Para el verano de 2021 teníamos un plan: viajar en furgo desde Fuerteventura a Albania durante tres meses y medio (del 26 de junio al 16 de septiembre). El caso es que por circunstancias de la vida, tuvimos que cruzar los dedos para ver si al menos, conseguíamos llegar a Eslovenia.

Empecemos por el principio…

Niño pintando barriga embarazada

Llevábamos un tiempo queriendo tener otro hijo o hija. Habíamos sufrido tres abortos seguidos y por fin, parecía que esta vez sí, la cosa iba hacia adelante. Se juntaba esta alegría inmensa con la de volver a viajar, pero… (qué horrorosos son los “peros”). A la amenza del Covid (con la que pensábamos convivir ya que el plan era viajar por la naturaleza sin meternos en gentíos), se unía la amenza de una remota, pero posible o puede que no, complicación en el embarzao que había que ir controlando.

Como esto requería que Lucy tuviera que volver puntualmente a Fuerteventura (tres veces) para comprobar que todo iba bien y a mí me pillaba la primera y segunda dosis de la vacuna por en medio, “no nos podíamos ir muy lejos”.

Vida en campervan

Probablemente cualquier otra familia habría decidido quedarse en casa pero, para nosotros en general y para Lucy en particular, quedarnos atrapados y frenados por el miedo (otra vez), era casi la peor de las medicinas. Optamos por salir y tomárnoslo con calma. Sin imponernos grandes objetivos pero con la ilusión de, al menos, llegar a Eslovenia. Un país al que yo había ido unos años atrás y me fascinó por su belleza. Quería compartir con Koke, Lucy y su barriga todo aquello.

Con todas estas premisas, arrancamos yendo y volviendo constantemente. Frenando el viaje una y otra vez. Con mucho menos tiempo y algo más de prisa de la deseada (se esperaba la llegada de la cuarta nube para finales de octubre) pero con las mismas ganas o puede que incluso más, decidimos ir haciendo el primer diario sonoro de viaje en podcast en el que ir contando todo lo que iba ocurriendo. Como terapia. Como desahogo.

Baño de bosque

Qué te vamos a contar

Si nos sigues hace tiempo, ya te habrás dado cuenta de que no somos muy de dar consejos milimétricos del tipo “qué ver”, “cómo llegar”, “dónde dormir” o “dónde comer”. Explicamos por qué. Hay varias razones:

  1. A nosotros nos gusta viajar, no ir tomando notas constantemente. Por otro lado, ponernos a escribir ese tipo de artículos a la vuelta, nos aburre una barbaridad. Para muestra, escribimos este artículo (solo uno) casi ocho meses después (también es cierto que hemos estado muy liados con el nuevo podcast, los niños, la huerta…) para hablar de una experiencia de tres meses y medio.
  2. Pasar por un lugar durante dos o tres días, no nos convierte en expertos así que, dar consejos a modo de guía, nos parece muy osado. Si nos dio por entrar en un restaurante o no, ir a un lugar o no, llegar hasta un sitio o no, son decisiones propias del viaje en las que pudimos acertar o no. Por eso, no nos atrevemos a decirte que justo eso que hicimos, es lo que debes hacer tú.
  3. Nosotros somos más de hablar de las sensaciones que nos produjo el viaje en sí y, si por alguna razón conectan contigo… genial. Puede que te animes a hacer algo parecido. Visitar uno de esos países, hacer un viaje en furgo, lanzarte a un viaje de al menos un mes… Misión cumplida. A partir de ahí, te animamos a que hagas tu propio viaje, con tus decisiones, aciertos y errores. Entendemos que en unas vacaciones de dos semanas después de un año de trabajo y dos de pandemia, “nadie quiere equivocarse”, pero también es verdad que el viaje que tú quieres y deseas hacer, suele salir bien. Repetir el de otros, puede que no. Las experiencias, el clima, las personas que te encuentres… todo será diferente.

Si has llegado aquí sin conocernos pensando que ibas a encontrar ese tipo de información, lo sentimos, no va por ahí este artículo. Vamos a hablar muy por encima de las sensaciones de este viaje en sí y de algunos lugares concretos. Con algunas recomendaciones que, según nuestra experiencia y ruta, pueden ser útiles o interesantes.

tren suiza

El viaje

Al final, las circunstancias hicieron que recorriéramos buena parte del norte de España antes de salir del país. Después cruzamos Francia, visitamos con cierta calma Suiza, pasamos por Liechtenstein, Austria y sí, llegamos a Eslovenia. A la vuelta, pasamos por Venecia, los Dolomitas y la Costa Azul. Tres meses y medio de viaje para recorrer unos 8.000 kilómetros. Nos propusimos apuntar los gastos de gasolina, peajes y demás pero, nos duró dos o tres días ese ímpetu.

