Madrid, 15 de agosto de 2016.

¿Qué te tengo dicho?! Esas cartas no se le mandan a una embarazada con las hormonas alborotadas. Que no se vuelva a repetir.

Si crees que una carta que llega desde Sri Lanka puede no ser exótica, ya te puedes imaginar la cantidad de novedades que tengo guardadas en la manga sobre estas últimas dos semanas en Madrid. Todo un mar de sensaciones…

Mismo calor. Mismas calles semi vacías. Mismo no Gobierno.

En cualquier otro momento te hablaría de lo despacio que pasa el tiempo para el que se queda a diferencia de cómo vuelan los días para el que se va, pero no quiero que Jorge sepa antes de nacer qué es eso de echar de menos a alguien.

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La solución para no empezar a contar minutos, pasa por tener la cabeza ocupada. Así pues, mi día es intenso y variado. Lo que se dice «un día redondo»: me levanto a cámara lenta, desayuno, escribo, desayuno por segunda vez, me pongo al día sobre algunos temas importantes (como el último vídeo que lo peta en facebook), pico algo, soluciono gestiones, como, leo, meriendo, nado o mejor dicho floto, vuelvo a comer y hago vida social a ser posible alrededor de algo que sea comestible. Y así una y otra vez. Sin mirar atrás. Como si no hubiera un mañana.

Lo que más ha cambiado en Madrid estos días, es mi peso en la báscula. Mi contorno. Mi volumen. Toda yo en mí misma. Ahora mismo juraría que Jorge y yo no somos dos… sino tres. Me siento como una especie de boya de puerto en el agua y tengo la piel de un choricillo de freír a punto de reventar en la tierra.

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Lo que sí es digno de mención, es que he empezado a cruzar miradas cómplices con otras embarazadas: «Yo sé por lo que estás pasando, estamos en el mismo barco». Las hay a montones. Jamás me había fijado. Es fácil que nos encontremos en los mismos sitios porque tenemos una serie de rituales comunes. A saber…

  • Vamos caminando por el filo de la piscina con pasos cortos evitando un posible resbalón.
  • Se nos van los ojos detrás de una palmera de chocolate, helado o similar.
  • Jamás desperdiciamos un ascensor, ni para subir una planta.
  • Si no queda más remedio utilizamos las escaleras, pero al mismo ritmo que las abuelas con las que hacemos carreras.
  • Nos acariciamos la tripa constantemente y la miramos como si pudiéramos ver dentro.

Y es que, aunque llevamos encima lo equivalente a dos o tres garrafas de agua de 5 litros (que no se pueden dejar en el suelo), no nos importa. Nos unen la gordura y la borrachera de felicidad. La sonrisa continua no nos la quita nadie.

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Jorge y yo hemos crecido mucho en estas dos semanas. Jorge a lo largo y yo a lo ancho. Entre palmera y helado me estoy dedicando a ponerme en forma… En forma redonda, pero en forma al fin y al cabo. De vez en cuando Jorge se arranca con uno de sus festivales de patadas y aprovecho para engancharle los auriculares con la lista de música tranquila que le dejaste (aunque como no estás para vigilar, también le pongo salsa. Yo creo que le gusta). Le acaricio desde fuera y le hablo mucho. A veces en voz alta y otras en bajito.

La espera y el tiempo se mueven despacio en Madrid. Como yo, que cada vez me desplazo a menor velocidad parando a descansar o a comer más y más veces. Lo que no para de moverse ni un minuto (y no me puede encantar más), está dentro de mí.

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PD: dale recuerdos a mis recuerdos en Sri Lanka. La memoria es caprichosa. Tiende a rellenar huecos… a engrandecer lo bueno y a eliminar lo malo. Menos mal que tenemos tu cámara para inmortalizarlo todo y poder revivir siempre que queramos esos bonitos recuerdos que tratamos de ir dejando por el mundo.


La respuesta a esta carta, desde Maldivas, la puedes leer aquí.

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10 Comentarios

  1. Flipa… Me leí las dos cartitas y bueno, leyendo la de Rubén, pude reírme y verme algún día sufriendo un golpe de siesta bajo alguna palmera. Desde el escritorio donde estudio programación web y manejo los hilos de mi blog, tomando mate (hábito que no dejo desde que estuve en Argentina) va genial reposar la mente de tanto php y dreamweaver para leeros a vosotros (de entre otros).

    Quise recalcar «de entre otros» porque haciendo hincapié en que leo muchos blogs… hacía mucho!! que no me leía un post entero sin rellenar el mate, sin soltar el hilo de la historia y la emoción que conlleva. Me emocionó mucho como escribiste sobre ti misma, miento, vosotros 😉 jejje perdón; y con la gracia que expresaste todo.

    Sois los 3 muy afortunados. Seguid inspirando así y pronto habrá un mundo más Maldivano que otra cosa 😉

    Un abrazo Familia!

    • Hola Daniel. Aunque nos «pongas los cuernos» con otros blogs 😉 muchas gracias por tu comentario. Me alegra saber que te han gustado las cartas. Todavía nos queda alguna más en la recámara. A ver si conseguimos que sigas sin rellenar el mate mientras las lees (eso sí que es es presión). 🙂 ¡Un abrazo gigante!

  2. Hola Lucy, seguro segurísimo que estás monísima y no tan redonda como tu dices.
    La barriguita que se ve en la piscina está muy bien y me imagino que te estás cuidando a tope. Siempre ocurre lo mismo, cuando estás embarazada uno se ve
    como una foca . Luego vendrá Jorge y te quedarás como un fincho, ni tiempo para comer, te va a encantar!!! Se disfruta mucho con los bebes.
    Muchos besos en tu dulce espera.
    Coco

  3. Estoy de acuerdo con tus sensaciones, pues me recuerda mis embarazos…….
    Estarás redonda,… yo creo que preciosa y cuando te quieras dar cuenta , estaras cantando nanas mi querida Luci, un besote

    • Redonda pero feliz. Disfrutando del día a día y haciendo gárgaras para cantar con buena voz esas nanas 🙂 Otro beso grande.

  4. Cualquiera que no te conociera se imaginaria algo amorfo… me hiciste reír y llorar al mismo tiempo sobre todo porque segura estoy de que sos la mamá más preciosa del mundo y sus alrededores!!

    • Se puede ser ballenato sin ser amorfa 😉 pero ballenato al fin y al cabo. ¡Besos gigantes Titi!

  5. Una carta preciosa! Es verdad que cuando mi mujer estaba embarazada solo veíamos embarazadas, debe ser que nos fijamos más (o, como tú dices, que hacemos las mismas cosas 🙂

    Paciencia con el embarazo (uff, en agosto), y a disfrutar pronto de Jorge! Un abrazo!

    • Se nos activa el GPS modo embarazo. Aunque Jorge es como llevar un hornillo incorporado todavía estoy en modo «puedo con ello». Eso sí, menos mal que en la última parte ya habrán bajado un poquito las temperaturas (o eso espero). ¡Otro abrazo!

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