Preparativos

Published on abril 28th, 2017 | by lucy

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Soy madre viajera, tengo miedo

El miedo es una respuesta natural a una situación que interpretamos como peligrosa (real o imaginaria), que pone a trabajar todos nuestros sentidos con el único objetivo de lograr la supervivencia. Con esta definición, no me atrevería a decir que es algo malo, aunque tampoco estoy segura al 100% de que sea bueno. Dejémoslo en un 60-40.

Desde fuera, puede parecer que los turistas de largo recorrido salimos todos del cuento de “Juan sin miedo”. Que lo mismo nos tiramos en paracaídas, que bajamos a las entrañas de un volcán sin que se nos aflojen las piernas ni se nos ericen los pelos de los brazos. Sin embargo, irse de viaje no hace más que ponerte delante de situaciones en las que descubrir que tienes miedo una y otra vez.

Cuando decidimos dejar el trabajo para irnos un año a recorrer el mundo, tuve miedo. En cuanto nuestro avión aterrizó en Pekín, ese pavor se esfumó y me olvidé de él tan rápido, que si no fuera por algunas letras que escribí entonces (antes, durante y después), creería que nunca lo tuve. Cuando nos perdimos en la jungla más antigua del planeta, me invadió una enorme sensación de terror. De aquello me acuerdo bien. Aunque hemos contado tantas veces esa historia, que aquel miedo hace tiempo que se transformó en aventura. Cuando me puse por primera vez un traje de buceo, también tuve miedo. Lo disfracé de nervios para aguantar el tipo y una vez que vi todo lo que me esperaba allí abajo, los pensamientos pasaron a un “por qué no lo habré hecho antes”.

Además de miedo, estos últimos años he experimentado en primera persona el pánico. Han sido aproximadamente 3 años sufriendo cada vez que tenía que subirme a un avión por un episodio de “mal vuelo” en India. Pero hasta esa ansiedad como máxima expresión del miedo, desaparecía una vez que bajaba del aparato.

Ninguno de esos miedos, se parece al que siento en estos momentos. El miedo de ahora, no desaparecerá cuando me baje del avión. No se transforma en aventura, en anécdota o en “por qué no lo he hecho antes”. Todavía no he encontrado una definición que hable de esta nueva sensación: el miedo de madre.

Un miedo que tiene un amplio significado. Abarca desde que no quieres que le pase nada a tu bebé, hasta que no sabes si serás capaz de estar a la altura de la situación, pasando por todo lo que quieras añadirle. Este miedo se convierte en una gran responsabilidad cuando te lanzas a lo desconocido. Cuando sales a recorrer mundo sin saber muy bien qué te vas a encontrar. Cuando piensas en cualquier adversidad que, sencillamente, ” te pille lejos”. Aunque es verdad que, me da todavía más miedo quedarme quieta encerrándome a cal y canto con todos mis temores.

Sí, tengo miedo a que Koke enferme, a que coma algo que le siente mal, a que le pique un bicho, a que alguien le haga daño… Un miedo que crece según pasan los días y nos vamos conociendo más. Este que se diferencia de todos los demás miedos del mundo en una única cosa: no se va. Ahora es cuando recuerdas aquella cara de preocupación de tu madre (que siempre pensaste que era un poco exagerada) cargada de tantas y tantas preguntas.

Para enfrentarnos a este miedo, lo único que queda es asumirlo tratando de mantenerlo a raya. Aprendiendo a convivir con él y dejándole formar parte de los momentos. Pero sobre todo, sabiendo que vayamos donde vayamos y para el resto de nuestros días, allí estará porque a este miedo le gusta nuestra compañía.

Siendo parte de nuestras vidas. Da igual que viajemos o que nos quedemos. Que volvamos a irnos o a quedarnos. Que subamos a la montaña más alta o nos escondamos bajo la cama. Que persigamos sueños o los soñemos a distancia.

