Ocurrió lo impensable: «¡nos han robado la cuenta de instagram @algoqrecordar!» con 37.000 seguidores y más de 1.500 publicaciones con sus textos, mensajes privados, comentarios y likes. ¿Qué hicimos? ¿Qué se nos pasó por la cabeza? ¿Cómo la recuperamos?

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Vayamos por partes…

El viernes 30 de octubre, a eso de las 22:16 horas y cuando ya estábamos metidos en la cama leyendo y demás, un inocente error nuestro propició el robo de la cuenta. Nos llegó un mensaje privado con toda la pinta de ser de instagram. En dicho mensaje, se nos decía que habíamos infringido algún tipo de derechos de copyright. Aunque sabemos que no hay que abrir ningún link extraño, ni mucho menos introducir usuario y contraseña en ningún formulario… lo hicimos.

Atenuante: últimamente estamos haciendo un podcast semanal y también, subiendo su versión vpodcast a nuestro canal de YouTube. Pues bien, en alguno de los vídeos hemos utilizado planos con su sonido para acompañar algunos textos que leemos. En ellos hay sonido ambiente, gente y música que sale de alguna casa. YouTube nos ha dado algún que otro aviso por infringir derechos de autor pero, al tener esos vídeos sin obtención de ingresos por publicidad, no hay problema. El caso es que como solemos compartir algunos trozos en stories para avisar de que ya está disponible un nuevo programa, nos entró “el temor” de que pudiéramos haber hecho algo mal. Pues nada, allá que fue la contraseña. Al minuto y como por arte de magia, se cambió el usuario, el mail, la contraseña y el teléfono.

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Negación, ira, negociación, depresión y aceptación.

Como es lógico, pasamos por las habituales fases del duelo. Eso sí, como útilmente hay que rehacerse muy rápido de todo lo que sucede en el mundo, fue a paso ligero. Lo de “esto no puede estar pasando”, duró poco. Porque sí, sí… estaba pasando. Luego nos entró un intenso ataque de impotencia y rabia al imaginarnos a “alguien” a quien no le habíamos hecho nada, con no sabíamos qué intenciones ni finalidad, oculto en algún agujero oscuro rodeado de cables y con un pasamontañas en la cabeza. Era tarde (desde que somos padres, sí, más allá de las 21:30 es tarde) y a pesar de todo, nos pusimos a buscar todo tipo de artículos que nos dieran algo de comprensión, apoyo y alguna solución. Mientras tanto y sin esperarlo, entrábamos a toda velocidad en la fase de negociación. Un individuo nos escribía por WhatsApp diciéndonos que era él el que nos había robado la cuenta y que teníamos que pagarle 150$ para poder recuperarla. Que no teníamos opción y que la borraría completamente si no pagábamos.

En ese primer instante, se nos pasó por la cabeza lo que a cualquiera (el cebo estaba bien echado): “no es tanto dinero y puede que así la recuperemos más rápido”. Esa noche iba a ser larga. Estuvimos a tope de negociaciones con nuestro hackeador, buscamos información sobre cómo recuperar cuentas perdidas, mandamos mails a todo lo que oliera a Facebook o Instagram y todo eso, mientras crecía la preocupación al irnos dando cuenta de lo que para nosotros, significaba perder la cuenta de instagram @algoqrecordar.

Las negociaciones

Nuestro turco (así se identificó él mismo), decía que le pagáramos y que nos devolvería la cuenta. Nosotros le decíamos que, evidentemente, no nos podíamos fiar de él. Que era él el que iba robando cuentas de instagram y nosotros, solo una familia viajera. Le propusimos que nos devolviera la cuenta y que le pagaríamos después (dijo que no). Hicimos el pago y le mandamos el justificante de transferencia. Dijo que hasta que no le llegará el dinero no nos devolvería la cuenta y claro, la cancelamos.

