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Published on agosto 27th, 2013 | by lucy

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Los niños de Asia no lloran

A un par de días de entrar en Myanmar, empiezas a hacerte una imagen general del sudeste asiático. Cada país es muy diferente entre sí, pero también encuentras algunos puntos en común. A los extranjeros les pasa algo parecido cuando vienen a Europa. ¿Qué tenemos nosotros que ver con un noruego? No nos habíamos dado cuenta de la cantidad de cosas que nos unen hasta vernos a través de los ojos de los demás: casi todos sabemos nadar, no nos gustan las armas, huimos de los viajes organizados… Y para un asiático somos muy parecidos físicamente. Hasta el punto de que a veces, mirando tu foto en el pasaporte, no te diferencien del irlandés pelirrojo que pasó delante de ti.

En estos dos meses de viaje, más algunas escapadas anteriores a Asia, nos ha llamado la atención lo poco, por no decir nada, que lloran los niños por aquí. Se caen, juegan, corren, les gustan los dulces, se desplazan en las motos de cualquier manera, observan el mundo desde las espaldas de sus madres… pero no lloran. Lo curioso es que no nos habíamos dado cuenta de ello hasta llegar a Ko Tao, donde volvimos a ver a niños europeos en carros de última generación, con juguetes geniales, bañadores nuevos, gorritos preciosos, crema solar y que además, de vez en cuando… lloran.

tailandia_algo_que_recordar1Qué curioso… ¿Por qué será? ¿Qué motivos tenemos para llorar con menos de dos años más allá del hambre, el frío o el sueño? ¿No es el llanto algo innato al ser humano como la risa? ¿Qué diría sobre esto el sabio de Punset? Tengo que investigar más sobre este tema… Cuantas preguntas sin respuesta dando vueltas en nuestras cabezas cuando sin comerlo ni beberlo, fuimos testigos de la siguiente escena (luz exterior día):

Personajes: dos madres y dos hijos de edades similares (rondaban los 30 ellas y el año y medio ellos). Una pareja (madre/hijo) de procedencia europea y otra tailandesa.
Situación: europeos de vacaciones paseando por un mercadillo y tailandeses trabajando en una de las típicas tiendas que venden sandalias, colchonetas y gafas para bucear.

tailandia_algo_que_recordar2Nudo y desenlace: el bebé europeo estaba sumido en lo que comúnmente conocemos como “berrinche o pataleta” (os podéis hacer una idea e imaginar esos desgarradores gritos que salen de una garganta tan pequeña con una fuerza sobrehumana). El motivo era uno de los juguetes que había en la tienda (la de la familia tailandesa). Una especie de coche gigante. Aquel niño era inconsolable, no había forma de calmarle.
La madre tailandesa le dijo algo a su hijo que estaba jugando con una versión micromachine del juguete de la discordia. El pequeño se levantó, le dio la mano a su madre para recorrer los metros de carretera que separaban a una familia de la otra y le llevó su mini-coche al niño europeo que aún así no paró de llorar.
La madre europea, cogió al niño llorón, el regalo y se fue. Me imagino que más por lo incómodo de la situación y la vergüenza que debía estar pasando que por las prisas. Probablemente yo hubiera hecho lo mismo en su situación. Así que nos quedamos allí, espectantes, con la sensación de que unos llantos se alejaban pero se acercaban otros.

tailandia_algo_que_recordar3El niño tai se quedó mirando como se llevaban su juguete, lo señalaba y balbuceaba unas palabritas. Nosotros nos imaginamos que sería algo como: “Oye que yo se lo quería dejar no he dicho nada de regalárselo”. Su madre le respondió casi sin mirarle, parecía restarle importancia, mientras seguía colocando la tienda… no le dio un nuevo juguete y no le miró (como hacíamos nosotros) para ver qué cara de contrariado estaba poniendo.
FIN: Y sin más, el protagonista de la historia, se dio la vuelta y siguió su vida… sin llorar.

Ahora que lo pienso se me ocurren algunas respuestas a las preguntas de antes.


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34 Responses to Los niños de Asia no lloran

  1. ¡Hola!
    Me parece un tema súper interesante (como a tí jeje).
    Ahora estamos en Tailandia y no me había fijado, por cierto, en que los niños no lloraban.

