Ya desde el avión, puede comprobarse lo acertado de ese apodo por el que se conoce a Irlanda: la Isla Esmeralda. No hace falta más de un par de días para que la vista se acostumbre a que el color verde lo inunde todo. Irlanda del norte, los acantilados del oeste, la ruta costera del Atlántico o el ancestral este. Independientemente de la zona escogida para recorrer, los bosques, la hierba, la Guiness, las cabelleras anaranjadas y la música en vivo, estarán presentes en el viaje. Más allá de ir en busca de de las criaturas de las leyendas celtas, de sus monumentos arqueológicos o de las localizaciones de Juego de Tronos, en Irlanda las distancias son cortas y las caras siempre amigas.

Road trip por el ancestral este de Irlanda

Un país como este merece la posibilidad de perderse entre sus carreteras, con paradas al gusto del consumidor. Alquilar un coche y sentir cómo la magia de las hadas que allí habitan guían el camino. Así es cómo fue nuestra primera vez en Irlanda, dejando Dublín para el final. Si hubiéramos venido hace veinte años, seguramente la capital, habría sido nuestro objetivo principal. Pero el tiempo pasa y las prioridades cambian. Desde que somos tres, huimos de las grandes urbes y nos sentimos más a gusto retozando libres en medio de los prados. Y para eso, a Irlanda le sobran hectáreas. 

En cada una de las paradas de este road trip por el sureste de la isla, fuimos acercándonos poco a poco al corazón de los los irlandeses. Fue en esa clase improvisada de geografía e historia que recibimos en Bogotá, la primera vez que empezamos a fijarnos en cómo los paisajes de cada lugar influyen no solo en la forma de vida de sus habitantes, sino también en su personalidad.

Russborough House Irlanda
Russborough House

Russborough House en Blessington o al mal tiempo buena cara

Más allá de la visita al interior de la mansión, todos los alrededores de estos castillos o grandes villas de lores tienen espacios habilitados para distintas actividades de ocio en el exterior. Rutas señaladas para pasear, zona con grandes dianas en la que practicar el tiro con arco, lago, prados con animales, un laberinto y como luego descubrimos que era habitual en todas partes, un parque para los niños. Espacio, espacio y espacio. Grandes extensiones de prado verde por el que caminar sin apenas zonas cubiertas. Un país en el que a pesar de tener un promedio de lluvias entre los 150 y los 225 días de lluvia al año, sus habitantes no están dispuestos a dejar de disfrutar de la naturaleza. Aunque eso suponga empaparse de vez en cuando. Chubasqueros, petos impermeables, botas de agua y a seguir con la vida. Por algo el origen de la filosofía de Amplia Kids se forjó en Irlanda.

Por suerte, nosotros no conocimos el mal tiempo

Las montañas de Wicklow, la amabilidad como bandera y el amor por los animales

Decidimos ignorar al GPS, y hacerle caso a las indicaciones del señor que regentaba el B&B en el que nos alojábamos conduciendo por la R115. El resultado fue encontrarnos con el lago Guiness, varios rebaños de ovejas melenudas y alguna que otra cascada improvisada antes de llegar a los pies de Powerscourt Waterfall (la cascada más alta de Irlanda). Aún siendo la de mayor altura, es de una naturaleza muy amable (otro de los rasgos que caracterizan a los habitantes de esta isla). Se accede a ella a través de una tranquila vereda, sus piedras son redondeadas, la caída del agua refresca pero apenas salpica. La naturaleza en Irlanda es como sus habitantes: inclusiva, amable, tranquila, para todas las condiciones físicas y edades.

Powerscourt Waterfall Irlanda
La cascada más alta y amable conocida hasta ahora

Pasamos por el monasterio de Glendalough, uno de los centros de enseñanza cristiana en el siglo VI (con un cementerio delante de esos que por la noche debe de dar mucho miedito) y nos dirigimos a los jardines de Powerscourt House (otra gran mansión rodeada de jardines y fuentes cuidados con mucho mimo). Aunque lo que más nos sorprendió, fue el cementerio de mascotas. Hay tumbas incluso de 1920 y hasta de vacas. Muestra de un ancestral amor por los animales.

