puestas de sol frente al mar. El problema, creo, está en el momento en el que unos van al otro lado a querer imponer sus normas y, con su comportamiento y actos, cambian ese lugar. Está claro que esto lo ha venido haciendo el ser humano a lo largo de la historia pero… de los errores deberíamos de aprender y ser conscientes de lo que tocamos… para no destrozarlo. No me gusta pensar que para que unos estén bien, otros tienen que pasarlo mal. Igual que no deberíamos de aprovecharnos ni a nivel gobierno, ni a nivel individual de las carencias/limitaciones/penalidades ajenas. Sobre todo en este tema, voto por intentar fomentar un turismo más responsable. No vale solo con “mandar gente a los sitios que hemos estado” a través de nuestros textos y fotos. Hay que intentar que tanto unos como otros, disfruten de esa conexión que, evidentemente, considero buena para todos. Si se hace con respeto y actitud adecuada.

  14. machbel says:

    Otro efecto de la globalización y de nuestro egoismo consumista. ¿Solución? Ser responsables, sostenibles, y en futuro ya veo que habrá algunos que pidan reservas de humanos para mantener las tradiciones.
    Los países menos desarrollados también quieren nuestras comodidades, pero igual tenemos que hacerlo mejor para que haya para todos

    • ruben says:

      ¿Sabes? Me pregunto qué fue antes… Cuando estuvimos grabando “Around them”, en varios sitios nos dijeron que eran felices con lo que tenían. No necesitaban más. Puede que seamos los occidentales los que vayamos a crear nuestras necesidades allí. Pero sí, la palabra es, sobre todo: responsabilidad. En lo que se refiere a nosotros, haciendo lo que hacemos, tenemos la oportunidad de intentar concienciar (aunque sea a pequeña escala). Aunque deberíamos de tomárnoslo como una obligación. Algo con qué devolver lo mucho que recibimos.

  15. Daniel says:

    Te voy a ser sincero Ruben, después de haberme quedado en blanco me he leído el post por segunda vez con una canción de fondo para ver si me brotaba algo que decir al respecto.

    Partiendo de que todo es una realidad que está muy presente y habiendo leído la reflexión que en su momento escribiste sobre Praga y como cambió “por nuestra culpa” (los turistas, mochileros, maleteros etc)… yo intentaría verlo como una moda Ruben… llegará un momento que el sureste asiático no será “focus” de turismo y será otro lugar como podría ser África.

    De hecho yo mismo estoy planteándome viajar a África por no ir a donde va todo el mundo y al igual que a mi le acabará pasando a más gente más adelante.

    Quizá dentro de 100 años ya no se turistee nada porque estará todo visto desde una tabla voladora…

    Solución?

    Se me ocurre ser más humilde de lo que uno cree que es y con ello me refiero a las pequeñas cosas del regateo en países subdesarrollados… a comprender que los locales no “nos estafan por que somos turistas” sino que para muchos de ellos somos la única manera de ganar un extra, (o algo) de dinero. Nosotros hacemos lo mismo en el mediterráneo con los Alemanes, Americanos etc…. No se llevo un rato pensando y es que con el post que acabo de leer es para no salir de casa jaja

    A fin de cuentas vivimos en una sociedad que compra en Primark (se me ocurrió ese ejemplo) sabiendo de donde vienen esos productos tan económicos. Así que mejor me quedo con las cosas buenas que uno se encuentra viajando para ser consciente de que hay buenas personas, la mayoría “sobrevivientes.”

    Todo forma parte de una evolución y desde que el ser humano es humano hay poco positivo y a favor de la Tierra (en general).

    Pd: La canción que suena una y otra vez: “Clementine” de Sarah Jaffe.

    • ruben says:

      Bonita canción para un post duro. Un post que no pretende hundir a nadie… pero sí “dar que pensar”. Todos metemos la pata (sobre todo viajando), pero solo molesta la pata ajena. Si pudiéramos poner un poco de nuestra parte “desde abajo”. Desde cada gesto. Desde cada puesto de mercadillo. Desde cada pequeño recorrido en tuk-tuk. Desde cada charla en el tren. Este post es también para los que se quejan de que “no le gusta que vayan muchos turistas a su ciudad”, pero sí le gusta ser turista fuera. Es para todos. Los que timan en casa y son timados fuera.

      Me llama la atención que te acuerdes del post de Praga porque, yo también me he acordado escribiendo este. Gracias por la atención!

      Nos vemos en África!

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