    El tema de llorar es algo que parece una tontería pero que es súper importante. Mi opinión (como madre de 2 que lleva bastante tiempo investigando en la crianza y tratando de hacerlo lo mejor posible) es que llorar es básico y es algo reprimido en nuestra sociedad. Llorar de verdad y con permiso porque así nos sentimos es una necesidad humana. Si un niño llora es porque lo necesita y punto. Y nosotros lo mismo. No nos permitimos llorar cuando es algo súper liberador y necesario.

    Te pongo un enlace a mi blog, porque cuando descubrí este tema se me abrió una gran puerta. Lo descubrí gracias a Aletha Solther.
    http://www.irabelas.com/el-llanto/
    Pero son muchos quienes hablan de ello (Carlos González, por ejemplo).

    ¿Qué pasa con los países asiáticos? Pues mi teoría así, a bote pronto, es que dado que los sentimientos en los países asíaticos se reprimen, los niños aprenden a reprimirlos también. Es algo evidente que si no ves nunca llorar a nadie o si ves llorar a escondidas, o si se sienten mal si tu lloras… aprenderás que llorar no no es algo positivo o que es algo para esconder o no hacer.

    Esta es mi opinión.

    Muchas gracias por sacar el tema. Voy a ir observándolo en nuestro viaje.

    Un abrazo!

    • lucy says:

      Hola Isabel. Lo primero darte las gracias por tu comentario y por el link ampliando información (súper interesante). La verdad es que deben hacer casi unos 3 años que escribimos este post. Fue durante nuestro viaje de un año alrededor del mundo y en aquel momento nos basamos solamente en observaciones. Por eso si has podido leer las respuestas que damos a otros comentarios, no nos atrevemos a decantarnos por una opinión muy clara porque si alguien nos daba otra hipótesis de los motivos nos podía parecer, únicamente de estómago, igual de válida o no y ahí se había quedado todo.

      Hoy en día estamos recién estrenados como padres, (muy novatos todavía, nos llevas bastante ventaja en el tema 😉 y nos ha vuelto a interesar el tema del lloro. No hace mucho asistimos a una charla de una psicóloga infantil que explicaba exactamente lo mismo que tú comentas en tu artículo y la verdad es que nos parece que tiene todo el sentido. Actualmente hemos podido experimentarlo con nuestro bebé en varias ocasiones y una vez que alguien te lo explica alucinas con que no se nos haya podido ocurrir antes pensar que un bebé no pueda llorar por necesidades emocionales.

      Ahora viene el caso del sudeste asiático, donde es verdad que culturalmente no está bien visto expresar en público los sentimientos como lo hacemos nosotros. Con niños un poco más mayores puede tener sentido lo del lloro en público pero en el caso de los bebés me cuesta más pensar que hay un motivo cultural.

      Aquí una nueva observación (después de la vuelta al mundo volvimos otros 8 meses a Asia, todavía sin bebés pero con ganas de conocerla mejor): lo que no escuchamos prácticamente nunca son esos llantos “barraquera” (no sé si se dice así). Me refiero a ese lloro de cabreo porque no se hace lo que yo quiero y eso que hay niños por todas partes y que son muchos más en cantidad que los nuestros.

      Bueno, esto del lloro da para mucho… Mantennos informados de las novedades por favor, que queremos saber más sobre el tema.

      Un abrazo grande y a seguir con ese súper viaje!

      • Irabela says:

        Claro, yo tampoco creo que haya ninguna única respuesta válida. Al menos válida para todos.
        Lo que a mí por ahora me va convenciendo mucho y me ayuda a sanarme es pensar que es importante decir o expresar lo que sentimos. Porque si no se queda dentro y se manifiesta a corto plazo como malestar, violencia, tristeza… Y a largo plazo como enfermedad.
        Sí que es curioso lo que dices de las “rabietas” (esos llantos o gritos desesperados), de que sean algo occidental. Para mí si tiene sentido que un bebé vaya interiorizando la gestión de emociones que ve a su alrededor desde el minuto 1. Las rabietas suelen ser a los 2, luego en Asia habrían tenido tiempo de aprender a reprimirlas de sobra.
        Por otra parte quizá no sólo sean más capaces de reprimir aquí sino también de dejar fluir las emociones y sacarlas de otra manera.
        Sería realmente interesante investigarlo y contrastarlo. A ver si tomamos más contacto con locales y aparece el tema…
        Desde luego en los adultos asiáticos está claro que falta la capacidad de decir que no, y eso a la larga no sé si será saludable.
        ¡Un abrazo y enhorabuena, mami!