“Miedo, solo quiero que sepas que sé que estás ahí, que te respeto y que tengo claro que tengo que convivir contigo para siempre. Que soy consciente de que no te vas a ir de viaje si me quedo en Madrid y que no te vas a quedar en Madrid si me voy de viaje. Así que, bienvenido a mi vida. Contigo a mi lado, estoy más segura. Más segura de que estaré siempre alerta. Pendiente. Con los ojos bien abiertos, con el oído más fino, con el olfato preparado… con las garras afiladas. Prométeme que no te irás jamás. Y gracias. Gracias porque tú haces que sienta más intensamente algo que nunca había sentido antes: ser madre”.


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35 Responses to Soy madre viajera, tengo miedo

  1. Edtrella says:

    Que asertado comentario!! Tenemos pasajes para Palma con nuestro bebe, tendra 5 meses y es el primer viaje en avion!! Estaba feliz y luego entre rn panico por el bebe…al leerte vuelvo a recobrar mi espiritu viajero!! Un abrazo

    • lucy says:

      Dicen que lo contrario del amor no es el odio, sino el miedo. Por miedo somos capaces de hacer cosas horribles y de dejar de hacer otras que nos encantan, como viajar. Como madres, no nos queda otra que aprender a convivir con el miedo y conseguir que no nos paralice. ¡Veo que tu ya estás luchando contra ello! Os deseo que disfrutéis mucho del viaje y te dejo por aquí un artículo con recomendaciones a tener en cuenta para volar con un bebé por si te sirven de ayuda https://algoquerecordar.com/guia-viajar-bebe-avion/

      ¡Un abrazo y muchas gracias por tu comentario!

  2. Teresa says:

    Gracias por compartir este articulo.
    Si bien mis hijos ya no son bebes pero siempre queda la intriga y ese miedo, su energía para continuar viajando esa vibra , enserio gracias por contar tus experiencias y viajes , me guardo el articulo.

    • lucy says:

      Te agradezco mucho el comentario. A nosotros nos queda mucho por aprender como familia viajera pero seguiremos contando por aquí todo lo que vayamos descubriendo, así que ya sabes donde encontrarnos siempre que te apetezca un ratito de evasión. ¡Un abrazo grande!

  3. Isabel says:

    ¡Hola, Lucía! Me siento súper identificada con tu artículo. Desde que nació mi hijo (bueno, desde que empezó a estar en la barriga) comenzaron a aparecerme todo tipo de miedos.
    Ahí estamos, conviviendo con ellos.
    Previamente a nuestro último (único) viaje a otro continente, era increíble la cantidad de locuras que me pasaban por la cabeza. ¿y sabes qué? Es lo que tú dices, fue bajar del avión y ¡adiós!
    Y es muy satisfactorio ver después cómo vas superando esas barreras, aunque sea muy poquito a poco.
    Un abrazo grande desde España,
    isabel

    • lucy says:

      Gracias por tu comentario Isabel. El miedo de madre supera cualquier otro miedo que antes haya podido sentir, pero asumiendo que no se va a ir nunca… solo nos queda seguir adelante con la vida intentando que no nos limite mucho. Espero que pronto ese único viaje se convierta en muchos más 🙂
      ¡Otro abrazo!

  4. Coco says:

    Y este miedo es para siempre….Mi miedo más grande cumple 22 años y el otro, 19 y lo sigo padeciendo, lo que me ocurre es que lo canalizo de forma diferente. Pero la de noches en vela que te pasas, hasta que ya están en casa o en su destino, no te las quita nadie. No hay ningún antídoto.

    • lucy says:

      Por lo que contáis las que ya tenéis experiencia en la materia, con el tiempo, se aprende a convivir con él pero me toca asumir que en esto no hay marcha atrás. El viaje no puede quitarme el miedo de madre, como ha hecho con otros miedos. Sabiendo que haga lo que haga no existe antídoto, elijo seguir exprimiendo la vida para sacarle hasta el último jugo. Ahora, también con bebé. ¡Besos grandes para ti y para tus dos miedos!