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Los daños colaterales

Dejamos de chatear y nos fuimos a la cama. Cada uno dándole vueltas a la cabeza por su lado, pero los dos, con un montón de sensaciones encontradas. Por un lado, analizando todo lo que perdíamos de golpe y por otro, la inesperada revelación de la que nos habíamos dado cuenta:

  • Lo que perdíamos

En cuanto a la parte emocional, perdíamos cinco años de tiempo en la red. Perdíamos nuestra comunidad de 37.000 seguidores. Perdíamos 1.502 fotos con sus textos (para los que nos conocéis, ya sabéis que ponemos mucha alma en ellos o al menos, eso intentamos). Perdíamos miles de mensajes privados y comentarios de cariño y vaya usted a saber cuántos likes. Por otro lado, tengamos en cuenta que por ejemplo, todo lo que hemos vendido de los libros que escribimos durante el confinamiento “Algo que recordar viajando con mochila” y “Algo que recordar viajando con bebé”, ha sido a través de fotos y stories. De contarlo. De decir, “hola… a ti que parece que te gusta lo que hacemos y cómo, a ti que nos conoces, que sepas que hemos escrito dos libros llenos de aprendizajes, reflexiones, errores y aciertos en viaje aprendidos durante los últimos siete años”. Así fue también con nuestro documental Hola, Mundo. Mucha gente se enteró en cuestión de días. Hubo mucho interés y visualizaciones y aunque lo pusimos gratis en YouTube, ese “éxito” hizo que nos entrevistaran en muchas publicaciones importantes o nos quisieran invitar a hacer visionado + charla. Y además, perdíamos la posibilidad de contar los próximos proyectos que llevamos preparando los últimos dos meses. Sin duda, era un mal momento.

En la parte “laboral”, perdíamos un escaparate. A veces alguna que otra marca nos propone hacer un sorteo (nos lo planteamos siempre que encaje con nuestra realidad y sea algo que usemos), para otras es interesante patrocinar el podcast Hola, Mundo porque ya tenemos una comunidad que puede querer escucharnos, alguna oficina de turismo nos puede llegar a invitar a su país o facilitar la visita para que hablemos del destino (siempre de manera objetiva e independiente, por supuesto), alguna empresa nos puede pedir que hagamos brand content para ella y que compartamos el contenido, otras pueden proponernos que hagamos alguna experiencia a ver qué nos parece, etc. Esto no ocurre todos los días, pero tener una cuenta cuidada y con una comunidad real, ayuda. Nos había costado mucho llegar hasta ese punto. Nunca habíamos comprado seguidores. Nunca habíamos utilizado boots. Cada vez que nos proponían cadenas de quince cuentas en plan sígueme y te sigo o nos comentamos entre todos para que la aplicación mostrase más las publicaciones, decíamos que gracias pero no. Que iríamos más lento, pero que iríamos de verdad. Que queríamos que nuestra cuenta fuera orgánica y real. Nota: sí, todas estas cosas pasan en el backstage de instagram.

  • De lo que nos dábamos cuenta

Este camino largo y lento de crecimiento por el que nos movíamos en la red y esa pérdida de posibilidades de ingresos o visibilidad de un plumazo, nos hicieron pensar mucho en dos direcciones.

1) “Hemos perdido el altavoz más grande que teníamos de golpe”. Nos dábamos cuenta de que ese escaparate que tanto habíamos cuidado podía desaparecer de nuestras manos (y de hecho lo hacía) con excesiva facilidad. En un par de clicks o por un error puntual. Se hace evidente que dependíamos en exceso de la plataforma. Nuestra cuenta, no era “tan nuestra” como creíamos.

2) Habían sido cinco años de trabajo y mucho tiempo dedicado al día a crear un contenido y contestar un montón de mensajes que se volatilizaban. Mucho tiempo vivido en la red (no fuera de ella), que no volvería. Habíamos pasado a dedicarle mucho (demasiado) a una red social (no real). Y aunque la sensación de ser útiles era reconfortante, el cariño muy grande y las posibilidades muy interesantes, que todo desapareciera así, nos hizo pensar que si en algún momento volvíamos a recuperar la cuenta, tendríamos que tomárnoslo con más calma. Es más, que si no la recuperábamos, puede que ni volviéramos a empezar (es casi como perder un libro del que llevas escrito tres cuartas partes… no tienes fuerzas ni ganas para re-escribirlo de nuevo).

