Nota: este artículo irá evolucionando según los acontecimientos.

Miércoles 11 de marzo. Estoy en la playa de Cofete en Fuerteventura. Googléalo. Sí, está muy lejos de todo. Lejos de gasolineras, de cobertura, de coronavirus… Las montañas se desvanecen en la arena. El horizonte no termina y no hay nadie a 500 metros de distancia. Aquí, uno se siente “a salvo”. Pero es solo una sensación personal racional, no emocional. Por casualidad espacio temporal, Lucy y Koke están en Madrid. Se tuvieron que ir por unos asuntos que no vienen al caso horas antes de que Madrid pasara a ser lugar de “contención reforzada”. Además de ellos, el resto de familia y amigos están repartidos por varios lugares. A ti te pasará algo parecido. No hace falta que me extienda más por el sendero de los lazos.

Probablemente por estar a solas, sin tener que perseguir a un pequeño viajero aventurero, me ha dado por poner las noticias de fondo y arrancarme a pensar.

viajes y coronavirus

Lo que hace un mes era “una gripe fuerte”, se ha convertido en un segundo estornudo, en algo bastante más serio. Llamémosle principio de pesadilla. Para muchos, pesadilla completa. Ya no vale banalizar. Sí, en teoría… a nosotros (que no somos grupo de riesgo) no nos pasaría nada en caso de contraer el Covid-19 pero, ¿da eso barra libre a la irresponsabilidad? Ya desde el primer momento, esa sentencia (“a mí no me pasaría nada”), me pareció de dudoso gusto. Por un lado, es comprensible pensarlo y sentirse a salvo, pero eso de no formar parte de los señalados, no es para olvidarse de los que sí lo están. Entiendo su temor. Comparto su preocupación. No se merecen que nos importe más un partido de fútbol, una carrera popular, unas fiestas o una manifestación.

Cofete Fuerteventura

Está claro que lo mejor, es seguir las pautas y consejos que van marcando los entendidos en el tema (aunque vayan a ciegas). Uno de ellos, el que más nos afecta a nosotros: evitar los viajes innecesarios. Pero claro, ¿cómo se evitan los viajes innecesarios cuando el viaje, es tu vida diaria? Es decir, cuando el viaje es necesario e incluso vives de él.

Paro de escribir por unos instantes porque justo hablan de ello en la radio: son malos tiempos para el turismo.

huellas playa

Es curioso. Mientras escribo estas líneas. Veo cómo se bajan de un coche tres personas: un chico con cuerpazo y una chica de muy buen ver. Él se quita la camiseta y marca tatuajes y tableta. Ella, se quita una camiseta y un pantalón normal y extrañamente, se pone un bonito y sedoso vestido rojo. Detrás de ellos (o delante, según se mire), va un señor con buena barriga y mejor cámara. Se dirigen hacia la orilla y los pierdo entre la distancia y los montículos de arena. A decir verdad, no me interesa mucho lo que van a hacer, aunque ya me imagino de qué va el tema.

Ruben algo que recordar

Puede parecer frívolo hablar de viajes en estos momentos. Eso de inspirar y hablar de conocer otras culturas, pasa a un segundo plano. Puede que a un tercero. Seguro que tú tampoco estás pensando ahora mismo en ese viaje de Semana Santa o verano que llevabas planeando meses atrás. Te preocuparán más otras cosas: si es seguro ir al trabajo, qué hacer con los niños, si esa persona que estornudó a un metro está coronaviruzado, prestar mucha atención para no contagiarte y pegárselo a los abuelos, etc. A nosotros también nos cuesta. Se nos hace difícil hablar de viajes en estos momentos aunque viajar sea nuestra vida (no una bonita foto). Pero de momento, tenemos que seguir haciéndolo (aunque ahora sea con mucho más cuidado). Es como vivimos. No tenemos «una casa», casa, en la que encerrarnos. La nuestra ahora tiene ruedas. Igualmente, no se puede mirar a otro lado como si nada pasara.

marcas arena

Aunque se supone que nos reuniremos de nuevo a finales de mes en Málaga No sabemos cuando nos reuniremos de nuevo, por eso… ojalá Lucy y Koke no se hubieran ido a Madrid y estuvieran aquí ahora mismo. En esta playa. Lejos de todo. Donde no llega la cobertura ni nada que acabe en -irus. Nos quedaríamos por aquí. Viajando en corto. Sin movernos mucho. Sin mezclarnos mucho. Lavándonos las manos y tapándonos la boca si estornudamos o tosemos. Eso sí, juntos. De momento no puede ser. Ante la impulsiva idea de coger el primer avión y que vuelvan a Canarias YA, ha surgido el peso de la responsabilidad para asumir el “no hacer viajes innecesarios”. Y en esas estamos. Yo en la furgo y ellos en casa de los abus. Tomando conciencia. Intentando hacer lo poco que podemos. Intentando aportar también nuestro pequeño grano de arena. Como seguramente estés haciendo tú. Como tenemos que hacer todos. Sin estridencias. Con responsabilidad. Dejando los alarmismos en cuarentena.

