Así es como uno se siente cuando vuelve de un viaje… en deuda. Son tantas las veces que recibes ayuda desinteresada y la cantidad de momentos en los que repites la palabra «gracias» al día en todos los idiomas posibles, que se hace muy evidente lo que nos necesitamos unos a otros. El viaje se convierte en un buen ejercicio para disolver poco a poco uno de los males del mundo moderno: el ego. El «esto es mío» y el «yo», luego «yo» y después ya si eso, también «yo».

La sensibilidad por lo que sucede en lugares a los que apenas eres capaz de poner en el mapa, cambia totalmente una vez que has pasado por allí. Ahora ese país que antes era tan lejano tiene ojos y boca, tiene caras reales y seguramente también un hueco en tu corazoncito por los recuerdos que te llevaste. Sus problemas y lo que pase allí a partir de ahora no solo te importan a nivel general, sino que te afectan en lo personal.

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Esa sensación de deuda con el mundo por todo lo que el viaje te da, puede devolverse en forma de acciones solidarias a los países que visitas. Hay muchas posibilidades de voluntariado y organizaciones con las que puedes colaborar en función de lo que sabes hacer y también… existe la opción de «tripdropear».

Trip-drop.com es una web sin ánimo de lucro montada por dos viajeros para poner en contacto necesidades concretas de colectivos (ONGs, colegios, centros sociales) con viajeros que en su trayecto puedan pasar por allí. La ayuda es siempre en especias, sin dinero de por medio y canalizada a través de un colectivo local que garantice y justifique que existe una necesidad real. El motivo de hacerlo así es evitar situaciones en las que el viajero decida erróneamente lo que considera que falta, produciéndose consecuencias que lejos de ayudar, empeoren la situación. Por ejemplo, regalar caramelos en lugares donde los niños no tienen cepillos de dientes.

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Con esta fórmula, desde trip-drop.com han conseguido llevar chubasqueros a un colegio de Myanmar, gafas de sol a una organización de niños albinos en Tanzania, ladrillos para construir un colegio, material escolar, ropa, medicinas… y la historia más llamativa de todas: cabras y burros para las viudas de los masais (condenadas a la caridad por no recibir ninguna herencia).

Otra forma de colaborar con esta iniciativa es detectando necesidades concretas durante los viajes, recogiendo los datos de contacto de la persona a cargo de la organización, fotos y otros detalles para enviarlos al tablón de anuncios de trip-drop.com donde una vez publicado, otros viajeros podrán verlo y cerrar el círculo de ayuda llevando allí lo que sea necesario.

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A veces podemos tener dudas cuando alguien nos pide poner dinero para una causa concreta, pero en esta caso, eres tú mismo el que te encargas de llevar esa ayuda que puedes comprar en tu propio país o en el mismo destino, haciendo un doble apoyo a su economía. Se produce así, un beneficio para las comunidades locales y otro para el viajero que tiene la posibilidad de interactuar con las personas del lugar siendo parte activa de una mejora en su calidad de vida.

Podemos exigirles a nuestros gobiernos que queremos un mundo más justo, podemos votar a los partidos con más sensibilidad en estos aspectos y suscribirnos a alguna de las ONG´s que nos parecen de fiar. Todo eso no es incompatible con tripdropear. Se trata de otro tipo de acciones. Pequeñas gotas en medio del océano que pueden cambiar la vida de muchas personas. No subestimemos el poder de los viajeros. Marco Polo cambió la alimentación de una parte del mundo cuando trajo la pasta de China.

Algo tan sencillo como la entrega de chubasqueros en Myanmar, consiguió evitar que muchos niños enfermaran de neumonía ese año. Los burros y las cabras (cada una cuesta 35 euros) han devuelto la posibilidad de garantizarse una forma de vida a las viudas de los masais.

Nosotros, a partir de ahora, ya sabemos de qué manera vamos a devolverle al mundo las deudas que hemos adquirido en los viajes: nos sumamos a tridropear.

maasai widows 2014 (trip-drop en Tanzania)

Nota: En trip-drop.com se publican necesidades de todas partes del mundo. Incluido nuestro propio país. Así que no hace falta recorrer miles de kilómetros cuando hay ganas de ayudar. Puedes leer todas las historias en su galería. 

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13 Comentarios

    • Gracias Isabel. Estamos deseando que nos cuentes qué tal la experiencia. Nosotros también con ganas de sumarnos en breve. Un abrazo.

    • Gracias Chencho. Lo único que nos ha dado rabia ha sido no haberla conocido antes pero como no nos gusta eso «llorar por la leche derramada» empieza una nueva era. ¡Un abrazo!

  1. Este proyecto es una maravilla. El poder ver donde va a parar realmente la ayuda es algo que motiva a colaborar. Habrá que ir mirando las historias de la galería…

    • Gracias Julia. Mirando o subiendo nuevas… entre todos los viajeros vamos a convertir este mundo en un lugar mejor 😉

  2. Coincido totalmente con lo que dices, lo he podido comprobar en mi último viaje, y me maravilla ver que quedan personas buenas que, como señalas, ayudan desinteresadamente.
    ¡Un saludo!

    • De hecho, desde mi punto d vista, la gran mayoría de las personas del mundo son buenas. Lo que pasa es que normalmente en nuestra vida cotidiana no nos exponemos a tantas situaciones en las que necesitemos ayuda como en el viaje. Eso y que las acciones cotidianas solidarias no aparecen mucho en los telediarios. Lo bueno es que a partir de ahora ya sabemos como devolver un poco de toda esa solidaridad que recibimos durante el viaje. ¡Gracias por tu comentario!

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