Eran las 5:00 de la mañana…

  • ¿Lucy? ¿Todo bien?
  • He roto bolsa.
  • ¿Contracciones?
  • Nada, muy suaves. Hay tiempo.

Así empezaba el sábado 23 de octubre en la morada de madera. Último día de familia de a tres y primero del signo Escorpio. El día elegido por Tindaya para venirse a nuestro mundo.

Después de un buen rato en la cama, desayuno con Koke y “el Abu”, ducha y rumbo al hospital a eso de las 9:30. De camino paramos a tirar la basura en sus respectivos contenedores y en una panadería a por unos bocadillos (nunca se sabe).

Lucy entra andando como si nada al hospital. Decidida. Le ofrecen una silla de ruedas que amablemente rechaza. Ha estado haciendo varios cursos de preparación al parto y esta vez, se siente muy fuerte. Teniendo claro que su cuerpo, sabe perfectamente que está preparado para lo que viene hoy. En su cara veo calma. Veo disfrute, madurez, poder… Veo control.

parto respetado

10:23

Como es fin de semana (nadie se pone malo en sábado) la sala en particular y el hospital en general, están desérticos. Carteles de “hoy vas a ser mamá” se mezclan con otros de “mantenga la distancia”. La luz del sol entra por la ventana con alegría iluminando lo justo poco a poco. Y luego, un poco más allá.

Lucy pasa a una zona restringida para una primera exploración. En este momento en el que un padre pinta poco, miro hacia atrás y veo lo mucho que ha peleado para que seamos cuatro. Además de lo que supone luchar anímicamente contra cuatro abortos, en esta ocasión ha tenido que estar pinchándose heparina a diario durante 10 meses (tendrá que hacerlo otro mes y medio después del parto), mirar de reojo a unos índices de tensión fuera de lo normal en la tripa durante los últimos tres y lidiar con la presión mental de todo lo relacionado con el coronavirus, nuestras decisiones al respecto y las opiniones del entorno.

11:35

Recibo un mensaje: “Aquí nos quedamos ya. Confirman la bolsa rota.”

Una vez más, es todo un honor ser espectador en primera fila de sus decisiones y me siento agradecido por las lecciones de vida que esta mujer me da constantemente. Por otro lado, tengo la sensación y la esperanza de que la vida le va a sonreír y le va a regalar una muy buena experiencia. Un gran parto. El que ella tanto desea.

dar a luz

 

13:07

Parece que en breve nos suben a una habitación… y gracias. A pocos metros de aquí, una mujer grita y llora duro. A Lucy se le ha cambiado un poco la cara y se ha desconcentrado. Tanto, que las contracciones nos han abandonado un poco.

Apunte: el cuerpo tiene que estar en calma para liberar oxitocina de forma natural. Todo lo que corte, descentre, despiste, anime… está más cerca de lo que sería una liberación de adrenalina. Y por lo tanto, el cuerpo entiende que no se dan las circunstancias para dar a luz de forma segura. Necesitamos intimidad. Luz baja, caricias, hacernos nuestra burbuja.

Nota: esto es un pequeño apunte de lo que hemos aprendido en los cursos de parto respetuoso y parto en movimiento. Para esta segunda oportunidad lo tenemos más claro. Sabemos qué hay que hacer y por qué. Vamos allá.

13:58

Estamos en la habitación. La música que traíamos para la ocasión le devuelve a Lucy la calma. Nos inundan bonitos momentos llenos de caricias y besos entre contracción y contracción que cada vez, son más seguidas.

15:31

Al parecer, hay cierto overbooking en el hospital y meten a otra pareja en la habitación. Se fue la magia. Se cuelan en el ambiente conversaciones ajenas. Se acaba la intimidad. Y claro… se desvanecen de nuevo las contracciones.