La denuncia

Al día siguiente y con las ideas más claras, creamos una nueva cuenta en la red. Solo por si acaso. Buscamos un nombre de usuario lo más parecido al anterior y con el que nos sintiéramos a gusto (@algo_que_recordar) y aunque no se lo dijimos a nadie, empezó a llenarse de compañeros y compañeras de viaje que nos habían localizado y que nos preguntaban por lo ocurrido. Un montón de mensajes de apoyo y de cariño inesperados (que nos hacían saltar más de una lágrima) nos llegaban al inbox de la cuenta nueva. Mucha gente casi más preocupada que nosotros nos mandaba links, artículos, otros casos. De verdad, gracias por todo aquello.

Nota: al final, esa cuenta que hicimos por si acaso, la vamos a utilizar para un nuevo proyecto que teníamos previsto lanzar en breve.

Seguimos mandando mails e intentado acceder a formularios de recuperación para recibir algún tipo de ayuda por parte de Facebook o Instagram. “Cuantos más mails y mensajes, más posibilidades”, pensábamos.

Una posibilidad que se nos pasó por la cabeza, fue pedirle a compañeros viajeros y bloggers que pusieran en stories que nos habían robado la cuenta y que la denunciaran, pero nuestro hacker la iba cambiando de usuario constantemente y eso, lo hacía del todo imposible. Como no hacíamos esa petición, muchos de esos viajeros anunciaban que habíamos perdido la cuenta y que nos siguieran en la nueva (gracias por eso), pero nosotros no nos manifestábamos “públicamente”.

Fuimos a la Guardia Civil y denunciamos lo ocurrido. Al fin y al cabo, teníamos el teléfono, la dirección, el mail, el nombre y una cuenta bancaria de nuestro hackeador. Nos confirmaban nuestra sospecha y nos reafirmaban en algo que ya no pensábamos hacer ya que es una forma de mantener y fomentar este tipo de prácticas: “no paguéis porque nunca devuelven las cuentas”. Además de eso, nos dijeron que “seguramente nosotros no podremos devolveros vuestra cuenta, pero gracias a vuestra denuncia y a la información que aportáis, sí que es posible que pillemos al que os ha hecho esto. Hay que denunciar siempre”.

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¿Por qué alguien querría robar cuentas de instagram?

Esa es una pregunta que nos han hecho mucho durante estas últimas semanas. Como ya va quedando claro, se trata de un tema de dinero. Aunque 150$ no es mucho, piénsalo bien… Si pidieran 3.000€, ¿quién los pagaría? Un suponer: si cada día alguien es capaz de mandar unos 20.000 mensajes o links con la capacidad de robar cuentas, 100 personas lo abren y 30 pagan, pues bueno, 4.500$ que le caen a ese alguien o por estar sentado frente a un ordenador y que, probablemente, creerá tener sus razones y se habrá cubierto de motivos para justificar sus actos. Según el guardia civil, una vez cobrado el dinero, no te devuelven la cuenta porque ya no eres importante. Te van manteniendo “caliente” e intentan convencerte. Cuando tienen el dinero ya no eres prioridad y devolverte la cuenta exige cierto tiempo que no te van a dedicar. Por otra parte, nosotros también hemos pensado y leído por ahí que existe una venta posterior de estas cuentas (o mucho mayores e incluso con verificación de instagram) a marcas o personas que “ya no empiezan de cero”.

