Aunque no todo el mundo se lo crea, viajar con niños es posible y cada día son más y más familias las que se animan a hacerlo. Cruzarse con una familia en viaje es síntoma asegurado de alegría y creatividad porque… los niños viajeros están hechos de otra pasta. Corren descalzos y saltan a los ríos con la ropa puesta. Saben decir “jugar” en varios idiomas y se manejan asombrosamente con los cambios de moneda. No tienen miedo a los extraños, son imaginativos y aman la naturaleza. Son niños con un brillo especial en los ojos. Así que sí, está más que demostrado que hay gente por el mundo que consigue viajar con sus hijos. Pero… ¿y con padres? ¿Es posible viajar con padres o por el contrario verlos viajando con sus hijos adultos es tan difícil como encontrarse un kiwi (el pájaro) en los bosques de Nueva Zelanda?

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Tus padres eran una de esas parejas de las que no dejaron de viajar cuando llegaste a sus vidas. Lo hicieron en la medida de sus posibilidades. A veces con mejores condiciones y otras peores, pero no recuerdas que por aquel entonces hubiera una gran diferencia entre compartir colchoneta en una tienda de campaña con tus hermanos o tener una cama en la habitación de un hotel. Ni si para cenar se calentaba una lata de albóndigas o se comía en un restaurante. Solo sabías que todo estaba bien porque ellos estaban allí. Te llevaban de un lado a otro, te enseñaban monumentos, te contaban historias… Todo era perfecto y si no lo era, tú nunca percibiste lo contrario. 

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Desde entonces ha llovido mucho. Has necesitado unos cuantos kilómetros para encontrar tu identidad como viajera. Para coordinarte contigo misma y vivir en equilibrio con lo que te rodea. Pero por fin, llega el momento de volver a compartir viaje con los que hace años sembraron aquella semilla en ti. Con los que te dieron raíces y alas.

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Ahora quieres “enseñarles” tú a ellos cómo es tu forma de viajar. No es mejor ni peor que la suya, pero sí algo diferente. Quieres compartir todo lo bueno que has aprendido por el camino. Quieres que sientan lo que se mueve por dentro cuando un desconocido te ofrece su ayuda desinteresada o que sin querer se descubran devolviendo sonrisas por contagio. Que prueben sabores nuevos, que escuchen rezos en otros idiomas, que viajen “sin reservas”…

Piensas en un destino que pueda atraerles con variedad de culturas y paisajes. Que suponga algún reto pero en el que ya te manejes y le añades un puntito más de complicación a la cosa para hacerles una propuesta en firme. Una oferta que no puedan rechazar. Piensas en un lugar con suficientes ingredientes de atracción para todos los gustos: vámonos a recorrer Sri Lanka.

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Aunque no las tenías todas contigo, van y dicen que sí. Los padres son así. Uno nunca sabe por dónde le van a salir. Que sí, que sí… que miran vuelos, se sacan los carnets de conducir internacionales y se vienen a Sri Lanka a recorrerla en tuk tuk. Con dos… coj… ¡mochilas!

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Y de repente es a ti al que le entra “el canguelo”. ¿Se te habrá ido la mano con la idea? ¿Querrán comer en según que sitios? ¿Les gustará lo que vean? ¿Se entenderán con la gente? ¿Soportaran según que olores? Ahora eres tú el que cruza los dedos para que si algo no va como debería, se quede en una de esas anécdotas “que recordar”. De alguna manera ahora te gustaría conseguir transmitirles la misma sensación que tenías tú cuando eras niña: que todo está siempre bien.

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Les recibes en el aeropuerto con un “bienvenidos mochileros juniors” a lo que automáticamente responden: “oye niña, que antes de que tú nacieras ya teníamos puesta la mochila al hombro”. Empezáis fuerte (dices), pero esto no es Europa (piensas).