La matrona entra y nos habla. Con cariño. Con luz. Repartiendo ánimos. Lucy se va al baño y Sara (que así se llama) al verme molesto, me pregunta si estoy bien. Y yo, se lo digo: “Mira, te soy sincero. Estábamos muy bien. Con cariño. Con amor. Con contracciones. Y así ahora, crear un clima íntimo es complicado”.

Me reconoce que no debería de ocurrir. En esta parte del mundo no. Pero también me hace entender (con mucho tacto) que tengo que estar arriba. Apoyando. Fuerte. Que no aporta no aportar. Y tiene razón.

¿Y Lucy?… Ni ha pestañeado. Vuelve y sigue a lo suyo. Tiene claro de forma natural a qué ha venido. Qué es lo que suma y qué no. ¿De qué valdría quejarse? ¿Ayudaría? Suena “Mujer montaña”.

parto respetado

 

16:27

Vuelve el amor a pesar de la cortina y las voces. De la gente. De los extraños. Vuelve la magia y por tanto, las contracciones. Azul oscuro casi negro. Cariño intenso, también amor.

17:29

Lucy está a tope. Muy metida en el momento. Se mueve sobre sí misma. Parece flotar dibujando círculos en el aire. Bailando con el dolor. Comprendiéndolo. Haciéndolo suyo. Gira hacia un lado y luego hacia el otro. Con los ojos cerrados. Sube… Baja… Hay contracciones cada tres minutos y justo en ese preciso instante… entra una enfermera vestida de astronauta a hacer pruebas de PCR.

¡No me lo puedo creer!

Me tengo que salir al pasillo y me cruzo con la matrona. Le digo que así es muy difícil. Me dice que la prueba es obligatoria y yo le digo que llevamos ocho horas aquí y que se la podrían haber hecho antes. Que han vuelto a meterle un chute de adrenalina fino cuando más concentrada estaba. Le pregunto si dentro de una hora o dos hay otra visita sorpresa. Me dice que va a ver si se pueden coordinar mejor. Veremos.

17:35

Afortunadamente, Lucy no está con nosotros. Sigue en mundo parto que está a la derecha, según llegas a pelvis libre. No le pueden hacer la PCR porque está con contracciones constantes y la matrona dice que hay que bajar al paritorio.

contracciones

Plano secuencia…

Camilla. Luces de techo que pasan más rápido que la camilla por el pasillo. Ruedas girando. Batas azules corriendo junto a batas blancas. Funde a negro.

Ya en sala, Lucy se deja llevar evitando la cama. Se queda de pie estando cada minuto que pasa, más cerca del suelo. Se quita el camisón y se pone a cuatro patas. Sin vías ni suero. Empuja sin oxitocina. Gime sin epidural. Emite sonidos a mitad de camino entre orgasmos y desgarros. Por momentos agarra el espejo para verse. Para verla. Después alarga la mano para recogerla. Por si cae. Empuja, empuja…

18:40

Tindaya ya está aquí. A este lado de la barriga. En nuestro mundo. Todo ha sido muy… imaginado. Pero sobre todo, muy animal. Muy básico. Lleno de instinto. De fuerza. Lucy se merecía este parto. Ha estado increíble. Asombrosa. Brava. Magnífica. Leona.

Nota: en este punto hay que hacer un alto en el camino para darle las gracias a las matronas Sara y Rocío por su tacto, por su empatía, por su respeto. Fueron, de largo, el mejor de los mejores acompañamientos. Mil gracias.

parto respetado

20:36

Tindaya, que también ha estado increíble, no para de llorar hasta que se engancha al pecho y después, se duerme unilateralmente. Nos dejan a solas con música tranquila y luces bajas en el paritorio para darle duro durante dos horas al piel con piel. Sangre, sudor y lágrimas. Olor fuerte. Cordón colgando. Placenta abierta.

Hemos estado hablando mientras miramos a la cuarta nube con la baba cayendo a cámara lenta. Contentos por lo vivido, por cómo ha ido todo, por al fin ser cuatro. Agradecidos a la isla. La isla de la buena ventura.