Nota: en ninguna frontera de ningún país nos pararon para pedirnos ningún tipo de certificado covid.

A continuación dejamos el mapa de los lugares que visitamos en el que más o menos se puede intuir la ruta. A efectos “prácticos”, decir que desde que salimos de la península (30 de julio) hasta que volvimos a España (4 de septiembre) pasaron solo 36 días. Es decir, es un viaje que se puede hacer en un mes de vacaciones perfectamente sin sentir mucho estrés ya que íbamos con la calma de viajar con un niño a punto de cumplir cinco años y Lucy embarazada desde la semana 22 hasta 34.

Francia

Es cierto que este país lo cruzamos bastante rápido. Ya conocíamos la parte de los pirineos y al ir tan hacia el este, nos pareció sensato dejar el país para verlo con calma más adelante. Nos alejamos de grandes ciudades y paramos en los pueblos que nos fuimos cruzando. Aunque elegimos ir por autopista de peaje, nos pilló a primeros de julio en plena operación salida y fue un constante atasco en carretera.

Como ya es sabido, Francia es un país muy caravaning friendly. Hay zonas habilitadas y gratuitas en todas partes y a nadie le parece extraño o incluso de mal gusto que tus vacaciones sean “en un furgón”.

Fiesta Nacional Suiza

Suiza

Entramos en Suiza por Ginebra justo el 1 de agosto coincidiendo con la Fiesta Nacional del país que hace referencia al Pacto Federal de 1291 de la Confederación acordada por los representantes de los tres cantones: Uti, Schwyz y Nidwalden. Llegamos tarde, justo para los fuegos artificiales sobre el lago. Buen recibimiento.

Este país era uno de los pilares en el viaje. Siempre nos atrajo poder visitarlo a pesar de su fama de caro. La verdad es que es un país precioso con un verdor, unas montañas y unos pueblos increíbles.

A destacar: la gasolina es sensiblemente más cara aún que en Francia y tienen un sistema de vignete (pegatina que se adhiere al parabrisas y que se compra al entrar en el país) para poder circular por las carreteras que vale para todo un año y a un precio más que razonable (40 CHZ = 39€).

Friburgo Suiza

Recorrer el pueblos, lagos y montañas en Suiza es fantástico y contra lo que podíamos pensar, no tuvimos mayor problema a la hora de pernoctar. Aunque no hay un exceso de lugares habilitados para ello, sí que tienen parkings con tiempo gratuito por las noches o incluso durante el día (en Suiza hay zonas en las que puedes estar entre dos y tres horas gratis siempre y cuando lleves “un reloj” de plástico o cartón que puedes comprar en las gasolineras o supermercados que indica a qué hora aparcaste). ¿Qué hicimos por las noches? Pues como en cualquier zona azul de España. Llegábamos al lugar en el que íbamos a pernoctar justo a la hora en la que empezaba el parking gratuito y le poníamos tres francos suizos a la máquina para tener tiempo al día siguiente de levantarnos, desayunar e irnos sin prisa.

Koke aún se acuerda de la visita a la fábrica de chocolate Cailler en Broc (donde con la entrada hay una visita a la historia de la marca y dos puntos de degustación gratuita) y nosotros, de lugares como Friburgo, la ciudad medieval de Gruyeres y por supuesto, Interlaken y la zona de los Alpes que visitamos.

Fábrica chocolate

El Matterhorn o Monte Cervino

ra visitar el famoso monte Toblerone, hay que llegar hasta el pueblo de Zermatt. Aparcar la furgo por esta zona es caro, muy caro. Nosotros nos alejamos hasta Randa para pagar “solo” 15€ por 24 horas aparcados frente al Hotel Matterhorn Golf, pero claro, no contábamos con que el tren hasta Zermatt nos iba a costar unos 50€ (también hay cabs compartidos por 15€ que se pueden pedir allí. Se trata de hacer números y ver qué compensa más. Nosotros hicimos eso, así que no sabemos cuántas otras opciones hay. Seguro que varias y mejores.