Vayamos ahora con algunos consejos más prácticos siempre basados en nuestra experiencia personal…

  • Precauciones a tomar antes de que te roben la cuenta de Instagram

– Evidentemente, no abrir ningún link extraño ni entregar tu contraseña a nadie. Nunca. Ni aunque diga ser Rafa Nadal o el mismísimo Nelson Mandela resucitado. Y esto, es aplicable a cuentas bancarias y demás. Si alguna empresa te quiere reclamar algo o pedir algún tipo de información, nunca lo hará pidiéndote las claves. Es más, si tanto interés tienen, ya buscarán algún método más oficial o personal.
Tener una contraseña segura larga y formada con números, minúsculas, mayúsculas y algún guion medio por ahí suelto.
Tener activa la verificación en dos pasos: hacer click en las tres barras o puntos situada en la parte superior derecha de tu cuenta y a continuación en Configuración / Seguridad / Autenticación en dos pasos.
Que esa contraseña sea única. Es decir, no tengas la misma para instagram, Facebook, Twitter, tu banco, etc. Una vez te roban la clave, pueden intentar acceder a todo lo que tengan a tiro.
Tener cada cuenta de instagram asociada a un solo mail. Este fue un segundo e inesperado error nuestro. Y es que, si intentas acceder con la verificación en dos pasos o con el formulario básico de recuperación, te va a detectar la cuenta que sí tienes en tu poder, no la que te han robado.
Hacer de vez en cuando una descarga de contenido. Así, al menos tendrás una especie de copia de seguridad (con fotos, comentarios, información del perfil y otros datos) que aunque no puedes subir como estaba por tu cuenta, sí tienes para ti y pueden llegar a ser útiles. Esta copia baja las fotos, los stories, los vídeos y los reels además de algunos otros archivos que es posible que sí sean susceptibles de ser “lo escrito”. No hemos llegado a tanto. La ruta es:  click en las tres barras o puntos situada en la parte superior derecha / Configuración / Seguridad / Descargar datos (introduces tu mail y te mandan un link de descarga que dura cuatro días).
Si te llega un mensaje privado sospechoso, comprueba bien todo lo que hay en él. Suele haber errores en el texto o una forma de hablar un tanto extraña. Además, esos links suelen redirigir o tener direcciones de mail un tanto extrañas. Si está claro que se trata de un intento de hackeo, denuncia la cuenta. Una vez estás en el mensaje, haz click en el nombre del usuario. Primero denuncia, luego bloquea y por último, borra el mensaje.
En caso de sospecha, puedes comprobar si instagram se ha intentado poner en contacto contigo en: Configuración / Seguridad / Correos electrónicos de Instagram. Si cualquier mensaje que hayas recibido por parte de alguien que dice ser Instagram no está ahí, no es Instagram.

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  • ¿Qué hacer cuando alguien te ha robado tu cuenta de instagram o ha conseguido cierto control sobre ella?

