Brasil Sao Paulo skyline

Published on septiembre 2nd, 2018 | by ruben

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¿Es Sao Paulo una ciudad peligrosa?

Sensaciones, consejos, itinerarios y lugares de interés en mapa para visitar Sao Paulo. Una ciudad mucho menos peligrosa de lo que imaginas.

El “antes”

Tenemos que reconocerlo: no nos consideramos inmunes o totalmente ajenos a los posibles peligros que nos puedan esperar al otro lado de la esquina. Aunque es normal pensar que ir a una macro ciudad como Sao Paulo con un bebé de veinte meses (al que nadie le ha preguntado si quiere ir o no) es una experiencia innecesaria, también es verdad que sabíamos que normalmente nada es tan peligroso como cuentan. Por un lado, habíamos oído todo tipo de cosas acerca de Sao Paulo. Por otro lado, pensamos fervientemente en que dejar de hacer algo por lo que pueda pasar, es que no te pase nada (en el buen sentido, claro). Y allá que nos fuimos con ese extra de responsabilidad por lo que seguramente no iba a pasar.

Breve inciso: En ciudades como esta, es importante no dar papaya (maravillosa expresión colombiana que viene a significar en su versión extendida que no saques tu pedazo de cámara o smartphone y te pongas a exponerlo a los cuatro vientos). Como a veces no sabes muy bien quién puede estar mirando, la cámara se saca rápido y se guarda rápido. Y ya está. Se evitan los barrios conflictivos en general (nada se te ha perdido por allí), se pasea de día y se evita andar de noche por callejones céntricos en los que las tiendas están cerradas y no pasa nadie. Es decir: sentido común puro y duro. No hay más secreto. A partir de ahí, se trata de una lotería cuyo “premio”, te puede tocar en tu barrio. Vale, hay lugares en los que tienes más papeletas pero, ¿eso quieres? ¿Quedarte en casa sin salir?

El “durante”

Según llegamos y nos damos cuenta de que el aire es respirable y de que no hay bombas cayendo ni fuego por las calles, lo suyo es empezar a andar uniendo puntos de interés por donde nos va llevando el instinto. A primera vista, Sao Paulo no es una ciudad bonita. Para nada. Salvo contadas excepciones como el Parque Ibirapuera o el barrio de Beco do Batman que son bastante particulares (por citar dos), se trata de una acumulación de cemento, personas y coches que hacen preguntarte qué es lo que estás haciendo allí exactamente.

Cierto es que ya de serie somos bastante lanzados y aunque vayamos con la guardia alta, no podemos evitar echarnos a andar por nuestra cuenta y riesgo. Así hicimos por un montón de lugares de los que luego nos dijeron que la gente no suele pisar (una pena). En ese preciso momento de expedición y mientras nos aclimatábamos, Sao Paulo nos tenía preparada una bienvenida por todo lo alto en forma de bofetada en toda la cara: el encuentro de Koke con Manuel del que ya hemos hablado hace poco.

Después de aquella cura de humildad en primera fila de Aprendizaje (ese lugar), empezamos a ver la ciudad con ojos totalmente distintos. No es que pensáramos que donde hay necesidad y pobres siempre íbamos a encontrar sonrisas. No es eso. No somos tan ingenuos. Parecía simplemente que la ciudad nos daba una segunda oportunidad en cuanto a nuestros a los prejuicios que nos traíamos para con ella. De DEFCON 3 pasamos definitivamente a DEFCON 5 y sin pretenderlo, la experiencia empezaba a ser mucho más positiva. En realidad, siempre pasa lo mismo. Vayas donde vayas. Hayas viajado mucho o no. El desconocimiento previo de un lugar hace que estés con las uñas fuera. Una vez allí (siempre que no hablemos de lugares en estado de emergencia o guerra), todo es diferente. Te empiezas a dejar llevar y te sientes cada vez más a gusto.

Superado el temor al advenimiento de una banda de chavales con intenciones de asalto a plena luz del día así como el shock por el encuentro con el feísimo cara a cara, llegaba el momento de empezar a buscar qué puede tener de interesante esta ciudad. Nos abrimos a São Paulo con “todas las consecuencias” y esta nos mostraba su lado más íntimo. Una cara terriblemente interesante, muy inquieta culturalmente y con mucha vida en general.

Consejo: además de andar, también nos movimos en transporte ya que es una ciudad muy extensa y para ir de tu alojamiento al lugar de interés es imprescindible. Aunque nos trasladamos alguna vez en metro y autobús, hay que reconocer que uber funciona de manera excepcional en São Paulo. En lugares así (y más allá de la polémica que pueda despertar el uso de este servicio en contra del colectivo del taxi), nos parece la mejor manera de moverte si quieres hacerlo por ti mismo en lugar de contratar excursiones en grupo. Cómodo, rápido y seguro.

El “después”

Donde antes intuíamos favelas, ahora descubríamos librerías. Donde antes buscábamos maleantes al acecho, ahora veíamos gente leyendo o dibujando. Donde antes evitábamos calles posiblemente conflictivas, ahora perseguíamos un SESC detrás de otro (Servicio Social de Comercio: una institución privada que empezó ofreciendo todo tipo de servicios para sus empleados y que ahora se ha convertido en una increíble oferta de centros culturales y de ocio por todo el país). Solo andando por la calle, te puedes encontrar una buenísima agrupación de batucada ensayando, algún músico “bien improvisando” o un gran derroche de arte urbano del bueno.

