¿Quién manda aquí?

Confiando en que el niño os haría de alarma, os dormisteis plácidamente dando por hecho que estaríais despiertos a primera hora. El caso es que se despierta más tarde, y después de ponerlo todo perdido de plátano y zumo de naranja y sin daros casi tiempo a ducharos, se vuelve a dormir. Esperáis pacientemente a que se despierte y mientras hacéis turno de duchas, cambiáis los planes. Iréis solo al Empire State y a ver de qué más os da tiempo luego. Una vez estáis todos listos, salís a paso ligero antes de que os quedéis atrapados para siempre en New Jersey. Como ya no es hora punta, hay menos frecuencia de trenes y esperáis más de la cuenta en el andén. Os metéis en el tercero que pasa (ya que los anteriores iban al World Trade Center) y, cuando aún os faltan unas cuantas paradas, el pequeño dice que ya vale de tren y que tiene un hambre que no veas. Decidís bajaros y os sentáis en el primer banco de la estación que veis para “apaciguar a la bestia”. Cuando levantáis la mirada y salís al exterior, resulta que estáis en la 9 St. Por no luchar contra los elementos, decidís dar un paseo tranquilamente con dirección al SoHo, Chinatown y Nolita.

De camino, os encontráis con un parque en el que hay varios niños jugando con unos chorros de agua. Entráis y os quedáis los tres embobados mirando cómo se mojan unos a otros.

Ya con hambre, veis que estáis al lado del famoso Papaya Dog y os compráis unos perritos y una hamburguesa para comer en el Washington Park. Una vez allí, os echáis en el césped. Lo cual, se convierte en casi una fiesta y en lo que más le gusta de Nueva York al pequeño hasta ese momento. Manitas arrancando césped con dirección boca de enano. Reparáis en que todo el mundo se trae su mantita para echarse y os lo apuntáis para encontrar una cuanto antes de cara al futuro.

Con algo de música de fondo y en modo siesta una hora más, ya casi se os ha ido el día. Intentáis llegar hasta el Soho pero un par de muffins y otra lactancia de emergencia, se interponen en vuestro camino.

Dais la vuelta hacia la estación del PATH para ir a New Jersey y os cruzáis con un mercadillo al aire libre a la altura de la calle Houston donde hay multitud de telas indias muy finas y grandes para futuros parques. “¡Es una señal!”. Después de haceros con una, os vais a New Jersey para entregaros a la hora del baño y la cena mientras planeáis qué hacer al día siguiente. Habéis decidido que seguro-seguro, iréis con el porteo ya que el carro, para el metro de Nueva York, está siendo un quebradero de cabeza. Además, cómo plan alternativo se os ocurre que podríais…

 

1- Levantaros cuando el niño lo haga y, cuando se pueda, salir de casa para subir al Empire State y después… ya veremos.

 

2- Levantaros cuando el niño lo haga y, cuando se pueda, salir de casa para ir a la Estatua de la Libertad y después… ya veremos.

 

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