¡Cruz!

Pues eso… hacia la parte oeste de Manhattan que te vas. Una vez allí, miras el mapa y ves que estás muy cerca del High Line Park. Un parque que se construyó sobre unas antiguas vías elevadas de tren ya que, retirarlas, suponía un elevado coste.

Por ese imponente pasillo verde entre edificios de 2,33 km de largo, te encuentras con todo tipo de arte callejero y con el Chelsea Market al que entras para ver cómo los chinos devoran langostas de 70$ como si fueran pipas. Alucinas con las casas que ves paseando por Greenwich Village y paras a comerte una impresionante hamburguesa en la White Horse Tavern del 567 de la calle Hudson. Sigues paseando y te encuentras con una cancha de baloncesto a la altura de la 3 St. con la 6ª Avenida.  Alrededor, todo tipo de gente mirando y disfrutando de los partidillos. Allí se te van dos horas viendo cómo “aspirantes frustrados” a jugar en la NBA algún día, se toman muy en serio el deporte de la canasta.

Curiosamente, vuelves a tener hambre al ver cómo todo el que viene a mirar lo hace con un perrito. Un chico te dice que son del histórico Papaya Dog que está al otro lado de la calle y te aconseja que te compres uno y te lo comas en el Washington Square Park que está allí mismo. Dicho y hecho. Una vez engullidos los perritos, te dedicas a ver con detenimiento “la fauna que vive en el parque”.

Hay gente salida de un casting sentada en mesas de ajedrez con la partida lista para quien quiera jugar con ellos, músicos con mucho talento debajo de cada sombra, hare krishnas intentando contagiar sonrisas, bebés libres que retozan en la hierba.

Después de observar sin que te vean y teniendo en cuenta la hora que es, sigues tu camino hacia el SoHo para tomar un café y comerte un muffin en el Birdbath Bakery del 160 de la calle Prince. Ya de paso, te pones a solo ver algunas tiendas caras carísimas. Cruzas Nolita y llegas hasta «los patos colgantes» de Chinatown.

Ha sido un día largo, pero muy intenso. Te vas a casa y en la cama, con la tele de fondo para ver si mejoras tu inglés, piensas en qué te apetece hacer al día siguiente ya que solo te quedan un par de días y el domingo es para intentar ver una misa de gospel y Central Park. Estás entre…

 

1- Entregarte a la cultura visitando el MoMA y el Museo Metropolitano de Arte.

 

2- Visitar la Estatua de la Libertad y la zona de Williamsburg en Brooklyn.

 

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