Seguro que como nosotros y después de más de treinta días de confinamiento, has pasado por muchas fases: agobio, dudas, cierto temor, esperanza… A esto, se le suma una mayor o menor exposición a la cantidad de información que nos rodea. Seguro que al principio, estabas muy pendiente de cómo iba la dichosa curva y el baile de cifras. Luego decidiste mantenerte un poco al margen para levantar el ánimo. Habrás compartido memes, habrás enviado mensajes a gente con la que hacía tiempo que no hablabas, te has quedado en casa, aplaudes con puntualidad… y has pensado. Mucho. Constantemente.

Del pensar y las conclusiones vs. ilusiones sin fundamento

Sin duda, el mundo ha frenado en seco y se está reseteando. Puede que nosotros también con él. Aunque está claro que la rueda volverá a girar de alguna forma, lo peor de todo es la repentina y escandalosa pérdida de vidas que no volverán. Abruma pensar además, que esas pérdidas «no sirvan para nada» (si es que lo podemos denominar así). ¿Saldrá algo bueno de todo esto? ¿Cambiaremos un poco? ¿Tendremos otras prioridades? ¿Valoraremos más algunas cosas del día a día que normalmente pasábamos por alto? Ahora que tenemos tiempo para pensar, ¿qué es lo que realmente queremos tener en nuestras vidas? De estas preguntas, nace un video. De esos con los que queremos intentar contar cosas o hacer pensar mientras también lo hacemos nosotros.

 

¿Y después?

Por un lado, surge la ilusión de pensar que es una oportunidad para que haya un cambio a mejor. Que el mundo puede que no vuelva a la anormalidad y que vamos a captar el mensaje. Casi al instante, también aparece la alargada sombra de que pasada la novedad y cuando ocurra lo que tenga que ocurrir, todo quedará en un mal recuerdo y seguiremos como si nada hacia donde quiera que estemos yendo. Así que, ¿en qué lado quieres estar?

Nota: he borrado todo lo que había escrito a partir de aquí porque no soy (ni aspiro a ello) experto en ciencias sociales, antropólogo, economista o analista. La intención no es generar debate sobre lo que nos ha traído hasta aquí (extrapólese a todos los ámbitos). En lugar de perder el tiempo en eso, ¿qué tal si miramos hacia adelante? Por ejemplo y por tratar de ser positivo… sería fantástico que cada uno de nosotras reordene un poco sus prioridades, que no fomentemos la fragmentación, que nos alejemos de las actitudes tóxicas y que nos ayudemos un poco más. Todo esto, tratando de cuidar nuestra verdadera casa: la que queda fuera de las cuatro paredes en las que estamos encerrados ahora mismo y de las que tanto queremos salir.

Continuará…

(No nos referimos al artículo, sino a «la vida» en general. El final de la historia, está en nuestras manos)

Dejar un comentario