  2. Luego de leer este post y algunos comentarios, me quedé reflexionando en todos los niños con los que he “convivido” en mi vida, tanto en España como en Marruecos ahora, y a los que he podido observar en diversas ocasiones mas a fondo.
    A mi también me llamó siempre la atención el que (por lo general) en determinadas zonas los niños lloran menos. En el desierto los niños lloran, evidentemente, pero lloran cuando se hacen daño, cuando están enfermos, y las menos veces, o ninguna, por rabieta. (también se crian mucho mas “libres” sin sobreprotección)

    Una de las principales fuentes de aprendizaje de los peques es mediante imitación y condicionamiento, y el llanto para conseguir lo que quieren, o afrontar ciertas situaciones, se ve influenciado tanto por una como por otra, por eso, de alguna forma, está muy relacionado con la cultura, por lo que no me extrañan las diferencias.
    Creo que mas que el llorar o no llorar, es la forma de hacerlo, y el porqué.

    Y a propósito de todo esto, recomiendo muy mucho un documental precioso que da respuesta a esta y otras muchas preguntas en cuanto a las diferencias de crianza en diferentes partes del mundo, con entornos y estimulaciones muy diferentes.

    Es muy interesante ya que graba los primeros meses de cada bebe, desde el parto, introduciéndose en su entorno.
    Mediante imágenes objetivas muestra sus aprendizajes, estímulos, formas de afrontar diferentes situaciones etc.
    Recomiendo mucho verlo, y cada cual que saque sus propias conclusiones.

    Dejo ahí el enlace 😉

    • lucy says:

      Hola Alicia. Estoy deseando ver el documental. De hecho creo que lo voy a ver hoy mismo. Este tema sigue suscitando en mí muchas preguntas. Este post lo escribimos en 2013, en el tercer mes de viaje. Intuíamos “algo” pero todavía no teníamos muchas herramientas de valoración para poder comparar con otros países de otros continentes. Actualmente hemos engrosado un poco esa lista para poder hacer comparaciones (aunque nos sigue faltando muuuuuchísimo por conocer, así que es posible que en el futuro esta opinión cambie).

      Con lo que he visto hasta ahora la clave para mí está justo en lo que tú comentas: en los motivos del llanto. No tanto en los bebés que lloran cuando tienen hambre sino en niños un poco más mayores. Por ahí lloran cuando se han caído, si se han hecho daño (a veces ni lloran) no como un recurso para pedir algo. Sin ser madre, ni experta en pedagogía, ni docente, ni nada de eso y únicamente con la observación, para mí la diferencia fundamental está en el tiempo que los padres pasan con los niños en sus primeros años de vida, que al final está muy ligado también a la sobreprotección de nuestro mundo. Ahora hay colegios en los que los profesores tienen que actualizar un blog con claves de acceso para los padres contando lo que han hecho los niños cada día y mandarles fotos por wassupp de los niños en las aulas. Lo he hablado con amigas y me dicen que no lo entiendo porque no soy madre pero que si lo fuera querría saber como está mi hijo a cada momento. Y yo pienso: está en el colegio no creo que sea necesario tener el control de lo que hace a cada minuto, pero nunca les digo nada porque sería hablar sin saber.

      He visto como en esos lugares en los que los niños no lloran, las mujeres tienen a los pequeños en sus puestos de trabajo, los llevan en brazos hasta que pueden andar, los tienen jugando en la parte de atrás de la tienda (no necesariamente pegados a ella) pero cerca. Los niños no van al colegio hasta que tienen 5 o 6 años. Pasan todo ese tiempo con sus padres y una vez que empiezan a ir al colegio podríamos pensar que deberían de ser “niños muy mimados” y sin embargo muchos van caminando solos por la carretera tan ricamente. Puede que el resto del mundo esté equivocado y sea mejor que los niños aprendan a ser independientes cuanto antes pero entonces… ¿por qué lloran sin necesitar nada? Todo un misterio…

      Gracias por el comentario y por el enlace. ¡Un abrazo grande!