Wexford- Kilkenny, la existencia de las hadas y la pasión por el hurling

La visita al Irish National Heritage Park fue una de las que más disfrutamos. Es un lugar donde conocer un poco mejor la historia de Irlanda desde sus primeros asentamientos humanos de una forma muy didáctica y en medio de un paseo agradable. Quizá sea ese origen nómada y emigrante que hay en la historia de los irlandeses lo que los hace recibir hoy de una forma tan agradable a los que llegamos de fuera (o quizá no). Aunque aparte de esto, lo que más nos llamó la atención del parque es cómo se han entrelazado de manera natural los hechos históricos con la parte más mágica de las creencias en seres fantásticos.

Castillo Johnstown
Desparrame frente al castillo de Johnstown

El castillo de Johnstown y el todavía activo faro de Hook (a pesar de sus 800 años) al que se puede subir, fueron las otras dos paradas que hicimos antes de llegar al pueblo de Kilkenny. A unos 90 minutos de Dublín, Kilkenny es conocida por la celebración de diversos festivales. Es una parada para conocer la Irlanda más medieval, visitar su castillo, perderse por las callejuelas y confirmar que la tipografía irlandesa existe, no solo en los pubs que han exportado por el mundo.

Las calles de Killkenny

Aquí fue donde descubrimos en la puerta de un colegio la pasión por el hurling. Según afirman firmemente convencidos: «el mejor deporte del mundo». El hurling habría pasado a nuestra memoria sin pena ni gloria, hasta que descubrimos que para los irlandeses es mucho más que un deporte. Es una forma de representar la cultura de su país. Por eso, los jugadores profesionales no cobran un sueldo por ello. Consideran que es suficiente pago representar sus orígenes. Los equipos no pueden fichar a jugadores nacidos en otras provincias y las empresas consideran un tremendo valor tener entre sus empleados a un buen jugador de hurling. Nosotros que pensábamos que éramos los latinos los que sabíamos vivir el fútbol con verdadera pasión.

Casas colores Cobh
Un guiño a las Painted Ladies desde Cobh

El road trip siguió con paradas en Rock of Cashel, en Cork y su bullicioso mercado inglés y en Cobh. Desde allí, cruzamos a la costa oeste para conocer los acantilados de Moher y pasar unos últimos días en Dublín. Los puntos que visitamos y otros lugares de interés, los puedes consultar en el siguiente mapa.

Nuestra particular Irlanda que recordar

Dicen que para una primera visita lo normal no es centrarse en el este de la isla. Dicen que en Irlanda llueve mucho. Dicen que no se come muy allá. Dicen, dicen, dicen… Nunca tuvo menos sentido todo lo que con las mejores intenciones nos habían dicho. Volvimos a casa con los chubasqueros  sin estrenar, con el estómago caliente de sopas, guisos, pastel de carne, salmón ahumado y scones. Si en algo acertaron todos lo que nos habían hablado de la isla, fue en lo que nos habían contado de su gente: amables hasta niveles extremos, cálidos como si los bañara el Mediterráneo, positivos, familiares y con una preciosa capacidad para recibir a los de fuera. Nunca antes contando un viaje, habíamos recibido tantos mensajes de personas por las redes que guardaban un gran recuerdo de su paso por allí. Los irlandeses, históricamente emigrantes, saben construir un hogar allá dónde van y hacer sentir a los que llegamos de fuera que formamos parte de eso.

Hadas Irlanda
Las hadas pueden estar en cualquier parte

Hadas, gnomos, leprechauns, castillos encantados, fantasmas, piedras que otorgan el don de la elocuencia… Son tantas las leyendas que forman parte del pasado y del presente de Irlanda, que hacen falta varias vidas para conocerlas. Antes de llegar, investigando sobre ellas, nos sentimos algo escépticos a estas creencias populares tan típicas de los pueblos del norte. Después de nuestro paso por allí, estamos casi convencidos que si hay un lugar en el mundo en el que esas criaturas habitan, ese es Irlanda.