– Cuando alguien (incluido tú) intenta cambiar el mail o el teléfono de una cuenta, suelen mandar un mail de comprobación. Entra y cancélalo. Si tienes activada la autenticación en dos pasos, no debería haber mayor problema.
– Si alguien tiene cierto control de tu cuenta, pero tú también tienes acceso, informa a Instagram en: Configuración / Ayuda / Informar de un problema
– Si no es así, intenta acceder introduciendo el usuario o mail y pon que has olvidado la contraseña (ya que la habrán cambiado), después haz click en siguiente y en “necesitas más ayuda”. En teoría aparecerá un formulario en el que se te pedirán una serie de datos. A partir de ahí, te llegarán algunos mails pidiéndote más información para comprobar si la cuenta es tuya: fecha de inicio de la cuenta (si has borrado el mail recibido de inicio de cuenta, entra en: Configuración / Cuenta / Información sobre tu cuenta / Fecha en la que te uniste, dirección de mail desde que se abrió por primera vez la cuenta, etc. También puede que te pidan una foto con tu dni, etc. Y seguramente, una cuenta que nunca antes haya estado vinculada a una cuenta de Instagram o Facebook. Esto, insistimos, puede ocurrir si solo tenías una cuenta de mail asociada a tu cuenta de instagram y como hemos dicho antes, nosotros teníamos varias. Si no es así, no está todo perdido.
– Si tienes tu cuenta de Facebook asociada a Instagram vía Business Suite, intenta acceder a la cuenta por ahí. Nosotros no pudimos porque nuestro turco, la desvinculó antes.
– Si tienes una cuenta de ads activa y alguna vez has hecho una promoción de una publicación, es posible que puedas acceder al chat y hables con “alguien” para contarle tu caso. Tampoco pudimos hacer esto.
– Si han cambiado el usuario, intenta abrir una cuenta poniendo dicho usuario para no perderlo. Nosotros no pudimos. Al parecer, hay un tiempo de margen en el que cuando se cambia el usuario el nombre está “como dormido”. No disponible. Igualmente, hay que estar atentos por si acaso.
– Mientras sigues intentando mandar todo tipo de mails con direcciones raras (tipo: instagram++aazqdomxmeflbs@support.facebook.com) que alguien te va dando o encuentras por ahí, prueba a decirle a tu comunidad que denuncien tu cuenta. Si están publicando por ti, será fácil demostrar a Instagram que está pasando algo raro. Además, tienes las fotos publicadas para demostrar que tú eres tú y tu cuenta tuya. Nosotros no podíamos hacer esto porque “el turco” cambiaba constantemente el usuario y además, borró todas las publicaciones. Nota: a estas alturas de la película seguía preguntando que cuándo le íbamos a pagar. Nosotros íbamos intentando ganar tiempo por si eso de “borrar la cuenta definitivamente” era irreparable. Él, mientras tanto, borraba todas las fotos. Así, era más difícil para nosotros una denuncia ya que no estábamos en las fotos.
Dilo a los cuatro vientos. Cuéntalo. Nunca sabes quién puede oír tu petición de ayuda. A nosotros nos llegaron muchos mensajes de personas que nos hablaban de otras cuentas a las que les había pasado algo parecido y lo que habían hecho. Pero sobre todo, de gente “que conoce a gente… dentro”. Esto sí que es definitivo ya que el objetivo único, es conseguir reportar el caso. Una vez que das con “carne y hueso” y pasas los datos que te piden, acabarás recuperando la cuenta antes o después. Esta fue la solución para nosotros. Pudimos mandarle nuestros datos al amigo de un amigo con el que nunca llegamos a tener contacto. Él reportó el caso y nuestro amigo nos pidió que entendiéramos que él, no podía ser el puente para todo el que nos lo preguntara porque, ni él se dedicaba a esto, ni su amigo estaba en ese departamento (aunque podía reportar el caso). Nota: si estás desesperado o desesperada porque no sabes cómo recuperar tu cuenta, esperamos que entiendas nuestro compromiso con nuestro amigo y él a su vez con el suyo.

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  • Cosillas a tener en cuenta una vez que recuperas la cuenta que te han robado

– Una vez que nos llegó el enlace y pudimos volver a tener la cuenta, parecía casi un solar. Habíamos perdido 500 followers de los 37.000 y todas las publicaciones. Indagando un poco, vimos que hay una pestaña dentro de las tres rayas superiores del lado derecho de la aplicación que se llama “Archivar”. Ahí dentro nos encontramos 190 publicaciones que, una vez pinchas y le das a los tres puntitos, con suerte puedes recuperar algo de contenido al hacer click en “Mostrar en el perfil”. Esto también puede pasar con historias y directos (nosotros no teníamos nada). Decidimos recuperar esas publicaciones y a pesar del mal trago vivido, seguir adelante. Con casi todos los seguidores, con menos un 14% de nuestras publicaciones, pero con ganas de mirar hacia adelante.
– En nuestro caso y aún no sabemos muy bien por qué, además de perder seguidores, “habíamos dejado de seguir” a algunas cuentas que nos gustan. Compruébalo cuando tengas un rato para que puedas volver a seguirlas.
– Publicamos dos fotos. Una en la que contamos que “habíamos vuelto” y otra en la que hablábamos de “nuestro turco”. En menos de un día, estas dos publicaciones batieron todos nuestros récords de comentarios y likes. Una vez más, el cariño recibido nos abrumaba peeeeeero, a los dos días, ambas publicaciones desaparecían. Lo que ocurrió es que Instagram reseteó la aplicación para que todo volviera a su estado anterior con todas las publicaciones que teníamos. Pero esto no ocurrió. Así que, consejo: cuando recuperes la cuenta, que no te pueda la prisa y la alegría. Espera un poco a ver cómo se queda el patio. Nosotros, tras este nuevo pequeño traspiés, seguimos “one more time”.
– Está de más decir que una vez que has recuperado la cuenta, deberías de poner una contraseña segura y activar la autenticación en dos pasos. Haz alguna copia de seguridad del contenido tal y como hemos dicho antes y si lo crees necesario, del nombre de usuario de todos tus seguidores (aunque hay alguna aplicación que lo hace, nosotros empezamos a hacerlo manualmente, pero paramos cuando íbamos por los 12.000).