      • Estoy muy de acuerdo contigo en que se trata del tiempo que los padres pasan con los niños en sus primeros años de vida (o eso me ha parecido a mi en mis observaciones a lo largo de los países que visité)
        En cuanto al control de los peques, tampoco soy madre, por lo que no puedo opinar con conocimiento de causa, pero espero no ser una madre paranoica cuando reciba “la llamada de la naturaleza” y me anime ^^
        Yo tampoco les digo nada a las madres de España que quieren tener el control minuto a minuto de los niños, porque no soy quién para juzgar, pero creo que esa protección (o sobreprotección, según para quien) viene también marcada por la cultura y el entorno. Porque en Marruecos (que es mi referencia mas cercana de convivencia día a día con madres con otra educación y cultura) y concretamente en el desierto, las madres quieren a sus hijos tanto como mis amigas de España, y se preocupan por ellos, su salud y sus necesidades básicas de la misma manera… pero las atenciones son totalmente diferentes: a la vez que las marroquíes tienen mas apego físico con los bebes desde que nacen (transportándolos en sus espaldas, durmiendo junto a ellos y acompañándolos la mayor parte del día y dándoles pecho siempre que lo piden), también les dan mas libertad y autonomía en otros aspectos, y son menos preocupadas…
        No se si eso será mejor o peor en otros asuntos… pero llorar, lloran menos por “capricho”

        Espero que te guste el docu. Cuando lo veas me cuentas!

        Un abrazo Lucy!

  3. David says:

    Al que dice que los niños en un orfanato no lloran. Te quiero ver yo en el orfanato de Togo en el que estuve dando de comer a 14 niños de 2 años… Lloraban cada día. Por favor, den opiniones fundadas porque se lee cada burrada siendo éste un tema tan tan delicado…

  4. Azusan says:

    Estoy de acuerdo, ni mejor ni peor, culturas distintas, circunstancias distintas, y entornos distintos. Lo que si puedo añadir es que yo tengo un niño de 22 meses que casi no portee porque mi espalda y su peso no son muy compatibles hace tiempo, solo le di pecho dos meses y siempre con ayudad porque nunca tuve la cantidad de leche que necesitaba y duerme solo en su habitación desde los 4 meses…lo unico que tiene en comun con de lo comentado esque todos los dias pasa mucho tiempo conmigo y con su padre excepto las mañanas cuando ambos trabajamos que las pasa en una guarde jugando con otros niños… y casi nunca llora, y cuando lo hace porque se ha dado un porrazo de los buenos o porque no se sale con la suya le dura el disgusto menos de un minuto y un puñado de besos es la unica estrategia para que se le pase! Asi que en mi opinion lo que hace que los niños lloren menos es enseñarles a que desde pequeñitos caundo uno se cae el problema solo se soluciona levantandose! Y lo que si creo porque lo veo a mi alrededor es que aqui hay una tendencia a sobreproteger a los niños, hacerlos dependientes de nosotros y compensarles con cosas materiales por el tiempo que jo se pasa con ellos.

    • lucy says:

      Nadie mejor que las madres que viven en primera persona la experiencia de la crianza para explicar los motivos o no motivos de llanto de los niños. Desde luego lo que comentas también lo vimos. Es cierto que allí cuando un niño se cae nadie deja todo lo que está haciendo para salir corriendo a levantarle. Gracias Azusan por tu comentario!

  5. Salome Cia says:

    Yo pense que era paranoia mia,veo que no soy la única a la que llama la atención,tb lo observe en Gambia,luego me quede embarazada y leí mucho sobre el tema,cada vez tengo más claro qué:parto no intervenido,piel con piel desde el nacimiento,teta mínimo un par de años,colecho,porteo pegaditos al cuidador y crianza respetuosa(lo que comentabaís de no gritar):niños que lloran poco

    • lucy says:

      Muy muy muy de acuerdo con eso Salomé. Bebés pegados a sus padres físicamente, niños menos llorones y adultos con menos inseguridades. Gracias por tu comentario!