Desde que somos tres, hemos encontrado en los parques un nuevo lugar en el que interactuar con otros padres y en el que tener tiempo para observar muchos comportamientos de los locales. De Irlanda nos llevamos el «be nice». La frase que más hemos escuchado que los padres le decían a sus hijos. Nos preguntamos como marca tu personalidad crecer con el mensaje de que ser agradable con los demás, es importante. El resultado lo hemos visto durante esta semana: nunca una palabra más alta que la otra, siempre un “buenos días, ¿qué tal has dormido?”, “¿te ha gustado la comida?” “¿te puedo ayudar en algo?”, “¿lo habéis pasado bien hoy?” Sin duda, estos pequeños detalles lo cambian todo en la experiencia y el recuerdo que nos llevamos de un país.

Powerscourt Gardens Irlanda
Jardines de Powerscourt House

Cuantas veces nos vieron agobiados intentando enseñarle a Koke que no debía de tocar algo y en lugar de reproches recibimos palabras cómplices: “Don’t worry. I understand”, “I has two children», «I used to work with children» o «I have 5 grandchildren”.

En cuantas salas de castillos, en lugar de cambiárseles la cara a los guardas de seguridad por vernos entrar con un niño, se les dibujaba una sonrisa. Nos hubiéramos ido de Irlanda abrazando a cada uno de ellos.

Dicen que Irlanda se te mete en el corazón. Puede ser por ese verde que crece por todas partes, por esas ovejas melenudas, por esas vacas que pastan felices o por ese polvo de hadas que se respira en el aire y que hace que los irlandeses se aferren a esa filosofía de vida que nos ha conquistado (It’ll be grand”: todo estará bien). Y tranquilo, si como nosotros no fuiste a conocer Irlanda para mejorar tu inglés, todavía estás a tiempo de que forme parte de tu memoria «20 años después».

Acantilados Moher
Los acantilados de Moher

Algunas cuestiones logísticas a tener en cuenta:

  • Peajes. A la salida de Dublín hay un peaje ineludible en la M50 que hay que pagar antes de que pasen 24 horas. Normalmente las empresas de alquiler de vehículos entregan un folleto con los lugares en los que se puede pagar: gasolineras y establecimientos de venta. Son 3,5 euros.
  • Precios de las comidas. Nosotros comimos los tres por entre 30 y 40 euros. Las sopas con pan son la opción más económica y que los irlandeses consumen tipo nuestro menú del día.
  • Russborough House. Entrada con tour guiado al interior de la casa 12 euros adultos. Niños menores de 5 años gratis. Hay una ticket reducido para acceso solo a los jardines que incluye el parking. Se pueden adquirir en la misma entrada. Más información aquí.
  • Cascada de Powerscourt. 6 euros adulto, niños menores de 2 años gratis. Incluye el acceso y el parking. Se pueden adquirir en la misma entrada. Los precios de admisión pueden cambiar en función de la temporada. Más información aquí.
  • Powerscourt jardines. 10,50 euros adulto, niños menores de 5 años gratis. Incluye el acceso y el parking. Se pueden adquirir en la misma entrada. Los precios de admisión pueden cambiar en función de la temporada. Más información aquí. Entre los jardines y la cascada no hay mucha distancia pero hay que ir en coche.
  • Irish National Heritage Park. Lo gestiona una fundación. La entrada son 10, 50 euros adulto, niños menores de 4 años gratis. Más información aquí.
  • Castillo de Johnstown. La entrada a los jardines y al exterior del castillo son 3 euros adulto y 1 euro los niños. También hay dentro un museo de la agricultura que se puede visitar con una entrada que se paga aparte. Los precios de admisión pueden cambiar en función de la temporada. Más información sobre precios y visitas guiadas aquí.
  • Faro de Hook. Hay visitas guiadas al interior (adultos 10 euros, niños menores de 5 años gratis) aunque verlo desde fuera ya es todo un espectáculo para los amantes de los faros. Más información sobre horarios y precios de la visita aquí.
  • Castillo de Killkenny. 8 euros los adultos, niños menores de 12 años gratis. Más información sobre horarios y precios aquí. No hay parking en el complejo. Dejar el coche en el Market Yard Car Park es la opción más cercana y económica (es gratis las primeras horas).
  • Acantilados de Moher. 8 euros adultos y gratis para niños menores de 12 años. Los precios cambian en función de la temporada. Más información sobre horarios y precios aquí.

CODIGO ÉTICO: este artículo ha sido el resultado de un viaje de una semana por Irlanda en colaboración con la oficina de turismo de Irlanda. Nuestras opiniones y percepciones son totalmente subjetivas y libres.

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