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Y dicho todo esto…

Si estás aquí es porque te han robado la cuenta de instagram o te ha llamado la atención que estas cosas ocurran (al parecer, últimamente con más frecuencia). Esperamos que lo que compartimos te sea de ayuda pero sobre todo sobre todo, tenemos un último consejo para ti que nos hemos autoaplicado automáticamente: que no todo tu “lo que sea” dependa de una red social. Cualquier plataforma puede pasar de moda de un día para otro. O puede que te roben la cuenta y jamás la recuperes. Si no usas las redes solo para estar en contacto con tus amigos, conocidos y familia y tu actividad depende demasiado de alguna de ellas, tenlo en cuenta. Nosotros tenemos el blog (aunque ya nos hicieron un pishing en 2016) y nuestro podcast Hola, Mundo. Pero sobre todo, una forma de entender la vida. Y es de verdad. Y eso, no lo va a cambiar ningún hacker ni ninguna red social.

En lo del tiempo que le dediques no nos metemos. Es tu tiempo. Nosotros seguiremos adelante. Por el cariño que recibimos, lo útiles que nos sentimos y lo que nos ayuda tener una comunidad así. Eso sí, vamos a intentar limitar nuestro tiempo en redes para estar más en la vida real. Seguiremos publicando y contestando mensajes y comentarios como siempre, pero no “casi al instante” (posiblemente, nadie lo espere tampoco y se trataba de una especie de sensación de responsabilidad solo nuestra). Será con horarios. Le dedicaremos una hora por la mañana después de publicar la foto (así la aplicación la muestra más) y otra por la tarde para que no se nos quede nada por ahí suelto. Igualmente, ya sabes que si nos quieres encontrar por lo que sea, no somos esquivos y hay muchas vías para hacerlo. Que antes o después respondemos y que, si no hemos podido, prueba de nuevo. Puede ser que se nos haya traspapelado o que con este nuevo horario no lleguemos a todo lo virtual. Eso sí, si ves pasar rodando una furgoneta con unas nubes donde dice algoquerecordar.com, danos un silbidito. A la vida real no le ponemos horarios.

Gracias por estar al otro lado y por tu tiempo.

3 Comentarios

  1. Como se suele decir, de todo lo malo se puede sacar algo positivo. En vuestro caso, además de ganar experiencia y haber reflexionado sobre el (ab)uso de las redes sociales, esta angustiosa experiencia ha servido para crear este post, que probablemente nunca habríais escrito de no haber sufrido el robo de la cuenta en instagram…

    Estamos seguros de que, tristemente, esto seguirá ocurriendo pues se trata de un negocio muy rentable, como bien decís. Pero al menos los que vengan detrás tendrán la ayuda de vuestra experiencia contada en este blog. 🙂

    Nos alegramos mucho de que hayáis recuperado la cuenta. Ahora, borrón y cuenta nueva (nunca mejor dicho). 😉

    Saludos.

  2. Con vosotros al fin del mundo. Qué bien teneros de vuelta en Instagram. Aver cuál es ese nuevo proyecto que nos tenéis que compartir!!!

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