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Moverse en tuk tuk suaviza en gran medida las incomodidades de los transportes públicos, aunque no es precisamente viajar en limusina. Los primeros días se sorprenden con el desordenado tráfico y las constantes bocinas, con tener que descalzarse para entrar en cada templo y con las miradas curiosas de la gente, pero no se niegan a hacer nada. Se atreven a comer con las manos, viajan sentados en las puertas de los trenes, descubren las normas de circulación no escritas, suben las escaleras de la montaña de Sigiriya y cuando llegan arriba gritan: “I’m the Queennnnnn”. Prueban las frutas de los mercados y comen almejas crudas sacadas directamente de la ría. Andan en sandalias por encima de los charcos y se dejan seducir por los encantos del viaje.

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Los 20 días pasan volando y lo único que piensas es en qué momento pudiste pensar que no serían capaces de hacerlo. Es como cuando alguien te cuenta que los niños se adaptan mejor que los adultos a los viajes… pues los padres también. No eran ellos los que tenían miedo, eras tú a la que le preocupaba que no entendieran tu forma de vida.

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Puede que tus padres no hablen inglés, que se manejen peor que tú con las nuevas tecnologías o que no se fueran de Erasmus cuando tenían 20 años, pero se te había olvidado que viajar, poco tiene que ver con eso. Viajar tiene que ver con la vida y de eso los padres (todos los del mundo) saben un rato más que tú. Aquí, en Sri Lanka y en Tombuktú. Solo tienes que dejarles que te lo demuestren, darles un poco de apoyo y volver a disfrutar eso de descubrir el mundo juntos.

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Aquellos que te enseñaron a atarte los zapatos, vestirte e ir al baño… Los mismos que se quedaban noches en vela para hacerte un disfraz de hawaiana o cosiendo lentejuelas en un tutú. Aquellos, que te apoyaron cada vez que se te caía el mundo encima por cualquier tontería… ¿En serio pensabas que no serían capaces de dormir en según que sitios?

Así que la respuesta es “sí”. Se puede viajar con padres y a partir de ahora, en tu caso, se puede y se debe. Porque decidir vivir viajando no significa renunciar a compartir “momentos que recordar” con tu familia. Eso sí, ya tienes pensado que la próxima vez, les subirás un poquito más el grado de dificultad a este par de mochileros “juniors”.

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32 Comentarios

  1. Que buen post!, vengo llegando de un viaje con mis padres y marido a Paris y varias ciudades de Italia, fue nuestro regalo de navidad 2015. Pasada la emoción de entregarles el regalo en noche buena, me pase practicamente todo el año organizando cada detalle para que este, su primer viaje fuera del país, fuera espectacular…con mi marido pensamos que sería un regalo inolvidables para ellos, sin considerar nunca que fue un regalo para nosostros también. Sentir su emoción, responder sus consultas, verlos guardar cualquier papelito para recordar, fue maravilloso. Se puede, si que se puede! y se debe…

    • Hola Claudia. Que buena vibra da leerte. Se nota claramente que el viaje os ha sentado maravillosamente a todos. Seguro que para tus padres también ha sido una experiencia involvidable. Una vez que se llega a la edad adulta parece como que empezamos a entender todo aquello de nuestros padres que en la época adolescente nos molestaba. Encontrarse de nuevo con ellos de igual a igual en un viaje preparado por nosotros (los hijos) es como una forma de agradecimiento y comprensión a esos disgustillos que de vez en cuando damos los hijos. Me quedo con tu frase “pensamos que sería un regalo inolvidable para ellos, sin considerar nunca que fue un regalo para nosotros también”. Ahora viene otra parte preciosa de haber compartido el viaje. Ver como lo sacan en conversaciones una y otra vez, como se lo cuentan a amigos, como quieren enseñar las fotos… y pensar juntos en futuros destinos. Un abrazo muy grande y gracias por tu comentario.

