Nota: Lo que sucede en el Templo Dorado de Amritsar en el que cada día comen y duermen gratuitamente más de 100.ooo personas podría catalogarse de milagro. Sin embargo, la definición de la RAE dice que un milagro solo puede producirse por la intervención de un dios o de un ser sobrenatural. Lo que allí ves, lo hacen realidad cada día los sikhs (o sijs) junto con cientos de voluntarios. Para explicar lo inexplicable no te ha quedado otra opción que recurrir a los cuentos. Cualquier parecido con la historia real del lugar será pura coincidencia pero para hablar de eso, ya está wikipedia.

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Érase una vez un reino muy muy lejano conocido mundialmente por ser el más rico de la historia de los reinos reinantes. Estaba gobernado por un rey que aunque no era mala persona, vivía completamente obsesionado con el oro. Todos los días, se fundían toneladas y toneladas de oro en unos «enorgigantes» tornos que servían para decorar el palacio en el que el rey vivía y que era conocido por todo el mundo con el nombre de Templo Dorado.

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Una noche llegó hasta la puerta del palacio un hombre humilde para pedir cobijo. Traía consigo muy poco equipaje y todo el polvo del camino. Los guardias de la puerta le recordaron al hombre que este rey solo ayudaba a aquellos que le podían dar las gracias con oro: “si no tienes contigo nada de oro será mejor que sigas tu camino”. El hombre, con cara de cansado sonrió y les contestó que no se dejaran engañan por su aspecto: “vengo desde muy lejos, pero soy el hombre más rico del mundo”.

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Los guardias presentaron al hombre ante el rey que soñando con las montañas de riqueza del hombre decidió invitarle esa noche a cenar con él para conocer más a fondo su fortuna. En la cena el hombre humilde empezó a contarle al rey que había recorrido el mundo. Le contó lo que había visto en sus viajes: hombres y mujeres de todos los colores, animales salvajes, paisajes increíbles… Había escuchado hablar en cientos de lenguas y había probado miles de sabores.

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El rey, que pensaba que no existía nada más hermoso en el mundo que su palacio de oro, no podía creer todo lo que aquel hombre le estaba contando. Las historias eran tan entretenidas que incluso hicieron que se le olvidara preguntarle al hombre de qué estaba compuesta su fortuna. Entre anécdota y anécdota se hizo de día así que el rey le rogó al hombre que se quedara otra noche más y el hombre aceptó su hospitalidad. Así fue como pasó un mes entero hasta que un día, el hombre decidió que había llegado la hora de continuar con su camino.

– He compartido una gran parte de mi fortuna con usted pero ahora tengo que salir a hacer que siga creciendo… 

Hacía muchos días que el rey había comprendido por qué aquel peregrino era el hombre más rico del mundo. Él, sin embargo, se sentía incapaz de separarse de su palacio dorado. Le había llevado el esfuerzo de toda una vida construirlo pero aquel hombre le había hecho soñar con conocer lo que había más allá de sus murallas. Estaba meditando sobre ello mientras se bañaba en su piscina de néctar cuando se le ocurrió una brillante idea…

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Pidió a los guardias que abrieran las puertas que señalaban los 4 puntos cardinales e hizo correr la voz de que todas las personas del mundo, sin importar su procedencia, creencias o condición social serían bien recibidas para siempre en el Templo Dorado.

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Su palacio se convertiría en la morada más grande jamás construida para acoger a todo tipo de gentes que vinieran cargadas de historias que contar, deseosas de compartir tiempo, espacio y plato de comida con otros peregrinos.

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Quería que su palacio fuera un lugar único en el mundo. Un lugar al que todas las personas querrían ir al menos una vez en la vida. Un templo dorado en el que no sentirse solo y encerrado y en el que lo más sorprendente no fuera el oro que cubría sus paredes…

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Un palacio rebosante de la misma riqueza que el hombre humilde le había enseñado al rey. Un templo lleno de riqueza humana. En muy poco tiempo llegó tan lejos la fama de aquel lugar en el que se producía semejante milagro… fue tanta la dicha que de allí salía y entraba a diario, que el rey le dijo a su hijo el día en el que este cumplía 14 años «este palacio y todo lo que hay en él, algún día será tuyo… pero prométeme que seguirás dando de comer y escuchando a todo el que venga hasta aquí». Aquella promesa pasaría al hijo de su hijo y así sucesivamente hasta llegar a nuestros días.

Y colorín dorado, este cuento se ha acabado.

