¡A por el Empire State!

Sales de la estación, andas hacia la 34 St. con la 5ª Avenida y… sí, “ahí está”. Vale, no es el edifico más alto que has visto, para eso está el Burj Kalifa de Dubai. Es verdad, tampoco es el más bonito… probablemente te quedarías con las Petronas de Kuala Lumpur en Malasia. Pero eso sí, es el más icónico.

El que ha salido en más películas. En definitiva, al que más veces has querido subir. Mientras sorteas el típico taxi amarillo que sale a tu paso y por supuesto, te cruzas con alguien que sostiene un enorme café en la mano, miras hacia arriba por si ya de paso, también ves a King Kong. “¡Estoy en Nueva York!”, gritas hacia dentro con fuerza. Doblas la esquina donde te espera una cola kilométrica que sale del edificio. No te apetece naada pegarte dos horas y media esperando a subir y, en un ataque de dignidad y con eso de la improvisación a tope, dices: «desde el Empire state, no se ve el Empire State».  Así que te vas al Top of the Rock en Rockefeller Center. Allí, sacando hora programada para subir, puedes aprovechar más el tiempo. Una vez que llegas arriba, sales fuera y piensas… “!Oh, sí!”.

Ya puedes decir que tienes Nueva York a tus pies, con Empire State incluido. Recorres varias veces los múltiples miradores a varias alturas sin perder detalle mientras se te van dos horas de tiempo… y te invaden un montón de emociones y pensamientos internos que eres incapaz de procesar. Va a resultar que… tienes hambre. Aunque el cuerpo te pide comerte una hamburguesa, recuerdas que la chica de la cafetería de Queens te dijo que en casos de emergencia estaba bien comprarse una bandeja de comida preparada en un Whole Foods Market. Preguntas dónde hay uno y te dicen que el más cercano está en el 1095 de la 6ª Avenida. Vas para allá y recuperas fuerzas tumbado en la pradera del Bryant Park con siesta incluida. Como estás muy cerca, te diriges a Times Square para alucinar con las mil pantallas y carteles que tienen allí colgados hasta que se hace de noche.

Al día siguiente, coges el otro tren para ir al World Trade Center. Una vez allí, delante de las piscinas, recuerdas lo que ocurrió en 2001 y te quedas sin palabras.

Entras en el 11S Memorial y la sensación de malestar general aumenta. Sales de allí con el estómago un poco dado la vuelta y aunque un café y un mufin de rescate no te devuelven del todo la sonrisa, te ayudan a cruzar Wall Street camino del Puente de Brooklyn. Después de cruzarlo despacio, despacio, te quedas hasta que la tarde se convierte en noche.

Y tirando una moneda al aire decidirás qué haces al día siguiente. Cara: cogerás el PATH hasta la 33 St. e irás bajando por la parte este a ver qué encuentras. Cruz, lo harás por el lado oeste.

 

1- Lanzas la moneda y sale…

 

2- Lanzas la moneda y sale…

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