Del 24 al 27 de febrero // 15-26˚C // Ni frío ni calor… Mejor imposible.

«El Fitz Roi… Hipnótico, imponente, magnético. Ha valido la pena llegar hasta aquí».

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Tres días antes…

Mientras todavía saboreas el «Alpino crossing» de Nueva Zelanda te preguntas si volverá a merecer la pena un trekking más en tu vida. Después de subir y bajar volcanes en Indonesia y Filipinas ya nunca volverás a mirar a la madrileña Pedriza con los mismos ojos. Sin embargo, no quieres que la sombra del «mal del mochilero de largo recorrido» vuelva a caer sobre ti, así que sacas esos fantasmas de tu cabeza y te plantas en la capital del trekking argentino.

Día 1. Llegada a Chaltén. 

En el pueblo no debe de haber más de 50 casas, un par de supermercados, algún que otro negocio para alquilar material de montaña, una fábrica de pasta fresca, las heladerías artesanas de rigor, una especie de quiosco vintage, algunos restaurantes y albergues de diferentes calidades, la estación de autobuses, un interesante centro de información que funciona como un reloj y la increíble vista de los Andes que te miran a los ojos desde hace rato invitándote a recorrerlos.

chalten_argentina_algo_que_recordar_03Has llegado por la mítica ruta 40 que implica algunas horas más de viaje de esas que vienen con premio, y te dispones a hacer el primer paseo corto de reconocimiento: mirador de las Águilas y mirador del Cóndor que ya dejan intuir lo que te espera en los días venideros. No has andado ni 10km y te has quedado con ganas de más. Tu interés por enfrentarte a los Andes para ponerte a sus pies crece por minutos.

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Día 2. Laguna Torre. 24km

Las ganas de pegarte la paliza y ganarte el bocata o la empanada en su defecto… han crecido exponencialmente desde que ayer viste el paisaje que te espera. Andar por la montaña y/o acampar en esta zona es completamente gratuito, lo que te va permitir cenar una rica pasta fresca acompañada de un malbec. La previsión meteorológica es inmejorable. Estás en tu hábitat: las montañas te sientan bien. 

Madrugón, provisiones, agua y empiezas a andar hacia Laguna Torre. Normalmente el tiempo medio que está marcado para cada una de las rutas suele ser orientativo. Según tu ritmo, sueles tardar media hora menos en llegar y alrededor de 1 hora menos en volver. La vuelta siempre se hace más corta. Uno se pregunta por qué. Cuando es cuesta abajo parece obvio pero, has comprobado que sobre terreno llano ocurre lo mismo. Este fenómeno tendrá seguro una sencilla explicación que a día de hoy, todavía desconoces. Hasta ahora siempre fue así. Las idas son más lentas que las vueltas en todas las montañas que has subido. En todas, menos aquí.

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Día 3. Laguna de los Tres. 26km

Madrugón, provisiones, agua, camino y gafas de sol hacia la Laguna de los Tres. Los Andes ejercen un fuerte poder magnético sobre tus pasos. En las idas llegas casi 1 hora antes de lo que estipulan la señales. No puedes apartar la vista de esas montañas cubiertas de nieve que parecen estar hechas a propósito. Apenas paras para descansar o beber la fresca agua potable de los manantiales con los que te vas cruzando. Cuando llegas a la Laguna de los Tres el tiempo parece haberse parado. Sin darte cuenta llevas dos horas y media solo mirando (te pareció que aquel montañero experimentado exageraba cuando te dijo que él había estado tres horas allí pegado y ahora entiendes por qué).

chalten_argentina_algo_que_recordar_06No contentos los Andes con romper todas las normas no escritas de la montaña a la vuelta de cada una de las rutas, no tardas menos que a la ida… ni siquiera lo mismo. Tardas 1 hora más de lo estipulado. Bajando caminas de espaldas al Fitz Roi y no te puedes resistir a parar cada 15 minutos, para darte la vuelta a echar un último vistazo con el consiguiente retraso en tu ritmo.

chalten_argentina_algo_que_recordar_07En los «días siguientes» no hubo agujetas. Al contrario. Querías más. Más Andes, más pasta fresca y más vino. Has caminado casi 60 km en tres días y en todos ocurrió lo mismo. Tardaste mucho menos en ir que en volver. Los Andes, la pasta fresca, el vino o la combinación de «los tres» ejercen un enorme efecto magnético sobre ti.

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«¿Por qué subir montañas? Porque están ahí»

(Lionel Terray)

 

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17 Comentarios

  1. ¡¡Esa es nuestra casa!!
    Qué sorpresa encontrarla entre los encantos de El Chaltén….

    • Qué me dices? Cual? Cual? Cual? Alguna de los techitos picudos? Menudas vistas increíbles al levantarse cada mañana…

    • Me encantaba esa casa! La vi varios días… varias veces… Estaba allí. Nos miraba. Me cautivó con su forma y color. Qué gran lugar para vivir Evangelina. Felicidades.

  2. Joo.. qué sitios más chulos, Llévameee Lucía. jajajajja… Bueno, pero me vale también La Pedriza si es contigo. Ya que las montaña carece de importancia si la persona con la que la comparto es contigo.
    Lllevaba un tiempecillo sin meterme. Hoy. miércoles santo, que estoy más tranquilo en el trabajo, voy a cotillear en post anteriores. Que me dé mucha mucha envidia.
    Esta tarde me voy a Granada a ver procesiones. Allí te dedicaré dos o más recuerdos

    • La verdad es que los Andes dejan a todo el mundo con la boca abierta y además esos días nos acompañó el buen tiempo. Me encantará volver y si es contigo pues doble aliciente! Claro que podemos seguir entrenando mientras tanto por la Pedriza. Saluda a nuestra Granada de mi parte, con cañas, tapas, vinos y banda sonora de cornetas… Cierro los ojos y casi puedo estar allí contigo!

  3. Tengo una foto en el mismo lugar con el mismo paisaje que la última que ustedes postean acá, solo que yo aparezco en ella. El Chaltén, un lugar mágico sin lugar a dudas; y sí será que ña montaña o Los Andes ejercen sobre los ojos un poder hipnótico muuuuuy fuerte.
    Banco su proyecto de vida, y mediante estos post y su corto revivo en parte mi anhelo de viajar
    Abrazos desde Buenos Aires

    • Alucinantes las vistas y los efectos que estas montañas produjeron sobre nosotros. Yo me hubiera quedado 15 días más andando por allí cual cabrilla monteas 😉 Me gustan las montañas pero nunca vi nada igual… Gracias por leernos Martín!

  4. Cómo son de ideales esas cabañitas con pedazo tejado a dos aguas! Y ese coche aparcado en la puerta… Parece que de un momento a otro va a salir de él mi querido Paco Martínez Soria, que en paz descanse…

    • Total. De vez en cuando había también una campee van estilo americano de los tiempos de «Mary Castaña» para terminar de amenizar las vistas 😉

    • Es para dar un salto al más puro estilo Mary Poppins y meterse dentro verdad? jajaja!

  5. Me recuerdan muchísimo a las imágenes de un disco de View-Master… Quizás porque son 7 y tienen esa sensación de profundidad. ¡Lindas!

    • En este caso se juntaron dos «cosas» buenas: el guapo gran fotógrafo y el lugar que sin maquillaje y al natural es espectacular.

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