Subimos a planta y a los diez minutos unas enfermeras entran para pesar a la niña…

“¿Esto es necesario ahora? La acaban de pesar hace 20 minutos. Si puede ser en otro momento… gracias”.

(En el fondo, he venido para esto y lo sé)

Nuestros compañeros de habitación le preguntan a Lucy que cómo lo ha hecho, que si tenemos algún consejo. Sería complicado explicar en tan poco tiempo, todo lo que ha hecho Lucy (e incluso yo mismo): un taller de preparación al parto con Carol Doula, otro de Parto y Movimiento con Sandra de Fisioespecialistas que nos dieron seguridad y confianza para actuar y ser conscientes de todo en todo momento (a pesar de ya tener otro hijo). En mi opinión, este tipo de formaciones deberían formar parte ya del proceso de forma habitual ya que se eliminaría mucho dolor, mucho tiempo y bueno, para los que puedan pensar que es un gasto, también se ahorraría en medicamentos, tiempo que el personal tiene que estar atendiendo a la embarazada, tiempo  en habitación y paritorio, recursos, etc. Por otro lado están todas las conversaciones que Lucy ha tenido y mantenido con mujeres que habían querido tener un parto similar. Sin esas “ayudas artificiales” que a veces no ayudan tanto. Sin esas posturas anti gravedad. Sin ese “haga usted lo que considere”. En fin, un parto como el que las hembras de nuestra especie habían tenido durante toda la historia y que nos han traído hasta aquí. Evidentemente, hoy en día estamos muy avanzados y gracias a la medicina de hoy en día,se puede actuar rápido en caso de necesidad y urgencia “pero”… quizás habría que revisar algunos protocolos que retrasan los procesos y no tienen en cuenta que la mujer siga su instinto.

 

Nota: aquella pareja tuvo un parto complicado y largo que al final acabó bien (con susto pero bien) unas 36 horas después del de Lucy. Durante día y medio seguimos en habitación compartida, pero no importaba (ojo, tan molesta era la situación para ellos como para nosotros). Para los seis, todo lo de alrededor daba igual. Mientras tanto, nosotros respondíamos cientos de mensajes de cariño que nos abrumaban, pero que nos llenan de alegría aún más.

Nota personal

Estoy increíblemente embriagado de admiración hacia Lucy. Por cómo ha luchado para tener a Tindaya después de tanto revés, por cómo se ha formado e informado, por cómo ha creído y deseado. Por prepararse un parto (al menos a priori) en el que ella era la que iba a decicir en todo momento (esta vez sí) sabiendo el por qué y el cómo (con Koke todo fue muy diferente). Un parto para sentirse y sentirlo todo. Para no solo saber luchar y admitir el dolor, sino para dominarlo y convertirlo en aliado. Sacrificándose desde el segundo uno por su bebé. Sintiéndose única dando vida.

Gracias Lucy por otra lección. Además de hacerme mejor persona en general, me enseñas a enfrentarme a la vida de una forma más amable, comprometida y consciente. Contigo el camino, además de tan especial, es más fácil.

Ah, por cierto… 2,730 kg y 47cm (que por alguna extraña razón, todo el mundo lo pregunta).

25 Comentarios

  1. ¡Enhorabuenaaaa! Me parecéis súper generosos compartiendo tantos datos de vuestra familia y abriéndoos en canal de esa manera.
    Por cierto, un nombre precioso el de la nena. Me alegro de que todo haya ido tan genial. Ser madre (yo lo soy por renuncia biológica y adopción elegida) es mágico.

    • Gracias Emma! Has de saber que muchas veces nos hemos planteado si la exposición merece la pena. Al final, por muchos mensajes que recibimos, la respuesta es sí. Nos sentimos muy útiles y eso (cumpliendo nuestros sueños viajeros al mismo tiempo), es más de lo que podríamos conseguir de cualquier otra forma.