Apunte: no nos cansaremos de repetirlo: nos gustan los graffities y mucho, pero odiamos a muerte los simples y horrorosos trazos que pretenden ser “firmas” en plan “yo estuve aquí” y solo son una constante e innegable repetición de falta de talento).

Conclusión

Si São Paulo está en tus planes por el motivo que sea, que el miedo a la inseguridad no sea un freno. Visitada con sentido común, es una ciudad como otra cualquiera. Aunque vas a ver bastantes homeless (sobre todo en torno a la Catedral) y edificios abandonados o invadidos que hacen que el panorama no sea tan idílico, piensa que se trata de una urbe de 20 millones de personas. Esto hace que haya mucha desigualdad social que, evidentemente, no es fácil de asimilar. Por otra parte, los enormes barrios de favelas están lejos del centro y zonas de interés. Estas últimas, con presencia policial. Dale una oportunidad a una ciudad tan intensa como interesante. A continuación dejamos por aquí una serie de itinerarios así como un mapa con puntos de interés. Pero antes…

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Mapa e itinerario de siete días ordenados por importancia (para nosotros)

Día 1 (amarillo): Es interesante recorrer el Barrio Japonés de Liberdade (que viene a ser la Rua Galvão Bueno y colindantes) empezando por el Museo de Inmigración Japonesa. Desde allí, ir hasta la Catedral Metropolitana para después llegar al Patio do Colegio (donde se fundó la ciudad y donde está el Museo Padre Anchieta. El cual, nacido en Tenerife, llegó a Brasil a los 19 años. Siendo querido por unos y otros, hoy es conocido como el Apóstol de Brasil). Desde allí, se pueden recorrer las calles del centro viendo el Edificio Martinelli para cruzar luego por el Viaducto do Cha hasta el Teatro Municipal. Entrar a la Galería do Rock (para ver los huecos entre pisos, ver cómo imprimen todo tipo de motivos en camisetas y subir hasta el piso más alto para ver desde allí la Praça Dom José Gaspar) y al SESC 24 de Maio. Pasar por la Plaza de la República y subir al mirador del Edificio Italia a ver el atardecer (30 reales + una copa de vino blanco o champagne).

Día 2 (azul claro): Ir al Museo de Arte Contemporánea y después de verlo con calma, subir a la azotea para ver un precioso skyline de São Paulo. Cruzar el puente hacia el Parque Ibirapuera y recorrer lo más posible sin olvidarnos del Obelisco y el Monumento As Bandeiras.

Día 3 (azul oscuro): ir al barrio Beco do Batman a ser posible en sábado (y bien pronto para ir viendo cómo cambia con el paso de las horas). A primera hora de la mañana, estará vacío. Gente maquillándose y fotógrafos haciendo todo tipo de reportajes personales. Poco a poco, se va adornando con numerosos puestos de artesanía hasta que el barrio está completamente lleno de gente. Aconsejamos recorrerlo con calma y comer por alguno de los numerosos restaurantes que hay por la zona así como entrar en alguna de sus cafeterías y tiendas de todo tipo.

Día 4 (verde): Ir a la Avenida Paulista en domingo (que es cuando la cierran para peatones y bicicletas) y recorrerla de un lado a otro. No es necesario ir a primerísima hora ya que todo empieza a ponerse interesante a partir de las 10. Entrar en la preciosa Librería Cultura o ver todos los puestos de antigüedades que están debajo del Museo de Arte de São Paulo. Beber suco de cana y comer pasteis. Disfrutar de las actuaciones callejeras y entrar al SESC Avenida Paulista para acabar en la Japan House. Desde allí ir al Centro Cultural de São Paulo para acabar el día con la puesta del sol en su terraza de césped.

Día 5 (naranja): Empezar en el Mercado Municipal recorriéndolo a conciencia y comiendo allí. Si nos atrevemos, ir andando hasta el Parque Jardim da Luz (pasando por la Estación da Luz) y de allí volver hasta el Viaducto Santa Efigenia.

Día 6: (morado): Empezar por el SESC Pompeia para después ir al curioso Parque de Agua Branca. Comer en el A Baianeira y acabar recorriendo el Memorial Da America Latina.

Día 7 (gris): Este puede ser un día comodín (o prescindible si no se tienen más días) en el que pasear tranquilamente por barrios como Perdizes, Pinheiros, Jardins o Itaim Bibi. Otras cosillas sueltas a hacer son: pasar en hora punta por el intercambiador del metro Pinheiros (de 8:00 a 9:00), visitar el Mercado Municipal de Pinheiros, el Pico de Jaraguá desde donde ver todo São Paulo a lo lejos, el Parque Independencia o el Puente Estaiada.

A la hora de conocer Sao Paulo, que el temor a lo desconocido no te frene. Si nosotros estuvimos andando y moviéndonos por nuestra cuenta durante diez días con un bebé de 20 meses, tú también puedes. ¿A que sí?

 


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2 Responses to ¿Es Sao Paulo una ciudad peligrosa?

  1. Angel says:

    Tengo pensado ir a Brasil el verano que viene pero no tenía en mis planes pasar por Sao Paulo precisamente por lo peligrosa que pensaba que era la ciudad. Está bien saber que no es así. Gracias.

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