Son malos tiempos para colapsar. Son malos tiempos para acaparar.

Esta mañana, antes de venir a Cofete, fui a un carpintero de Morro Jable para encargarle un par de tablas que necesitamos en la furgo. Guardé la distancia, no le di la mano ni antes ni después y me lavé las manos en cuanto me fui. Me sentí bien por ello. Meses atrás, esta sería la actitud de alguien con graves problemas internos. Hoy no. Igualmente, agradecí en silencio que aquel hombre estuviera allí. En su humilde carpintería. Tan tranquilo aparentemente como yo. No se me ocurre otra forma mejor de “hacer algo” ahora mismo. Por eso, dentro de nuestras posibilidades y aunque no sea el momento, seguiremos con lo que venimos haciendo estos últimos siete años: hablar de una forma de vida mientras hacemos vida normal. Lavándonos mucho las manos y moviéndonos despaaaaaaaacio. Sin entrar en pánico. Sin alarmismos. Y si en algún momento hay que cambiar de planes y no podemos seguir con lo que teníamos en la cabeza, pues no se hace y listo.

huellas arena

Seguro que todo esto pasará y volverá la normalidad aunque inevitablemente, para mucha gente habrá un antes y un después… después de todo esto. De momento, intentemos llevarlo lo mejor posible entre unos y otros. Por cierto, justo en estos instantes vuelve “la pareja guapa” y el fotógrafo “normal”. Y mira, ellos también continúan dentro de una aparente calma tensa con su vida. Sea la que parezca, seguro que también toman sus precauciones y están tan preocupados como yo.

Por el momento, intentemos sacar algo positivo de todo esto. Al parecer, los índices de contaminación bajan –no era tan difícil-. Por otro lado, puede ser el momento de poner a prueba el teletrabajo. De buscar nuevas fórmulas dejando atrás un control excesivo. De encontrar vías para ayudar a la conciliación laboral.

Aprendamos. La vida ya no es “mi país y yo”. Lo que ocurra al otro lado del planeta nos afecta al instante. No usemos otros países como basureros, prostíbulos o laboratorios porque el viento sopla en contra y todo vuelve.

Prudencia y normalidad. Volverán los abrazos. Volverán los besos. Volverán los tiempos de viajar sin coronavirus.

cofete playa

Apago la radio, bajo la tapa del ordenador y me voy a dar un paseo hasta donde después de un buen rato, se me acaban los pasos. Esta playa sigue, continúa, es eterna… Y yo permanezco en medio de ella. Para entregarme una vez más a mi mayor vicio: la cámara. Para mirar aún con más detalle, los pocos detalles que este lugar de grandes pinceladas también tiene. Caigo en huellas que iban. Reparo en otras que volvieron. Observo pequeñas piedras que luchan por volver al mar y en otras que intentan quedarse en tierra. Las olas baten como si nada. Baten como si todo. Me quito la ropa y paseo un rato más. Esto no estaba en el guion, pero la verdad, me sienta bien. Inspiro con intensidad y espiro a cámara lenta. Aquí estoy bien, pero estoy solo. Y no puedo evitar pensar en lo que días atrás, decía en su último cartel nuestro querido superhéroe Anoniman: “Cuidémonos”.

Ruben blog algoquerecordar.com

 

 

 

4 Comentarios

  1. Hola Ruben !!! como siempre con palabras precisas. Que estén TODOS bien. Te mando una canción de un artista uruguayo, de exquisita sensibilidad. Saludo desde Tandil, Argentina.
    12-03-2020
    CORONAVIRUS
    CODO CON CODO JORGE DREXLER
    Ya volverán los abrazos,
    los besos dados con calma,
    si te encuentras un amigo
    salúdalo con el alma.
    Sonríe, tírale un beso,
    desde lejos sé cercano,
    no se toca el corazón
    solamente con la mano.
    La paranoia y el miedo
    no son, ni serán el modo,
    de esta saldremos juntos
    poniendo codo con codo.
    Mira a la gente a los ojos,
    demuéstrale que te importa,
    mantén a distancias largas
    tu amor de distancias cortas.
    Si puedes, no te preocupes,
    con ocuparte ya alcanza,
    y dejar que sea el amor
    el que incline la balanza.
    La paranoia y el miedo
    no son, ni serán el modo,
    de esta saldremos juntos
    poniendo codo con codo.

  2. Hola, Que buen articulo. El tiempo es propicio para hacer turismo al interior de uno mismo. Para ejercer el arte de contemplación de cercano y cotidiano.

  3. Gracias Rubén por no caer en el alarmismo, ni contribuir a difundirlo. Siento cierta envidia por tu aislamiento, allí dónde no llegan los -irus y con dificultad la radio, dónde puedes pensar con algo más de claridad y sin histerias. Me alegro que durante estos días de calma puedas reencontrarte con tu pasión.

    • Ahora lo importante son otras cosas. Moverse poco y ser responsables. La única pega, es que nos va a tocar estar separados.

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