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Published on agosto 31st, 2013 | by ruben

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Entre arroz, noodles y picante

Yo, que siempre he sido de paladar fino fino filipino, he de reconocer que me gusta eso de variar de platos (llamadme excéntrico). En China, había mucho donde elegir. Cada pueblo o ciudad tenía una oferta culinaria distinta al anterior. Es más, nos fuimos con la sensación de no haber probado ni un 10% de todo lo que hay por allí. En Tailandia nos está pasando lo contrario. Creo que nunca había comido tanto arroz y huevo como aquí. El título mundial, estaba en juego entre el pad thai y el arroz con pollo y sin duda… ha ganado el arroz. Cierto es también que cuando vas corto de presupuesto y comes el 90% de las veces en la calle, lo que hay y punto. Barato y sencillo: todo tipo de carne frita salteada con verduras, un poco de arroz y… picante. Un picante generoso… abundante… verde, rojo, amarillo (da igual). Un picante con mala idea… para dar y regalar.

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Vamos, que no te escapas de comer más o menos lo mismo y de repetir “no spicy, please”. Palabras vacías y sin sentido que no llegan a tu interlocutor. No importa el volumen utilizado, las veces que las repitas o la claridad y pronunciación extrema con las que las digas… aquí el picante es ley y punto. Es posible que el cocinero de turno piense: “han dicho que sin picante… ¿están locos?… venga, se lo quito… bueno… le voy a poner un poco porque si no, esto no sabe a nada… seguro que no se enteran y así les gusta más”.

Y te enteras. Vaya que si te enteras. Aparece ese plato con arroz y ese pollo que ha tenido una vida tan dura y llena de estrés por las calles tailandesas pensando que cada día era el último y… se ceba contigo desde que entra hasta que sale. Te estás acordando del dichoso pollo durante dos o tres días. Que no digo yo que el picante sea un mal invento. Que ya sé que hay gente a la que le gusta llorar comiendo, ponerse rojos y que les gusta eso de que todo les sepa igual. Yo conozco a varios y les sigo hablando pero oiga… que a mi no me gusta y me sienta un poco mal. ¿Va usted a ir al baño por mi? No, verdad… pues no derroche picante conmigo y guárdelo para el siguiente comensal con intestino grueso de titanio.

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Aún así, sin ningún tipo de rencor y a un día de salir de Tailandia… entonas el “mea culpa”. Piensas que te has dejado muchos platos típicos por probar. Que no todo es sota, caballo y… arroz. Que el presupuesto es el que es y que hay que renunciar a cosas porque, sí… has cumplido el objetivo: desayunar, comer y cenar por menos de 4€ y todo no puede ser. Si pensabas que te ibas a dar la vuelta al mundo en plan 5 estrellas, tres tenedores y demás, haber elegido ser futbolista de primera división o cantante que vende más allá de las gasolineras para podértelo permitir.

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Así que, me dispongo a hacer un llamamiento en esta ceremonia de clausura del mes gastronómico tailandés:

“Cocineros y cocineras tailandesas del mundo, me gusta el pad thai, me gusta el arroz y me gusta el pollo. Me habéis conquistado con vuestros precios, con vuestro profesional picar, vuestro enérgico saltear y vuestro generoso sumergir (casi ahogar) en aceite lo que fuera o fuese. Me gustan los huevos por la mañana y los noodles a cualquier hora. Me gusta el café en polvo y el watermelon shake. No me meteré con el picante, porque quiero que nos sigamos llevando bien. Eso sí, todo cuerpo humano tiene un número límite de repeticiones en casi cualquier cosa (tampoco podría comer todos los días cocido por mucho que me guste). Sé que tengo parte de culpa. Soy yo el pobre que no se puede permitir restaurantes elaborados pero… de verdad que pocas veces he buscado tan desesperádamente una hamburguesa. Propongo ampliar la carta en uno o dos platos. Dar alguna que otra opción más y no hablo de esas cartas que ya tenéis con combinaciones y permutaciones de seis elementos (pollo, arroz, noodles, huevo, cerdo y picante) tomados de tres en tres. Qué tal… no sé… y si… por decir algo… ¿añadimos al menú alguna que otra (que ya he visto que tenéis) aptas para todos los bolsillos e intestinos?”

 

 


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6 Responses to Entre arroz, noodles y picante

  1. Nosotros variamos un poco las comidas, en Bangkok probamos de todo, comida en la calle tirada de precio, restaurantes baratos y centros comerciales, y sitios “muy caros”. El muy caro entre comillas 80€ (Octopus top roof by Marriott y el Baan Khanitha que es tradicional comida Thai) que claro con eso comes medio mes alli, y sabes qué??? El más caro fue el más picante jajajjaja. El padThai muy bueno, pero ciertamente puede cansar, confieso haber pedido un día un sándwich club!!!

    • lucy says:

      Hola chicos. La verdad es que si te puedes permitir subir un poco de presupuesto encuentras más variedad. Este año volvimos a Tailandia con la familia de Rubén. El viaje fue en plan mochilero también pero nos permitimos ese “probar más opciones” además de la calle que decís vosotros. La experiencia culinaria fue totalmente diferente claro. Lo de caer en el sandwich club estamos de acuerdo en que cuando el estómago te lo pide, hay que darse un día de comida reconocible, coger fuerzas y poder volver con ganas a seguir probando un poco de todo. Gracias por el comentario y ¡un abrazo!

  2. Lorenzo says:

    hola!! pues no estoy de acuerdo con lo que comentaís de la comida… a mi no me gusta el picante y no sufrí nada porque me hacían caso y no me ponían casi nada jejejeje… para mí, la cocina thailandesa es una de las mejores cocinas que he probado del mundo y superdigestiva…

    • ruben says:

      Hola Lorenzo… créeme cuando te digo que dijimos una y otra vez “no spicy”, pero no había manera. Un poco de spicy para ellos, es una barbaridad para mi. Aun así, como ya hemos dicho alguna vez… puede que el problema principal es que íbamos (y vamos) cortos de presupuesto y seguramente no podamos acceder a platos más… elaborados. El pad thai está muy bueno… sin duda. Pero todos los días porque lo demás no lo puedes comer, no tanto. Eso sí, es como si sólo comes bocadillo de calamares en Madrid y te vas diciendo que la comida español no te gusta 🙂

  3. Como entiendo, yo tampoco soy parte del club de los intestinos gruesos de titanio… más bien el mio es de algodoncito de azucar rosita.
    Aun así la comida thai me encantaaaa, lo que daba ahora para un pad thai callejero de los chungos! jeje
    Seguid disfrutando pareja! Nos encanta vuestro blog :-))

    • ruben says:

      El otro día, me pusieron un minicuenco con… digamos 4 cl. de picante. Mojé la punta (menos de 0,000001 cl.) del chopstick izquierdo y, con todo mi valor de mochilero, pille un bocado de noodles y para adentro. Oye… casi muero. Minutos después, un tailandés “de toda la vida”… se echaba el cuenco entero (los 4cl.) en su sopa. Como si nada.
      Es decir… que me siento como si fuera por ahí con cinturón blanco-amarillo. Me tengo que comer los pad thais tal cual. De serie. Sin nada rojo, ni verde, ni naranja. Gracias por los ánimos. A ver si coincidimos en ruta!!! Besos!

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