  6. Dani Keral says:

    Hola! Os contesté en Facebook pero lo pongo también por aquí para que lo lea más gente también. Le pregunté a un amigo de Malasia al respecto (me queda hablarlo con unos amigos psicoterapeutas) y su respuesta fue la siguiente: “Es algo normal que los niños no lloren (mucho) en los países del sudeste asiático. La razón principal es la mentalidad. Los niños que crecen en la atmósfera rural (la mayoría de la familia pobre) no tienen apenas acceso a educación y tampoco tienen la cantidad de contacto con el mundo exterior y la tecnología (efectivamente, les ocurre a sus padres). Entonces, los niños (los padres también) no saben cómo confrontarse con la situación que ocurre de golpe, sobre todo delante de los desconocidos y los extranjeros (lo peor !). Es verdad que ellos no lloran aunque tropiezan muchas veces, es que para ellos, es una parte de sus crecimientos y sus experiencias para ser más independiente. Lo más importante es disfrutan jugando con sus amigos sin pensar en el dolor”

    • lucy says:

      Hola Dani. Gracias por tu labor de investigación! Cuantas más opiniones al respecto mejor… Tengo curiosidad por saber qué dicen los psicoterapeutas… Ya nos contarás! un abrazo.

  7. bbec says:

    Yo tengo que decir que aunque sí que estoy de acuerdo con las diferencias y que en Europa los niños son demasiado mimados, yo estuve 3 meses de voluntaria en Hanoi, en un barrio humilde a las afuertas y ahí tb mimaban mucho a los niños y los había muy pero muy llorones y caprichosos.

    • lucy says:

      No sé si es tanto una cuestión de mimos (en el sentido de la palabra de dar cariño). Imagino que darle cariño a un niño no le va a convertir en un mal educado, pero vaya por delante que hablo desde un punto de vista poco académico pues no soy educadora ni maestra y tampoco tengo una dilatada experiencia personal en el tema porque no soy madre.

      En aquel momento nos llamó la atención ese hecho y a la vuelta leímos las reflexiones al respecto de un conocido pediatra español (Carlos González). La explicación que él da tiene que ver con el número de horas que los niños pasan con sus padres y el contacto físico que tienen con ellos. Imagino que habrá más factores en juego pero me gustaría saber si según tu experiencia esta teoría cuadra con lo que viviste. Un abrazo!

  8. Ivan luna says:

    Los nińos en los orfanatos no lloran, sabeis porque? Porque nadie reacciona a sus llantos. Lo mismo ocurre con la educacion infantil en la mayoria de paises asiaticos. No es que ignoren a sus hijos, sino q los padres relatibizan muchas de las situaciones q en el occidente damos gran importancia.

    • lucy says:

      Es verdad que no salen corriendo con el primer tropezón del niño… pero sin embargo están físicamente mucho más cerca de ellos que nosotros. Los niños van subidos a las espaldas de sus madres, están con ellas mientras trabajan, toman el pecho a demanda, duermen en la misma cama… Según lo que nosotros teníamos entendido eso debería hacerlos unos mal criados dependientes de sus padres no? Aunque pensándolo bien a lo mejor lo que pasa es justamente todo lo contrario. Qué lío… no? 🙂

  9. Andrea says:

    Hola!! Nosotros también estuvimos 8 meses viajando por Asia (y por las mismas fechas, una pena que no coincidiéramos!) y nos plateamos la misma reflexión: los niños asiáticos no lloran! y sus padres no les gritan!! :0
    Nuestra conclusión fue que los padres asiáticos no viven con el nivel de estrés y ansiedad con la que viven los padres occidentales (ellos también tendrán sus neuras, por supuesto), y eso se acaba transmitiendo al niño. Si los padres no son ansiosos, los niños no son ansiosos. Un entorno que te pone los nervios de punta en el que todo el mundo corre, lleva caras largas y no se mira a los ojos acaba indudablemente proyectando esa iritabilidad a los niños pequeños, que no tienen filtro.
    Aún así, no deja de sorprendernos esa diferencia, y probablemente se deba a otros factores más complejos.
    Gracias por ponerle tanta sensibilidad al síndrome del viajero eterno!
    Un abrazo

    • lucy says:

      Hola Andrea! Ya hablamos de Asia como si fuera el patio de nuestra casa verdad? 🙂 Mira que no encontrarnos…jajaja! Habrá que forzarlo un poco para la próxima.

      Pues sí… aparte de las teorías del pediatra Carlos González que comentaba en el comentario anterior, estoy muy de acuerdo con esa puntualización. La confrontación estilo griterío no se lleva mucho por la zona y eso tiene que tener una influencia positiva sobre los niños seguro. Uno más de tantos motivos por los que esa parte del mundo nos engancha tanto a todos.