  5. Acabo de descubrir vuestro blog y me encontré con esta entrada. Tengo una hija de dos meses y me sentí muy identificada. Efectivamente el miedo de madre existirá siempre, que estés tranquila en casa o viajando por el mundo. Y siempre se actuará acorde con la situación y el lugar. Como nos han dicho, no te preocupes, que sólo os preocuparéis los primeros 65 años… y como ya tenemos 30 y muchos, solo serân los primeros 50 . Así que nada, a seguir disfrutando del viaje de la vida, con todos los miedos que éste conlleva!

    • lucy says:

      ¡Bienvenida MariCelen! Ahora que ya nos conoces esperamos tenerte mucho tiempo con nosotros.

      En este momento nos encontramos sumergidos en nuestro tercer viaje largo desde que abrimos el blog, pero el primero en el que en lugar de ser dos, somos tres. A la aventura se ha sumado Koke (ahora ya casi tiene 6 meses) https://algoquerecordar.com/ellos-koke/ De momento parece que le gusta la vida que le ha tocado aunque estamos expectantes por saber cuales son los beneficios que el viaje tiene sobre él.

      Acabamos de pasar tres semanas en Tokio y estamos recién aterrizados en Shanghai. Por delante nos esperan Nueva York, París, Bogotá, Johannesburgo y Buenos Aires. En total, unos 9 meses de viaje que hemos llamado chinchetaTrip. Te dejo el post donde explicamos más sobre él https://algoquerecordar.com/post-destacadados-despegamos/ y en el que hablamos de nuestras razones para embarcarnos en un viaje así con un bebé https://algoquerecordar.com/chinchetatrip-tokyo-total-si-no-se-va-a-acordar/

      Por aquí iremos contando qué tal se nos da esto de ser padres viajeros 😉
      Por cierto, ¡enhorabuena por esa bebita!

      • MariCel says:

        Muchas gracias por tus palabras. Ya estoy dando un buen repaso a vuestro blog, tengo tiempo mientras doy de comer jejeje (y come mucho!). Mi marido y yo solíamos viajar en moto, por Europa durante las vacaciones. Ahora tocará viajar en coche durante unos añitos hasta que podamos compartir con ella nuestra pasión por las motos y los viajes, con sidecar. La gente piensa que estamos locos… y nos da igual! 🙂 Es muy bonito poder vivir sus sueños, y compartirlos en familia! A seguir disfrutando del viaje! Yo aquí seguiré leyendo!

        • lucy says:

          ¡¡¡Viajazo en familia con sidecar!!! A veces hemos hablado de eso nosotros porque Rubén también es motero. Que siga comiendo así de bien esa bebita para crecer y poder sentarse en la moto.
          Un abrazo grande.

          PD: a todos los que soñamos alto nos llaman locos 🙂

  6. Cristina says:

    Qué bien me han caído tus palabras en estos días que andamos de un lado para otro con los críos y parece que me da vergüencica decir que necesito descansar después de los viajes, y es que los míos corren que se las pelan, y a veces no sabes si la montaña por la que suben corriendo va a terminar en una vertical o les va a salir un bicharraco más grande que ellos y se los va a zampar.
    Total, que tener al miedo como aliado para ponerte alerta y saber que no es un sentimiento extraño y paranoico, me sosiega.
    Pero qué de microinfartos en cada viaje, leñe!

    • lucy says:

      ¡Jajajaja! Lo tuyo sí que tiene mérito. Cuando alguien nos viene con eso de “cómo os atrevéis a viajar con un bebé” siempre le respondemos lo mismo: “pero si apenas se mueve y solo come teta. Lo difícil vendrá luego”. La próxima vez les responderemos: “díselo a Cristina” 🙂

      Que nunca perdamos ese miedo que nos permite cuidar de nuestros cachorrillos. ¡Gracias por el comentario!