Matterhorn Suiza

Truco si te quedas en Randa: el parking de la estación de tren es más barato y estás a pie de vías. Hay baños y agua.

Una vez en Zermatt, se puede subir a ver el Cervino en tren o telecabina (a nosotros “la broma” en tren nos costó 252 CHZ los tres, unos 245 euros)… pero merece mucho la pena. Te puedes ahorrar algo si, en lugar de ir hasta la última parada en Gornergrat, te bajas en la penúltima que es la que da acceso a la vista del Matterhorn. Arriba del todo hay un mirador y tiendas.

Tren de Lötschberg

Interlaken

Para llegar desde esta zona de los Alpes a Interlaken, puedes dar toda la vuelta, subir por una estrecha carretera de montaña o cruzar la montaña en el tren de Lötschberg a través del túnel ferroviario más largo del mundo (34,577 Km.) desde Goppenstein hasta Kandersteg (nos costó 26€). Toda una experiencia subirte en furgo a un tren y gritar durante más de 20 minutos “túuuunel, túuuuuunel…”.

Antes de pasar Liechtenstein, vimos la cara norte del Eiger desde Grindelwald, la cascada del pueblo de Lauterbrunnen y paramos en todos esos lugares random que nos iban llamando la atención.

Grindelwald

Liechtenstein

La verdad es que solo entramos por curiosidad desde Balzers y lo recorrimos de sur a norte. Tiene un par de castillos y ya. Es un país muy pequeño pero muy industrializado y que, orientado a la libre empresa, tiene la tercera renta per capita más alta del mundo. Vaya que no nos volvió muy locos.

Austria

A este país entrábamos con ganas a pesar de hacerlo casi de noche y en un día bastante lluvioso y después de hacernos con la pertinente vignete (más cara anualmente que la de Suiza pero que permite fracciones más económicas de 10 días o dos meses) . Como ya conocíamos Slazburgo y Viena, seguimos nuestra premisa de perseguir la naturaleza lo más posible. Estuvimos en Mondsee donde aparcamos frente un bonito parque coincidiendo con una feria que fue un regalo para Koke después de tantas horas de furgo y nos lanzamos a por los lagos.

Aunque pernoctar en este país no nos resultó complicado, nos dejó bastante alucinados el tema del “verboten” (prohibido). Resulta que la mayoría del perímetro de los lagos es privado y no se puede acceder libremente. O son de un hotel, o de un camping, una casa o incluso es un espacio vallado con dos hamacas. Es decir, para bañarte, o tienes un buen amigo o te lanzas desde un helicóptero al lago. ¿Cómo se le puede poner muros a la naturaleza? La verdad es que este tema nos sentó bastante mal aunque al final conseguimos encontrar un par de lugares con acceso al agua.

niño campervan

Hallstatt

Según dicen, uno de los pueblos más bonitos de Austria que además, inspiró a recrear el Arendelle de Frozen. Si a este pueblo ya venía gente antes, ahora ya es una locura. Tanto, que los vecinos del lugar están muy en contra de tanto visitante. Lo ideal es llegar muy, pero muy pronto. De lo contrario te vas a encontrar con un pueblo lleno de turistas como tú y vas a tener que aparcar lejos (en el tercer o cuarto parking que da acceso al pueblo y que está a unos dos o tres kilómetros andando).

Truco: hay un parking justo dentro de la montaña del pueblo. Búscalo.

Hallstatt Austria

La verdad es que es un pueblo idílico por cómo es, por la luz que va iluminando el lago según avanza la mañana, por sus casas… Poco más que decir: se trata de un lugar que tiene el castigo de ser muy diferente y especial.

Desde allí, fuimos a Dachstein para ver la cueva de hielo y el mirador de los 5 dedos. Una zona para disfrutar de la montaña a la que se accede en teleférico muy recomendable para pasar un día entero. Mejor lleva bocadillos porque arriba no hay mucho lugar donde comer y claro, es caro.

Después de aquí conseguimos pasar un par de días en otro pueblecito perdido con lago incluido que conocimos por una de esas “causalidades” del viaje que deseamos para ti también.

teleférico Dachstein

Eslovenia

Y después de comprar una nueva vignete para poder circular… conseguimos llegar “al punto de retorno”. El lugar en el que tocábamos pared para ir volviendo a España. Habíamos podido luchar contra el covid, contra los miedos de los demás, contra las piedras que te pone el camino… ¡Estábamos en Eslovenia! Entramos por Bled. Ya sabíamos que se trataba de, probablemente, el lugar más turístico del país así que no hicimos mucho por luchar contra corriente. Nos quedamos en un parking dentro del pueblo y disfrutamos como todos los que estábamos allí de ese lago incréible con castillo en el medio.