 

Un día en el Golden Temple de Amritsar

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21 Comentarios

  1. Georgina Monin Responder

    precioso cuento y hermosas fotos! en breve estaré por allí disfrutando de esa maravilla que se llama ayudar a otros, no importa el lugar en el que nos encontremos, si logramos ver con ojos de un ser humilde y despojado de toda crítica y prejuicios, todo lo que se nos presente va a ser increíble. Mil gracias!!!!!!!!!!!!

    • Esa es justo mi parte preferida del poema de Itaca
      » Ni a los lestrigones
      ni a los cíclopes ni al salvaje Poseidón encontrarás,
      si no los llevas dentro de tu alma,
      si no los yergue tu alma ante ti.»

      Gracias a ti!

  2. No hay duda que la persona más rica, es la que más viaja y conoce. Siempre ha sido así y siempre lo será. Increíble historia y el lugar se ve espectacular! Algún día cruzaremos el charco y estaremos allí =)

    • También he conocido a personas muy ricas interiormente que nunca habían viajado y a viajeros de kilómetros tremendamente pobres. El viaje ayuda mucho pero solo a quien se deja.
      (o eso pienso yo, aunque tampoco creas que lo tengo muy claro 😉

  3. Qué cuento más bonito. Ojalá algún día sea tan rica como ese peregrino, y lleve la mochila cargada de millones de recuerdos, sabores, sonrisas 🙂 un abrazo de la cosmopolilla

    • Gracias Cosmopolilla! Si me preguntas a mí, sé que ya estás haciendo todo lo posible para tener tanta riqueza en la mochila como toda la que recubre el Golden Temple. Buen viaje!

    • Ese lugar no se merecía un post «al uso». Está claro que cuando un sitio nos impacta más emocionalmente luego en las teclas salen cosas mejores. Gracias por seguir emocionándote con nosotros!

  4. No deseo presionar pero detecto un libro de cuentos, en varios idiomas por supuesto, al leer esto.

    • Lo del libro de cuentos no presiona pero lo de los varios idiomas… Denoto cierta inquietud al respecto 😉

  5. Brutal. Acabo de volver a ver esas miradas fijas, a envolverme con ese idioma… tengo que volver, volveré, e iré a este rincón del subcontinente que no conozco aún desgraciadamente. Gracias!!
    Besos y a seguir así!
    Alicia

    • Así es como tú nos pones los dientes largos con tu rincones secretos y nosotros a ti con nuestros descubrimientos (no tan secretos) y la rueda sigue y no podemos parar de querer ver más por culpa de los unos y los otros y…

  6. A ver… es que podría decir solo que el cuento me encantó hasta las lágrimas (también es que ando facilita con eso), pero es que tu redacción está de otro nivel, no sé si fue el reto o es el país, lo cierto es que me entraron ganas de darte un abrazo de felicitaciones. Más que orgullo amiga!

    • Creo que le tengo que dar las gracias a dos factores. El primero a mi súper director creativo profesor particular que llevo incorporado en el viaje y el segundo al vipassana que ha ordenado un poco mi revuelta mente. Lo malo viene ahora… mantener el nivel y seguir mejorando que todavía me queda mucho por aprender! Gracias amiga. Siempre apoyándome en todo 🙂

  7. ¿Ese agua es del río, verdad? o es un gran estanque…
    La historia es preciosa y es que estáis en el país más increíble del Planeta.
    Abrazos

    • Ese agua es la conocida como «piscina de néctar» que están dentro de las murallas pero que rodea al Templo Dorado. En ella los sikhs que vienen a visitar el templo se bañan y hacen tres abducciones. Es muy curioso verlos con sus calzoncillos de algodón y la daga atada en la cabeza encima del turbante para que no se moje. No se desprenden de sus identificadores ni para el baño. Por cierto… de lo visto hasta ahora en mi caso coincido al 100% con tu comentario: este es el país más increíble del Planeta. He venido a India solo dos veces en mi vida. Creo que sería capaz de venir 500 veces más. Más abrazos!

    • Gracias Germán! A los que no creemos en los milagros siempre nos quedarán los cuentos.

  8. genialgenialgeniaaaal! Me encanta como lo has contado, Luci!! Tenía en mente hacer una serie de posts «blablabla contado a mi sobri» y el templo dorado era uno de los sitios de los que tenía pensado hacerlo… pero creo que ya no hace falta, ese capítulo ya lo has contado tu!!!!

    • Pero… tu hermano/a te deja que le cuentes cuentos sobre lo maravilloso que es el mundo a tu sobri? No saben la que se les viene encima a los pobres. Otro mochilero en potencia por culpa de las postales del «tío Matt/Keral» 😉

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