  7. MurZielaGa says:

    Ainsssss!! Hormonas on fire y yo lagrimeando!! jajajaja Qué razón tienes amigui!! Es increíble el sentimiento de miedo-protección que nace desde el primer día en que sabes que está dentro de ti y que va aumentando con el tamaño de tu tripa!!
    Así que no me quiero imaginar cómo debe ser cuando ya esté fuera!! Sea como sea creo que lo estás disfrutando muy mucho y seguro que él también. Así que enhorabuena por tu nueva etapa y por enfrentarte a todos esos miedos de la mejor manera!! Un beso enorme!! Muackk

    • lucy says:

      Que momentazo ese de las hormonas on fire. Creo que a mí me duró varios meses después de haber dado a luz. Me decías: “Lucy, tonta” y me ponía a llorar.

      Ayyyyy que no te queda nada para verle la carita. Al principio le quieres porque es tu bebé y punto pero luego poco a poco además te vas enamorando de su personalidad. Es alucinante lo animales que somos.

      ¡Vamos a darle caña a todos esos miedos! ¡Besazos!

  8. Vanesa says:

    Tengo que confesar que se me cayo una lagrimita! me encanto tu post ! Hermoso. Soy una viajera como vos, Hace 8 meses viajábamos con mi familia, Mi esposo, mis 2 hijos y mis dos hijos de 4 patas, por las Montanas de Colorado, en USA. Un dia hermoso, no había miedos, solo las ganas de siguir viajando, cuando sin darme cuenta el miedo se transformo en mi vida, un miedo que tenia olor y se sentía en todo el cuerpo. se calentaron los frenos de nuestro motorhome y en una curva, perdimos el control completo, tengo la sensación de haber perdido el miedo por unos segundo, de no recordar donde se me perdió. Lo que recuerdo después de eso 30 segundo, donde todo cambio, es salir de el motorhome y pensar donde están mis hijos?, que paso? y ver como el miedo me protegió y me dio fuerzas para salir, sacar a mis hijos, ver que mi esposo estaba bien y sacar a los perros antes que el motorhome se fuese por el precipicio. 30 segundo donde el miedo me solto para que la confianza jugara su papel. El siempre esta, y solo al aceptar su presencia podemos controlar nuestra vida. Todos estamos bien !!! nadie salio lastimado, ni un rasguño ! preparando el proximo viaje!!! mucha suerte !!!

    • lucy says:

      Guau Vanesa. Tú sí que me has puesto los pelos de punta a mí. Todavía en shock después de leer tu comentario. Menos mal que la cosa se ha quedado en un susto y que estáis todos bien. Veo que el miedo de madre existe por una muy buena razón: la supervivencia, por encima de cualquier otra cosa. Me alegro de que estéis preparando la próxima aventura y espero que algún día podamos cruzarnos en el camino.

      ¡Un abrazo gigante para todos!

  9. Tere says:

    Mi querida Luci, mejor no se puede explicar lo de ser madre, ese miedo te da una fuerza q siempre sabrás salir o resolver cualquier contratiempo, nos convertimos en guerreras, leonas , doctoras un largo etc.. y me consta q tu sabrás q hacer en cada momento, mejor madre no puede tener Koke un beso grande

    • lucy says:

      Tere, eso que me dices da para otro post: miedo sí, pero lleno de más fuerza que nunca para cuidar a nuestros cachorros. Ser madre es la muestra más evidente de que somos animales. Es abandonarse al instinto por encima de todo. De momento, Koke me va enseñando un poquito cada día 🙂 Ya tengo un montón de ganas de lo que veas.

      Otro beso grande.

  10. Natalia says:

    Jolín! Que buen buen post!! Justo en este viaje que nos encontramos dando la vuelta al mundo, hablaba con Iván de mis miedos, que son muchos! Y no me gustan, y no les encuentro nada bueno, y solo quiero quitármelos de encima!!! Vais, y me ofrecéis otra perspectiva, como siempre!!! Preparada para aceptar mis miedos en 3, 2, … y para el 1 me espero un poquito! XD jejeje PD: no quiero pensar en cuando sea madre, porqué cuando lo pienso me acojo…!!! Un abrazo familia!