  2. Enhorabuena! que pasada leerlo así relatado, que bonito! que animal! 🙂 para recordar…

  3. ¡Qué emoción leyéndote!
    No soy madre ni creo que lo sea pero si en algún momento llegase, tengo algo claro: Lucy sería mi faro.
    Chicos, estamos deseando poder veros, achucharos y conocer a Tindaya. ¡Un abrazote enorme!

  4. Cony y Ariel getontrip Responder

    Chicos que emoción inmensa, se nos han caído las lágrimas de emoción. Nos quedan 3 meses para vivir esta experiencia y es imposible no imaginarlo y sentir emoción, miedo, ansiedad, alegría todo junto.
    A disfrutar de este cielo con 4 nubes que seguirán en movimiento!!!

  5. Qué bonito, muchísimas gracias por compartirlo. Yo no soy madre, pero espero serlo algún día, y me encantaría vivir una experiencia así de respetuosa y consciente. ¡Muchas felicidades, família! Deseando leer el tercer libro ya con las aventuras de Tindaya <3

    • Muchas gracias a ti 🙂 En algún momento caerá un nuevo libro. Nos encanta escribir y vemos que están siendo bastante útiles. Eso sí, primero tenemos que hacer un par de viajes largos de a cuatro 😉

  6. Qué emoción y alegría que Tindaya ya está de este lado de la piel de su mamá. Bravo Lucy, bravo por poner el cuerpo, el alma… Rubén, lo cuentas muy bonito!
    Imagino que encuentro con Koke muy emocionante!!!
    Hermosa familia, que se sigan disfrutando y tb inspirando tanto a tantos.

  7. Que hermoso todo lo que relataste, que inspiracion fue Lucy. De verdad su familia y todo lo que comparten es muy valioso para mi. Enseñan y dan una perspectiva distinta de muchos hechos, que suma. Felicidades y buena vida!

  8. Bravo por Lucí, bravo por formarse, por confiar, por solicitar, por ser mamífera. Enhorabuena a la familia y a Tindaya que tendrá siempre esa historia de mujer que puede.
    Cada vez somos más las que confiamos en nuestro cuerpo y quitamos las “ayudas” cuando no se necesitan.
    Gracias Rubén por el relato

  9. Uff Rubén que bien lo relatas todo, gracias por compartirlo con nosotros, estoy a 1 semana de ese momento, con las hormonas de fiesta y leyéndote ahora, a lágrima viva. Lucy es una mami super luchadora y me alegro mucho de vuestra felicidad y la cuarta nube. Sois un ejemplazo!! Un abrazo a los 4!!

    • Sabemos cómo estarás de espectante y nerviosa. Te deseamos un buen parto. El que tú tanto has imaginado. ¡Vamos Alba! Mucha fuerza, mucho ánimo.

      • Qué maravilla de relato! Literalmente lloré al leerlo y no quería que termine! Gracias por compartir este momento tan especial. Un abrazo muy fuerte a toda la familia y muy bienvenida Tindaya!

  10. Yo soy de las que pregunté por peso y tallaAyyy, las habitaciones compartidas qué chungas son en estos momentos.
    Me alegra mucho leer que Lucy tuvo el parto que quería y tanto necesitaba.

    • Lo de la habitación compartida no lo esperábamos para nada. En nuestra cabeza estaba la intención de hacerlo todo muy íntimo y mira. Por mucho control que quieras tener…

  11. Que bonito precioso, admirable! El segundo parto es soñado, ya sabes a lo que vas, decides tu en todo momento, nadie te condiciona. Hace 4 meses tuve a mi segundo hijo y fue increíble ❤️
    Felicidades Lucy y familia!

    • A decir verdad, en la primera ocasión también pensábamos que íbamos a decidir algo, pero no. Esta vez ha sido bastante diferente. Muchas gracias!

    • Enhorabuena familia!
      Yo también tuve un parto natural, íntimo y personal. Creo que es un derecho el que nos dejen parir como queramos.
      Lucy eres muy valiente y Rubén tú también, no te quites mérito; has sido un pilar básico para crear ese momento tan mágico.

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