  2. Me ha gustado mucho esta entrada del blog. Espero que cuando mis hijos viajen solos, reserven algunos días para viajar con nosotros.
    Creo que siempre que se comparten viajes sea con quien sea, hay que acoplarse y ceder ante los gustos de los demas… pienso que en eso radica parte del éxito del viaje.
    Nosotros viajamos con hijos (ahora 14 y 16) y he de decir que es un placer…hemos ido disfrutando de “esos ojos asombrados” por tantas cosas. Nos hemos adaptado en muchas ocasiones a ver cosas que a ellos les podian interesar y como consecuencia hemos hecho cosas que si viajaramos solos quizá no las hubieramos hecho ( ruta a caballo por Capadocia sin haber montado antes, bañar elefantes en Tailandia o visitar el estadio del Chelsea en Londres).
    Siempre digo, que para mi viajar no solo es ir de vacaciones, sino que forma parte de la educación de mis hijos… y por supuesto también de la mia.
    Intentamos viajar barato… si no sería imposible hacerlo, pero no llevo mochila (mi espalda ya no me lo permite), pero si un día mis hijos me proponen hacer un viaje de “mochilera junior” me compro una que lleve ruedas…jajaja!!!
    Gracias por acordaros de los padres y … SEGUID VIAJANDO TODO LO QUE PODAIS!!!

    • Gracias por tu comentario Rosoll. Nosotros necesitamos unos años de viajes en solitario, de viajes con amigos y de viajes en pareja para encontrar nuestra propia identidad como viajeros, pero después de demostrarnos que “sin padres” podíamos y que ha sido gracias a ellos que hemos crecido teniendo raíces y alas, decidimos que había llegado la hora de intentar, a nuestra manera, devolver un poquito de todo eso que nos ha hecho ser las personas que somos hoy.

      Seguro que tus hijos se acordarán de vosotros también en el futuro. Los viajes en familia cuando eres pequeño son enormes aventuras. Siempre me acuerdo que cuando era pequeña mis padres nos llevaron a Asturias e hicimos en kayak el descenso del río Sella. Tardamos casi 4 horas. Estuve soñando tres días con aquello. Para mí en aquel momento fue como si hubiéramos bajado el Amazonas. Muchos años después volví con Rubén, repetimos la bajada (no tiene ninguna complicación) y en una hora con varias paradas lo habíamos terminado. Pero en mi memoria de niña “yo una vez casi bajé el Amazonas con mis padres y mis hermanos” 🙂

      En la familia de Rubén hay “una” madre que el verano pasado se colgó la mochila a la espalda por primera vez. La experiencia también fue algo que recordar https://algoquerecordar.com/posts-destacados-la-familia-mochilera/ Desde luego lo que unos padres no sean capaces de hacer por sus hijos…

      Ahora solo espero ser capaz de ser una madre como tú y como las nuestras.

      Un abrazo.

  3. Me ha encantado, yo hice hace unos años el primer viaje fuera de España para mi niño de un año y e incluso para mis padres y la verdad es que sentí igual que tu. Muy buena experiencia.

    • ¡Hola Begoña! Me alegra que te haya gustado el artículo. A veces infravaloramos las capacidades de las personas que queremos con la intención de protegerlas. Por eso pensamos que el viaje es tan bueno para las cabezas. Nos lleva a situaciones en las que no queda otra que llegar a la cima de la montaña o conducir el tuk tuk y ahí es cuando nos damos cuenta de que si hemos pensado que eso no podrían hacerlo y han podido, ¿cuantas cosas más no habremos compartido con ellos pensando que no serían capaces? Muchas gracias por tu comentario y ya sabes donde encontrarnos siempre que quieras mientras llegan nuevas aventuras 🙂

  4. Lucy, viajar con vosotros da tranquilidad y seguridad, por ello pienso q se apuntarían a viajar con vosotros no sólo la family , todos los q os conocen .
    Un bravoooo!!!! Por Espe y Santy, y un hermoso post mi querida LUCY

    • Gracias Tere! Al final los mochileros “juniors” lo dais todo y nosotros sabemos que hacéis un gran esfuerzo para “darnos el gusto”. Lo de la tranquilidad es una trampa para que repitáis 🙂 Besooooooo gigante.