      Gracias por tu comentario y por leernos! Otro abrazo de vuelta

  10. Anna Luna says:

    Que razón tenéis. Es increíble ver como los niños Asiáticos no paran de reír, de jugar, de compartir, de ser humildes y de tener amor por las personas.
    Tenemos culturas diferentes, ni mejores ni peores, pero en nuestro viaje alrededor del mundo, me he dado cuenta que tenemos mucho que aprender. Europa no es el centro del mundo, que los valores humanos se están perdiendo y que cuando viajas, te das cuentas que los podemos recuperar.
    Me encanta ver a los niños reír, como los he podido ver.
    Felicidades por compartir lo vivido y reflexiones 🙂

    • lucy says:

      Gracias por tu comentario Anna. Me quedo con tu frase de que “Europa no es el centro del mundo” y lo que nos gusta a todos descubrir esas otras culturas que como dices no son ni mejores ni peores. Cuando sale este tema siempre me acuerdo de una frase que nos dijo una chica indonesia que consiguió hacerme saltar las lágrimas (ya sabes que en los viajes la sensibilidad está todavía más a flor de piel… lo que me faltaba!). Me dijo: “We are diferent, but diferent means beautiful” 🙂

  11. Luis says:

    Muy buena reflexión, no mucha gente se da cuenta de este detalle. Los niños de esta parte de Asia no lloran, y desde que lo descubrí que no soporto ver a un niño de ojos redondos quejica y malcriado llorando a moco tendido en un avión, mientras sus padres pasan de él.

    A mí me encanta ver cómo un niño se cae jugando en la calle, se levanta como si nada y sigue jugando. Imagino que también lloraron la primera vez que se cayeron. Pero sus padres esperaron a que se levantasen solos. Es otra forma de educar. No sé si mejor o peor, pero sí diferente.

    Quizás por eso cuando hay un desastre como una inundación que destroza la casas de familias enteras puedes ver a los niños al día siguiente jugando en la piscina ‘improvisada’ en la que se ha convertido su casa y los padres ríen y siguen viviendo. Aún habiéndolo perdido todo. Y sin las malas caras ni la búsqueda de culpables que algo así originaría en Occidente.

    No me atrevo a decir que sea mejor o peor este tipo de educación en Asia. Es diferente, y como tal ha de tener cosas buenas y malas.

    Pero lo mejor es que en este artículo, como en otros que estoy leyendo, lo habéis explicado muy bien y le ponéis sentimiento.

    Felicidades por vuestro blog que desconocía. Es íntimo y hasta entrañable, además de útil. Aunque eso ya lo sabéis, que veo que tenéís multitud de seguidores.

    • lucy says:

      Gracias Luis por tu mensaje. Me quedo con tu frase de que “No me atrevo a decir que sea mejor o peor este tipo de educación en Asia. Es diferente, y como tal ha de tener cosas buenas y malas”. En el fondo nosotros solo somos espectadores de la situación pero por lo que dices no somos los únicos a los que este tema ha llamado la atención. Por algo será… Nos alegramos de tenerte por aquí con nosotros. A ver si conseguimos que te quedes 😉 Un abrazo

  12. Sofia says:

    INFINITAMENTE GRACIAS :

    Porque no los conozco en persona pero me caen tan bien

    Porque cuando me siento un poco
    ´´perdida´´ los busco,los leo y me vuelvo a encontrar.

    Porque me inspiran y no me dejan olvidar lo que me encanta viajar y las ganas que tengo de empezar.

    Porque se que cada vez falta menos para mi viaje.

    Porque hay muchos blogs de viajes y todos muy buenos,pero por alguna razón siempre vuelvo acá.

    Porque se que son reales

    Porque adoro que se tomen el tiempo de responder a cada persona que les escribe un comentario.

    Porque no se mas que decir y porque solo tenia ganas de escribir esto y no lo pensé.

    • lucy says:

      :0 :)Sofía….. Muchas gracias por tus palabras.
      Porque se nota que están escritas así como te han salido, espontáneas y porque no eres un “spam”.
      Porque nosotros también nos perdemos muchas veces y escribir forma parte de esa terapia que nos ayuda a encontrarnos.
      Porque con comentarios como este la mochila pesa mucho menos.
      Porque un día nos encontremos en el camino en tu viaje.
      Porque adoramos que te hayas tomado el tiempo para escribirnos con tanto cariño.
      Porque tampoco sé que más decir aparte de GRACIAS!!!! (gigantes, en negrita y con mil admiraciones)

  13. mkdavieco says:

    ayyyy… ven para aquí mi pequeño Tai. <3 ¡qué bonito Luuuuucy!