    • lucy says:

      No sé si los viajeros en general tenemos más o menos miedos que el resto de la población pero estoy segura de que los tenemos muy detectados. Cuando estamos de viaje nos exponemos continuamente a experiencias que nos ponen a prueba en ese sentido, en las que descubrimos miedos que de otra manera podrían pasar años y años en aparecer. Espero que entre esos miedos no se encuentre el de volar pero en caso afirmativo y por si te sirve de ayuda… https://algoquerecordar.com/viajar-con-miedo-volar/

      Otro abrazo grande y a seguir disfrutando de ese viajazo.

      PD: Cuando seas madre comerás huevos, digo no 😉 (me ha salido automático). Cuando seas madre aprenderás a convivir con tus nuevos miedos, igual que lo haces ahora.

  11. Alicia says:

    Pelillos de punta!!

  12. Daniel says:

    Me encanta!

    Sin duda el miedo (siempre que sea 60-40 o fifty fifty) es uno de los mejores compañeros de viaje como bien dijiste, haciendo que estemos alerta y viviendo más intensamente.

    Desde hace un mes aproximadamente, también siento miedo pero éste me impacienta! No tengo ni idea de francés vale? lo reconozco jaja y en septiembre me voy a Senegal para quedarme ahí, iniciar un par de proyectos y explorar todo lo que pueda de un continente desconocido para mi.
    Estoy que me subo por las paredes ansioso por ver que me encuentro y como me irá! El miedo supongo que va relacionado en el cómo me irá… pero bueno, voy a darlo todo ahí!

    Muy buen post sobre el miedo y, me gusta que pueda (ya de paso) ver alguno que se me pasara por alto con tan solo hacer clik 😉

    Un abrazo a todos familia!

    • lucy says:

      Una de las definiciones que encontré de miedo habla justamente de eso que te está pasando, la sensación de que pueda ocurrir algo diferente a lo que deseamos aunque todavía ni siquiera haya ocurrido. Me resulta interesante ver cómo el miedo puede ser real o infundado y además completamente atemporal. Podemos sentirlo al recordar un hecho que ha sucedido en el pasado o uno del futuro que todavía ni siquiera ha ocurrido y somos el único animal al que si le estirpan la parte del cerebro desde la que se producen las señales de miedo lo seguimos sintiendo (o eso decía un estudio que encontré).

      ¡Gracias por el comentario y mucha fuerza para enfrentarte a ese nuevo proyecto!
      Abrazo.

  13. Efectivamente, nunca se irá. Y, efectivamente, es bueno que esté ahí. A veces quieres mandarlo lejos y decirle que esa vez no es necesario. Pero si oyes a tu hijo llorar de una manera distinta, le ves caer de cabeza contra algo, le sientes temblar mirando al infinito y no sabes por qué… El miedo se queda. Y te hace recordarlo todo más. Es parte de la vida. Al final, el miedo también es… Algo para recordar.

    • lucy says:

      Es increíble cómo somos capaces hasta de saber “si llora de una manera distinta” nuestro bebé. La naturaleza no puede ser más sabia. Habrá que aprender a convivir con estos nuevos recuerdos, no nos queda otra.

      ¡Muchas gracias por el comentario!