  5. Gracias Lucy. Últimamente estoy redescubriendo mi infancia gracias a las fotos. Ahora empiezo a entender porqué me gusta lo que me gusta ¿Cómo iba a ser otra cosa si es lo que he vivido desde pequeñito?

    • Gracias a ti por el comentario. Hay una parte muy importante de lo que somos que viene de ellos. Por eso, en mi caso, me ha gustado mucho la “reconciliación” viajera. ¡Un abrazo!

  6. Como siempre removiendo muchas sensaciones, recuerdos, ideas por dentro… Hace mucho que no viajo con mis padres, que no sea lugares cercanos me refiero… Y lo primero me he preguntado ¿cómo sería hacerlo? ¿Cómo hubiera sido ese viaje… Pongamos a Marruecos, con mis padres? E inmediatamente después he pensado que tendría que hacerlo… Lo voy a proponer je je je aunque ellos no han salido nunca de Europa, cosa que les insisto constantemente, pero cuesta arrancarles.
    También he recordado que viajando por Brasil me hice amiga de un chico holandés que viajaba con su padre, de hecho hicimos juntos varias etapas de la ruta. El señor era súper entrañable, era el primer viaje que hacía de “mochilero” con su hijo. La madre era de Indonesia y había muerto hacía unos meses de cáncer. Ella tenía sólo una hermana que vivía en Brasil y no la conocían, así que decidieron ir a visitarla y juntos recorrer el país (cuando me lo contaron casi lloro).
    ¡Un abrazo!

    • Hola Patri! Cuantas cosas nos cuentas. En mi caso, mi padre había estado en Corea por trabajo pero mi madre era también la primera vez que salía de Europa. Sobre todo me daba miedo el tema de la comida y los olores con ella pero aguantó como una jabata hasta en el mercado del pescado de Negombo. Cuando llevábamos más de media hora nos dijo: “se me está poniendo el plátano del desayuno de corbata” pero así en bajito y siguió como si nada. 🙂 Cuesta mucho arrancar, encontrar fechas y un destino con intereses para todos. Lo del tuk tuk por ejemplo era un reclamo fuerte porque mi padre es motero de toda la vida y le encanta conducir. Piensa en algo que sepas que les va a gustar y utilízalo de gancho, aunque seguro que luego allí les gustan cosas que ni te habías imaginado (al menos en mi caso fue así). Son una caja de sorpresas los padres.

      Algo de lo que no hablamos en el post que para mí fue una sensación nueva fue que cuando voy por la calle caminado con Rubén me hacen la revisión de arriba a abajo sin cortarse ni un pelo pero cuando iba con mi padre se cortaban mucho más. Nos invitaban a té, venían a saludarnos pero guardando más las distancias. Concluimos que las canas imponen más que las calvas. (jajaja!).

      Qué preciosa la historia del holandés. Cuando viví por allí me llamó la atención que a varios de mis amigos como celebración de fin de la carrera sus padres les regalaban un viaje juntos. Entonces yo flipaba y ahora he vuelto a flipar con la que tú has contado. ¡Estamos en la semana de la lagrimilla fácil, señoras y señores!

      Otro abrazo y gracias por el comentario 🙂

  7. Muy bonito y muy cierto! Ellos se adaptan y pueden ser también unos todo terrenos. Conozco ese sentimiento de “miedo” por si saldrá bien o por si tanto tiempo juntos saltaran chispas en esos momentos difíciles de los viajes jejejej, pero creo que ese sentimiento (aunque ellos no lo digan) es mutuo 😉 Para mi el último viaje que hice con ellos es uno de los mejores recuerdos que tengo, sobretodo ahora que ya mi padre no está.

    Solo puedo decir, que como siempre genial el post!

