Aquí van 3 sensaciones y pensamientos de ayer, de hoy y de siempre que me invaden con fuerza últimamanete. Que me remueven por dentro. Que quiero compartir «a riesgo de».

Templo Ramses II Abu Simbel

1) El abrazo de Luna

Hace tiempo que algunos de los comentarios que antes me hacían daño han dejado de hacerlo… ¿Madurez? ¿Frialdad? ¿Pasividad? Ya no discuto por política cuando antes lo hacía. No entro en lo que quiera creer cada uno: sea religioso, místico, científico o todo lo contrario. No miro los telediarios. No sé nada de la vida de quien no conozco.

Pero hay algo que me sigue traspasando el alma. Que me llena de dolor. Que me hace dejar de creer por unos segundos en la infinita capacidad del ser humano de amar: el racismo. Lo sigo viendo. Lo sigo oyendo. Me sigue doliendo. Y espero, de todo corazón que nunca deje de hacerlo. Para seguir viendo CONSUELO, APOYO y ACOMPAÑAMIENTO en la imagen de Luna (la voluntaria de Cruz Roja) al abrazar a otra persona que acaba de renacer en el mar. A alguien que lo necesita y está muerto de miedo. Para seguir viendo esperanza donde otros vuelcan ODIO, AMENAZA y LASCIVIA.

No es política. Es humanidad. Nosotros te abrazamos a ti, Luna. Para que sigas repartiendo abrazos sin mirar de dónde viene el que los recibe. 

 

ley autocaravana

2) Para que no se te vuelva a olvidar, nunca jamás, a que sabe la libertad.

Hace unos días, haciendo limpieza y poniendo cierto orden entre archivos desordenados, encontré la siguiente nota mental entre otros escritos del ordenador. El archivo fue creado en marzo de 2014 (poco antes de volver de nuestro primer viaje largo de un año por el mundo), pero parece que hoy sigue más  vigente que nunca.

 

Recuerda que hubo un tiempo en el que…

… no sabíamos si era lunes o domingo.

… aprendíamos algo nuevo todos los días.

… actuábamos sin pensar en las consecuencias.

… vivíamos cómo si cada día fuera el último.

… exprimíamos cada segundo.

… teníamos tiempo para los demás y para nosotros, pero sobre todo para los demás.

… nuestra religión eran las personas. De cualquier parte, de cualquier condición.

… el mundo se hizo más pequeño y las fronteras dejaron de existir.

… descubríamos que el amor y la solidaridad no entienden de razas, de política o de idiomas.

… repetíamos la palabra GRACIAS con profunda sinceridad al menos una vez al día.

… nos conocimos más a nosotros mismos, como individuos y como pareja.

… supimos que juntos somos invencibles y que las peores barreras son “las mentales”.

¿Cuando nos volvemos a escapar?

 

Nota: afortunadamente, después de aquello, «pudimos» volver a escaparnos en otros tres viajes largos… sabiendo que la ida y la vuelta eran parte del camino. Doblemente afortunados. Podíamos irnos a batir nuestras alas con fuerza cuando quisiéramos. Podíamos volver a nuestras raíces cuando fuera necesario.

Espacio verano Canarias

3) La otra realidad

A nuestra llegada a Fuerteventura, conocimos a muchas personas cuyas vidas, se parecen de alguna manera a la nuestra. Las de aquellos que veníamos de otras realidades. Que nos paramos a reflexionar sobre si la vida tenía que ser eso que nos habían dicho o si podía ser de otra manera, que decidimos reinventarnos, que optamos por conformarnos, que saltamos al vacío… Nómadas digitales, artesanos, artistas ambulantes, profesores de yoga, músicos, instructores de surf…

Sin embargo, si pensamos que el mundo es pequeño, imaginad lo que supone el tamaño de esta isla. Aquí compartimos parques, playas y plazas con personas cuya realidad es muy diferente. Algunos son inmigrantes ilegales, otros camareros, hay jefas de cocina, limpiadoras, personal de mantenimiento y animación de los hoteles…

Personas que llevan toda su vida trabajando, muchas veces sin manera oficial de poder demostrarlo. Nosotros elegimos vivir con poco. Ellos no. Nosotros elegimos vivir aquí. Muchos de ellos no. Nosotros elegimos ser padres. Muchos de ellos no.

Elegimos desde nuestra posición de cierto privilegio. Elegimos que no era necesario tener un título universitario para ganarse la vida cuando tenemos uno bajo el brazo. Pudimos darnos cuenta de que no hace falta mucho para ser felices (después de haber vendido todo lo que habíamos acumulado antes). Tuvimos la suerte de centrarnos en cuidar cuidar el equilibrio interior porque gozamos de buena salud.

Reynisfjara Beach Iceland

Y aquí va una pequeña conclusión final…

Hay muchas personas que eligen su camino. Algunas que pudiendo, no quieren. Otras que, pudiendo y queriendo, no lo hacen. Y otros tantos, muchos, que nunca tuvieron la oportunidad de elegir.

Puede que lo peor en (casi) todos los casos y en la vida en general… sea mirar para otro lado.

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