  14. DARÍO says:

    Qué bonito este artículo. Me ha emocionado sinceramente. Más en este momento de mi vida en el que cumplo la misma edad con la que me tuvo mi madre, y que siempre puse como tope para ser padre. De ahí que esté teniendo el sueño recurrente de que tengo un hijo.
    Y no soy padre, pero entiendo que ese miedo va mezclado con otros sentimientos igual de fuertes, y que no se debe saber donde empiezan y donde terminan unos y otros. Sea como sea debe ser maravilloso. Y lo que está teniendo Koke es un regalazo que más de uno hubiéramos querido.
    Y para vivir no hace falta ser Juan sin Miedo. El verdadero valiente es aquel que sabe gestionar, integrar y hasta agradecer sus miedos.
    Enhorabuena PADRES

    • lucy says:

      Ha cambiado tanto la vida desde que nuestros padres fueron padres que esos límites temporales que nos marcamos pueden flexibilizarse un poco, aunque lo de los sueños… mira a ver, que algunos cuentan mensajes pero otros se convierten en realidad 🙂
      Es un privilegio haber conseguido hacer de nuestra pasión nuestra profesión, poder compartir tiempo y seguir haciendo descubrimientos juntos. Por todo eso, merece la pena la incertidumbre con la que tenemos que convivir y ahora también los miedos.

      Gracias por tus letras y besos gigantes.

  15. German says:

    Sí, el miedo llega con la paternidad/maternidad (excepto que uno sea un inconsciente, claro). Además, dicen que no se pasa con el tiempo, sino que dejan de preocuparte unas cosas (no engorda, está malito,…) y empiezan a preocuparte otras (no encuentra trabajo, le ha dejado la novia, qué hará por las noches,…)

    Bueno, imagino que es ley de vida. Como bien dejaba claro la peli Maléfica, el verdadero amor no es el del príncipe, es el amor de una madre por su hija 😀

    Ya no recordaba la aventura en la jungla, la noche en el árbol… pedazo de anécdota! (aunque seguro que en su momento no tuvo ninguna gracia 🙂 Por cierto, aunque creo haberlo dicho antes, compartimos miedo a volar desde un “mal vuelo” (bonito eufemismo). En un par de meses vuelvo por Japón un par de semanas y ya me da mal rollo pensar en tantas horas de vuelo… En fin, la estadística está de mi parte 😀

    Un abrazo familia!

    • lucy says:

      Desde el embarazo este tema empezaba a oler a chamusquina. Cada mes que avanza te van preocupando unas cosas y piensas “ya cuando pase esto todo será más fácil” pero luego llega otra historia y luego otra y luego otra. Puro entrenamiento de la naturaleza para que te vayas acostumbrando a lo que se te viene encima.

      Te confieso mi truco final para acabar con el miedo a volar. Es pequeño y se llama Koke 😉 Me enteré de que estaba embarazada en Mauricio, con dos vuelos por delante de esos de más de 10 horas y varios trabajos más por delante en los que tenía que volar. Me mentalicé de que no podía someter a ese estrés a mi bebé y a partir de entonces… se acabó el miedo. ¡Mucho ánimo!

      Otro abrazo.

      PD: como me gustó Maléfica.

  16. Johanna says:

    Lo que ustedes hacen es increible 🙂
    viven su sueño viajando por el mundo
    pienso que en muchos momentos de nuestra vida sentimos miedo de hacer cosas nuevas o enfrentarnos a algo, ese sentimiento es más fuerte cuando tiene que ver con una personita pequeña que depende de ti, no soy madre pero mis sobrinos son como mis hijos y siempre estoy pendientes de lo que les pasa, pero se que van a saber como sobre llevar cada cosa que se les vaya presentando en el camino 🙂 😀
    disfruten mucho esta nueva aventura junto a su bébe
    bendiciones y buenos caminos viajeros

    • lucy says:

      Hola Johanna. Hablo con otras mamás y todas compartimos las mismas preocupaciones. Algunas también son viajeras y otras no. Algunas viven en mi país de origen y muchas otras en diferentes lugares. No hay nada que nos descubra tanto que somos el mismo animal que tener una persona vulnerable, que dependa de nosotras. Veo tías, abuelas y muchas otras mujeres que asumen esa responsabilidad y que la sienten de la misma manera. La maternidad nos une y no necesariamente hace falta dar a luz para sentirla. 🙂
      Compartiremos por aquí todos esos aprendizajes que nos deje el camino. ¡Muchas gracias por el mensaje de ánimo!

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