Nuestro gozo en un pozo

Con la esperanza puesta en que ya no seríamos uno con la naturaleza, nos encaminamos hacia el Lago Jasna para llegar a la zona de Soča después de cruzar el Parque Nacional del Triglav.

Sí, los paisajes seguían siendo tan incréibles como los recordaba cuando visité Eslovenia en 2016 peeeeeeeeero… En aquella ocasión fui más hacia el este y en un viaje intenso deportivamente hablando y de casa en hostel, no con furgo. La dura realidad fue la de intentar pernoctar dignamente y sin tener que pagar entre 25€ y 40€ por noche cuando “ya tenemos alojamiento”.

Nota: sí, entendemos la problemática que genera cualquier tipo de masificación. La del caravaning también. Pero no es menos cierto que no estaría de más tener zonas habilitadas para la pernocta. Al final, se trata de aparcar un vehículo (el tuyo) y dormir dentro. Si esta actividad no afecta al exterior, no debería haber ningún problema. Ni en Eslovenia, ni en ningún sitio. Lo de que el caravaning deje “suciedad” es algo que se tendría que investigar a fondo. Al fin y al cabo, los “camperlifers” llevamos papeleras en la furgo.

Rinka waterfall

Un poco de por favor

Entramos en una constante persecución invisible de gato y ratón. Acabamos durmiendo en polígonos, partes traseras de casas de pueblo, etc. Cualquier rincón valía. No hacía falta que fuera bonito o estuviera cerca de un lugar de interés. Con que no nos multaran ya nos dábamos por satisfechos.

Es cierto que cuanto más al este nos movíamos, más mejoraba el tema a este respecto. Jezersko, Logarska Dolina (donde con la entrada para ver la zona te puedes quedar a pernoctar dentro) y Velika Planina nos lo pusieron más fácil.

Velika Planina

En Lubliana la cosa se complica un poco. Como consejo, huiríamos de los grandes parkings del centro. Aparcar cerca de cualquier lugar de interés es prácticamente imposible a no ser que se le dediquen a la ciudad dos o tres horas y te vayas. Nosotros visitamos el centro, pasamos una maravillosa tarde en el interesante barrio de Metelkova y pernoctamos al otro lado de las vías del tren.

A partir de ahí nos dirigimos hacia las cuevas de Postoina. Sí, es un macro complejo turístico pero la verdad es que las cuevas con increíbles y poder ver un proteo fue algo que a Koke le pareció maravilloso (y a nosotros también).

De allí fuimos al Castillo de Predjama y ya salímos de Eslovenia dirección Venecia con un poco de sabor agridulce en general. Bien, “pero”.

Cuevas de Postoina

Venecia y Dolomitas

Ahhhhh, Venecia… ¿Qué decir de esta increíble ciudad a la que incluso le hemos dedicado un programa entero de nuestro podcast Hola Mundo? Aunque ya habíamos estado varias veces (por separado y en pareja), teníamos que ir sí o sí por dos motivos:

  1. Lucy tenía una nueva revisión marcada para el 25 de agosto en Fuerteventura y tuvo que ir y volver desde allí.
  2. Habíamos estado cuando Lucy estaba embarazada de Koke y nos pareció una bonita causalidad volver también embarazada de Tindaya.

Por el tema del covid esperábamos encontrarnos una ciudad más vacía que en ocasiones anteriores, pero no. Estábamos todos allí. Igualmente, esta ciudad no decepciona nunca. Es tan especial, tan única, tan irrepetible… que es casi obligatorio ir al menos una vez en la vida.

Pernoctamos en un camping a bastante buen precio, con todas las instalaciones necesarias y que sobre todo, tenía muy buena comunicación con el centro de Venecia.

Mientras Lucy se iba y volvía, yo tenía pensado quedarme con Koke en el camping. el plan era estar allí, ir a Venecia alguna que otra vez, etc. El caso es que dicho camping tiene piscina y en aquel momento Koke no nadaba mucho. En su alma hay un explorador muy temerario que en la primera noche, ya dejó su sello. Le dije que cuando estuviéramos solos no se podía ir solo a la piscina si yo tenía que ir al baño o hacer la comida. Que si no podía contenerse las ganas tendríamos que irnos y me dijo: “vale, mejor nos vamos”.