    Y ahora voy a trolear un poco. Yo no creo que Tai tenga más valores que el otro niño, lo que tiene son menos recursos.

    Hay que robarles los caramelos a todos los niños del mundo, jojojo:

    http://es.tv.yahoo.com/video/hijo-comido-todos-tus-caramelos-110200891.html

    • Lucy says:

      Muy de acuerdo. No son menos valores… es menos tontería. En algo nos estamos equivocando por cierto lado del mundo con los niños… El vídeo es brutal!

  14. Palomi says:

    No sé por que no había leído este post antes. Me ha fascinado y asustado al mismo tiempo. No sé cuál es el motivo por el que los niños occidentales lloran más, pero sí estoy convencida de que hay algo que por esta zona del mundo no estamos haciendo bien. Ves padres que sobreprotegen a sus hijos de una manera exageradísima pero luego montan en colera por un mal comportamiento del niño, le pagan cuatro gritos y ni siquiera intentan razonar con el mismo.
    El caso es que creo que los niños occidentales son bastante conscientes de que el llanto es un arma infalible para conseguir lo que necesitan. En el caso de “tengo hambre”, “me duele este diente que me está saliendo” o “cambiame el pañal que me he cagao”, es totalmente justificable. El problema es cuando se hacen conscientes de que en muchos casos gracias al llanto consiguen sus caprichos.
    ¡Qué difícil es educar!

    • Lucy says:

      Muy difícil y si a esto le sumamos que parece que últimamente a algunos se les olvida que es en educación donde más hay que invertir no es de extrañar que el resultado sea este…

  15. Darío says:

    Pues sí. Me quedo con último que dices. La posibilidad de poder elegir. Y añadiría algo: Saber elegir

  16. Darío says:

    Ya me queda poco para salir del trabajo. Y me he dicho a mí mismo: “Que cansado estoy ya de tanto pensar, voy a ver cómo están los dos aventureros” Y ahora el artículo me va a tener pensando un buen rato.
    ¿De verdad el entorno cultural es tan fuerte que hace tanta mella en unos niños de año y medio? ¿O somos entonces tan diferentes?
    Yo que alguna vez he pensado en adoptar (como plan a muy largo plazo, no os flipéis), y más concretamente de esa parte del mundo, , me pregunto muchas cosas. Como por ejemplo si ese mismo niño,cuando sea adulto, sería muy diferente en el caso de haberse criado en un país occidental o en su país de nacimiento. Está claro que el entorno cultural influye, pero ¿desde que nacemos?….

    • Lucy says:

      La verdad es que esos niños ya rondaban el año y medio que se ve que es tiempo suficiente para darte cuenta de bastantes cosas. Menos mal que especificas que el plan es a largo plazo porque ya nos veíamos titos!!!

      Ayer estuve hablando con una mujer que fue voluntaria un mes en la ONG (Colabora Birmania) que estamos visitando en Mae Sot. Me dijo que volvió a España muy concienciada por todo lo que había visto y vivido aquí, pero que aunque lo intentaba no podía luchar contra todo lo que te rodea. Tiene una hija de unos 17 años que también está aquí ahora conociendo los proyectos. Sin embargo es evidente que los 17 años de su hija a la que ella ha educado con unos valores no tienen nada que ver con los 17 de muchos otros.

      No tengo ni idea de cómo se educa a un niño y me parece que no debe de haber nada más difícil en la vida pero sí hay mucha diferencia, entre las personalidades de los niños que reciben un tipo de enseñanzas y los que recioben otros incluso siendo del mismo país.

      Y estoy de acuerdo contigo. No creo que hoy fuera la misma persona si en lugar de haber nacido y crecido en Madrid lo hubiera hecho en mitad del desierto del Rajastán y además cuento con los recursos (no me refiero a los económicos) para poder elegir dónde quiero ir o cómo quiero enfocar mi vida. No estoy tan segura de que pudiera hacerlo con la misma facilidad si hubiera nacido en otra parte del mundo. Con esto no hablo de si eso me hace más o menos feliz solo hablo de que al menos tengo la posibilidad de poder elegir.

  17. Esperanza says:

    Preciosa historia, Lucy, da mucho que pensar.

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