evangelina_couchsurfing_algo_que_recordar_02Eva y Andrés no  han sido un couchsurfing de los oficiales. En este caso no hizo falta una plataforma de por medio para volver a ponernos en contacto. Hubo una parte de reencuentro y otra de gran descubrimiento.

A Evangelina la conocí trabajando en España. Curiosamente fue la principal responsable de animarme a que viajara por primera vez a Argentina cuando terminé la carrera. Me ayudó a conseguir un vuelo barato, me escribió en una de sus miles de «libretitas» los imperdibles del país y me dio ese empujoncito que necesitaba para embarcarme en una escapada, que empezó con la idea de unas vacaciones de un mes con un presupuesto cerrado y terminó convirtiéndose en un viaje de tres meses y un regreso a España en la más absoluta banca rota.

Evangela (como la llama su abuela), es una de esas personas que te hace sentir extranjero en tu propia ciudad. Una especie de Guía del Ocio andante. En Madrid sabía donde encontrar ese bar escondido, el café más vintage de todo Malasaña, la tienda de los bolsos personalizados, los pollos con media barra de pan y cerveza… Periodista de profesión y polifacética por inspiración. Mientras yo prácticamente empezaba en mi primer empleo serio Evangelina ya había trabajado hasta vistiendo modelos. 7 años más tarde nos volvíamos a encontrar. Pero esta vez en Buenos Aires. Con todo lo que ya me había dado en Madrid, ahora en Buenos Aires también “nos daba” a Andrés. Andrés… el hombre siempre sonriente. Siempre atento. Siempre pendiente. Y es entonces… cuando se juntan el pan con las ganas de comer y te pillan en medio, cuando todo es perfecto.

Nos acogieron nada más llegar a Argentina durante casi diez días y lo volvieron hacer otros cinco después de ir a Península Valdés, Calafate, Chaltén y Ushuaia. No podían deshacerse de nosotros. Incluso cuando ya teníamos los billetes para ir a Iguazú “hicimos todo lo posible” por quedarnos un día más perdiendo el “colectivo” por unos pequeños problemas fisiológicos (dícese de la excesiva ingesta de alcohol y los daños colaterales que esto produce). Pero hasta en eso, nos volvieron a ayudar.

Nos llevaron a ver la exposición de Ron Mueck, a la Usina de la Música, a Matadero, a Boca, al Teatro Colón, a ver lo último en tango por parte del Club Atlético Fernández Fierro… Pasamos un increíble fin de semana en el campo con ellos y con Ernesto (el padre de Andrés), un alma joven encerrada en un cuerpo lleno de experiencia y anécdotas. El tango no tiene secretos para él. Las sonrisas contadas pero sinceras, tampoco. Nos invitaron a asado, a vino, a yoghourt con cereales… a bizcocho con forma de corazón por el día de los enamorados.

Con Evangelina y Andrés comimos (un montón)… reímos (a todas horas)… bebimos (más de lo que podíamos)… hablamos (sin parar)… y quedamos en volver a vernos en Machu Pichu. Ojalá sea así y si no es posible… será en Madrid o en cualquier estación de tren a la que ellos, llegarán tarde 😉

Gracias por habernos cuidado tanto tantísimo. Os queremos a rabiar. ¿Podemos adoptaros?

 

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5 Comentarios

  1. Lucia y Ruben, gracias por permitirnos ser parte de un trocito de vuestro viaje. Fue una experiencia enriquecedora mil por mil.
    Lu, fue un gran re descubrirte, tan firme y desde otro lugar, tan amorosa y dulce «como siempre», con tantos cuentos y tantas ganas de compartirlos!!!
    Y Ruben, sos mi idolo! Tan paciente y tan amoroso y con todos los deberes hechos para conquistar a mi amiga Lu. Bienvenido!!!
    Que placer, de verdad!
    Demas esta decirles que las puertas de mi corazon estan siempre abiertas para cuando decidan volver : ) (y las de la casa tambien, claro)
    Fue muy gracioso seguir escuchando cosas sobre ustedes varios dias despues de que se fueran. August y Salva seguian hablando de cosas que habian conversado con «los gallegos», Sabina continuo con las preguntas sobre el viaje, Lore hablando de esa cena que saco de la galera y por supuesto de la cena con la que ustedes nos agasajaron. Ah, por cierto, hay gente que sigue hablando de los espanioles que conocieron a la misma hora en que salia el colectivo…
    Por cierto, siempre nos quedara Machu Pichu….

    • Tienen que venir a Machu Pichu. Necesitamos escuchar en persona esas cosas que se dicen por ahí… 🙂 Gracias amiga… por todo (y por lo que como Andrés no te digo aquí).

  2. Gracias por esta descripción tan bella de los días compartidos. Nos quedamos con las charlas, los paseos, Lucy poniéndose al día con Eva, y con el idioma luego de Asia y Oceanía sin español. Rubén despierto desde la madrugada, siempre con su «Mac» y su cámara, con los vinos compartidos, la ocurrencia y frescura. Nos quedamos también con la sensación de haber recibido una explosión de sensibilidad, afecto, paz interior , con el coraje de semejante desafío, y por sobre todo con dos Almas gemelas que vibran juntas, que se disfrutan y se aman.
    Gracias Evangelina, porque me llevas a un mundo mágico que incluye a Lucy y Rubén. (Y por todo lo que no te digo).

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