Durante la espera, estuvimos un par de días en el pueblo de Noale. Un lugar totalmente inesperado que no estaba en la ruta. Allí disfrutamos de los parques, de los helados y de un maravilloso parque acuático.

Venecia

Los Dolomitas

Hay tantas rutas posibles como picos en los Dolomitas. Y lo más importante… no te vas a equivocar. Lo de estas montañas es una locura. Formaciones a cada cual más especial a pie de carretera. Y es que no hace falta andar kilómetros y kilómetros para llegar a un punto en el que ver algo. Están ahí. Por todas partes. Esta ruta es un viaje en sí mismo. Nosotros estuvimos por allí una semana, pero da para más. Esto fue lo que hicimos (evidentemente, esta ruta se puede hacer en ambos sentidos):

  • Feltre
  • Belluno
  • Lago di Cadore (desde allí se ve el Cimon de Froppa)
  • Padova
  • Sexten Sexto
  • San Candido (ideal para ir con niños y subir en telesilla hasta el refugio del Gigante Baranci. Un lugar mágico en el que encontrar las enormes pertenencias del gigante en un paseo muy agradable para después, tirarse en neumático hinchable o jugar en preciosas casas de madera).
  • Lago di Landro (buena vista del Monte Cristallo).
  • Lago Antorno (buen sitio para comer y desde donde se puede hacer un trekking de hora y media a las 3 Cime di Lavaredo o subir con la camper pagando).
  • Misurina
  • Cortina D’Ampezzo (bonito pueblo con interesantes vistas alrededor).
  • Passo Gardena (allí pernoctamos para poder hacer un pequeño trekking al día siguiente y disfrutar de las increíbles vistas).
  • Val Gardena, Castelrotto
  • San Cipriano (desde donde ver las Vajolet Towers)
  • Lago di Carezza
  • Bolzano

Nota: pernoctar en los Dolomitas tampoco es sencillo. Hay que buscarse mucho la vida y casi seguro seguro que antes o después, te va a tocar pasar por un camping (normalito y caro). Por otro lado, teníamos pensado ir a Passo Giau y Passo Pordoi, pero no pudimos.

Dolomitas Italia

Costa Azul

Teníamos ganas de pasar por La Spezia y visitar el Cinqueterre, pero por los motivos que ya hemos ido contando, no queríamos hacerlo rápido y mal así que seguimos a paso ligero hacia España. Paramos en Dolcedo (un pueblo poco visitado pero muy especial), recorrimos el trazado de F1 de Montecarlo, pasamos por Saint Paul de Vence y por la Camargue (Santa María de la Mar).

En esta zona, si te alejas de la costa no vas a tener problemas para pernoctar. Hay multitud de pequeños pueblos lejos de lugares “posh” como Portofino, Cannes, etc.

Para nosotros es una zona de paso. Algo incómoda en furgo. Con turismo de playa concurrida y restaurante caro. Pero bueno, para gustos…

Saint Paul de Vence

Y poco más…

Como ya avisábamos al principio, esto iba a ser una revisión muy por encima de nuestro viaje. Hay muchos más lugares que nos fuimos encontrando y de los que no hablamos. Lo importante, lo que nos gustaría que quedase, es que este tipo de viaje tiene múltiples opciones. Que aunque vayas hacia el punto A, puede que acabes en K y te va a parecer bien. La improvisación que te regala viajar con la casa a cuestas, te permite precisamente eso: ¿a la izquierda o a la derecha?

Si aún no lo has probado, aquí tienes una serie de consejos para viajar en furgo. Ojo, este tipo de viaje también vale si lo haces con tu coche o moto, la única diferencia es que tendrás que buscar alojamiento y sitios donde comer. Poco más. La esencia es muy parecida.

campervan dolomitas

Y bueno, como nos gustó mucho la experiencia, este año nos lanzamos a un nuevo viaje de siete meses. Con Tindaya ya a este lado de la barriga. Sana y salva. Con aparente espíritu viajero y muchas ganas de todo. Iremos contando el día a día en nuestro instagram y por aquí haremos antes o después un resumen del viaje.

¡Arrancamos otra vez!

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