    • Gracias Grace. Totalmente cierto el “cague” relacionado con “¿nos sacaremos los ojos ahora que somos todos adultos?” Cuando tomamos la decisión de cambiar nuestra forma de vida mucha gente nos pregunta si no echamos de menos a nuestra familia y lo cierto es que sí. Pero entonces pensamos y ¿por qué no sumarles a ellos a esto? ¿Cuantas veces hemos estado delante de un paisaje impresionante y hemos pensado que nos gustaría que estuvieran con nosotros para verlo? A partir de ahora, haremos lo posible por juntarnos al menos una vez al año y lo que me cuentas hará que no se me olvide esta promesa. Un abrazo!

    • Gracias Txell. Le vamos a pedir a los chicos de la Editorial Viajera que se animen a publicar un manual de los suyos para “viajar con padres”. Después de leer todos los comentarios yo creo que hay quórum ¿no? 😉

  8. Me ha encantado. Lo comparto con los papis que hemos dejado atrás en esta vuelta al mundo y que, aunque nos echan de menos, saben que esto es lo queríamos, a fin de cuenta, fueron ellos los que nos enseñaron a disfrutar del mundo 🙂

  9. Qué bonita reflexión sobre la vida Lucía.

    -“No eran ellos los que tenían miedo, eras tú a la que le preocupaba que no entendieran tu forma de vida.”-

    Me marco esta frase a fuego.

    Gracias por hacerme pensar un rato largo chata.

    Muaka muaka

    • Me alegra que te haya gustado Marta. Por cierto, si en ese rato llegaste a alguna conclusión cuéntamela, que esta que escribe no sabe nada. Más muakas y re muakas.

  10. Es que tienes unos padres, que digo padres! “super padres”, valen pa to.
    Me ha encantado el artículo.
    Un besazo Lucia

    • :):):) Al final del viaje se manejaban con el tuk tuk por Sri Lanka como si fueran de allí de toda la vida. Gracias por el comentario y otro besazo para vosotros Belin!

  11. Sinceramente me llegó cada palabra del post Lucy. Mis padres (aquellos que conociste en casa) de jóvenes viajaron bastante, sobretodo mi papá al terminar la secundaria. Y cuando éramos pequeños nos llevaron a muchos lugares.

    Ojalá pueda animarlos ahora a realizar un viaje “a bajo costo”. No creo que se animen a levantar el dedo en la ruta jaja, pero algo se podrá hacer =). Excelente post!

    • Ya sabes lo que opinamos de tus padres. Su amor incondicional por vosotros y el respeto que tienen por todas las formas de vida ajenas a ellos se respiran en todos los rincones de tu casa. No me cabe la menor duda de que se os sumarán en algún punto del camino. En algunas cosas tendréis que ceder vosotros y en otras cederán ellos pero seguro que el resultado es positivo y quedan ganas de repetir. Besos a los dos!

  12. Suscribo todo lo que decís. Papi Mochilero era un señor feliz con su sofá y sus libros, y ninguno de los dos habíamos estado antes en Asia, así que para los dos fue la primera vez. ¡Y el tío no se quejó de nada, ni de la comida, ni de los olores, ni de descalzarse para entrar a los templos!
    Y es que sí que pueden!

    • Añado que Papi Mochilero se atreve hasta con el couchsurfing y se marca duelos culinarios por el mundo en defensa de la tortilla de patatas. 🙂
      Siempre nos acordamos del día en el que recibimos un email de una chica que nos pedía información mientras organizaba un viaje sorpresa a su padre por Myanmar. Aquel email nos marcó mucho. Volvió a nuestras conversaciones una y otra vez. Nosotros estábamos dando la vuelta al mundo pero aquella chica nos hizo pensar. Te hacemos una gran “culpable” de que después de 3 años hayamos comprobado que viajar con padres es posible. Así que aprovecho para darte las gracias por aquel email y por seguir recorriendo el mundo con Papi Mochilero. Un abrazo!

    • Hola Rodrigo. Intentamos darle un toque personal a las imágenes y a los textos así que nos alegra mucho leer que te gusta el resultado. Ya sabes donde encontrarnos cuando quieras. Un abrazo!

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