Vipassana es una técnica de meditación inventada por el príncipe Sidarta, más conocido como Buda (el iluminado) hace más de 2.500 años. En sánscrito, la lengua de esos días, significaba literalmente “ver las cosas como en realidad son” o lo que es lo mismo, aprender el “arte de vivir” y sentir las cosas como son. No como nos gustaría que fueran en el futuro o como nos hubiera gustado que fueran en el pasado.

Con la curiosidad necesaria y las ganas de saber de qué va todo esto, surge el reto: 11 días de tu vida meditando. En silencio, sin ningún tipo de comunicación con el exterior, sin internet, sin móvil y sin posibilidad de leer o escribir. Alimentándote de comida vegetariana y amaneciendo a las 4 de la mañana. ¡Menudo planazo! No puedes negar que tienes serias dudas de que tanto sacrificio sirva para algo. Aun así, te vas hasta Karnal (un pueblito perdido entre Delhi y Chandigarh) para intentar pasar esos 11 días y que al menos puedas aprender qué es eso de “meditar” (tu nivel de conocimiento al respecto antes de entrar es de -10).

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Aterrizaje

Como suele pasar con muchos destinos, los primeros minutos sirven para desmentir todo lo que te habías imaginado. Esperabas encontrarte con una pandilla de extranjeros/as que llegaron a la India buscando el camino hacia la verdad con cara de místicos (incluyéndote a ti, claro). La realidad es bien diferente. Sois unas 100 personas. Aproximadamente un 70% hombres y un 30% mujeres. En total solo 6 extranjeros (2 chicos y 4 chicas) y la edad media general es más bien alta. Estos números te dan una idea de la importancia que se le da a la salud de la mente en esta parte del mundo (solo en India se practican miles de técnicas de meditación diferentes) y debe de ser por eso que nadie te ponía cara rara cuando decías que te ibas a un pueblo perdido en medio del campo a meditar 11 días. Entre tus compañeros hay incluso a quien le han dado días libres en el trabajo para hacerlo. Es ahí cuando te imaginas esa hipotética situación en la que le dices a tu jefe:

– Necesito un respiro. Voy a cogerme unos días.

– ¿Te vas de vacaciones?

– No, me voy a meditar.

– ¿Ein?

Y es que en India es más normal cruzarse con alguien que practica meditación que con alguien que esté apuntado al gimnasio. Dedicarle tiempo a la salud de la mente se considera más que  fundamental.

Las costumbres del lugar

Como ya sabes, cada vez que quieres enamorarte de un nuevo lugar tienes que asumir algunas costumbres ajenas y hacerlas propias. Hay veces que toca cubrirse la cabeza, otras descalzarse y otras compartir un té que sabe a rayos. Aquí las normas del juego son las siguientes:

  • Respeto de lo que llaman “el silencio noble” y que no se trata únicamente de no hablar. No se puede utilizar ningún canal o forma de comunicación con el exterior o con el resto de los estudiantes. Ni siquiera está permitido el contacto visual.
  • Separación por sexos. Zonas de habitaciones e incluso comedores separados. Únicamente son comunes las salas de meditación en las que cada sexo tiene su espacio claramente delimitado.
  • Puntualidad y respeto absoluto del horario.
  • Mantenerse dentro de la zona habilitada para los estudiantes.
  • Consumir únicamente las 3 comidas que hay al día. La última es a las 5 de la tarde.
  • Introducir en una caja fuerte (a la que no se tiene acceso) todos los instrumentos que puedan ser una tentación para no cumplir dichas normas. 

Empieza el viaje

Nota: Las sensaciones físicas que se experimentan son diferentes para cada persona así que prefiero no hablar de las mías para no contaminar a futuros aspirantes. Sin embargo una vez que en el día 10 se levanta el silencio noble y puedes comunicarte con el resto de las personas, pude comprobar que casi todos, en diferentes momentos y no por este orden, nos habíamos enfrentado a estos pensamientos:

  • “No me concentro”. La primera vez que te miras por dentro, la concentración se hace muy difícil. Pensamientos del pasado se mezclan con ideas del futuro. Saltan sin sentido dentro de la cabeza. Es como si estuvieras en una especie de sueño pero despierto. El primer día completo “solo” sirve para calmar la mente.
  • “Me muero de sueño”. Levantarse a las 4 de la mañana es menos duro de lo que pensabas. Mucho peor que el madrugón es conseguir mantenerse despierto durante las 18 horas posteriores sin preguntarse cada 10 minutos:  ¿cuantos días me quedan por delante? Así que inventas tu propio sistema de conteo en un intento de darte ánimos para saber con exactitud los días que llevas y los que todavía faltan.

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  • “Echo de menos a mi familia”. De repente y por primera vez en todo este tiempo de viaje, echas de menos estar en “casa”. Estar con tu familia y sobre todo estar con Rubén. ¿Se dará cuenta en estos días de que viajando sin mí está más a gusto? ¿Conocerá a alguien que le parezca mucho más interesante?
  • “Esto no debe ser bueno para el cuerpo”. Los primeros días te duele hasta el pelo. Aguantar la postura de la meditación durante 10 horas al día es durísimo y lo peor de todo es que cuando abres los ojos de vez en cuando a nadie parece dolerle nada. Es como si llevara aquí toda la vida y solo han pasado dos días.
  • “Esto no es para mí”. Llegan las primeras dudas y con ellas algunas excusas para abandonar. ¿Y si a Rubén o a alguno de los miembros de mi familia le pasa algo malo ahora mismo? ¿Y si nadie puede avisarme? ¿Qué hago aquí? ¿Esto servirá para algo? ¿Y si me voy por dónde he venido?
  • “Soy rebelde porque el mundo me hizo así”. Así no se puede… estoy harta de tanta norma. Hay una granja a lo lejos en la que todos los días se oye música. ¿Y si me largo para allá sin que nadie se entere?
  • “Tengo un ataque de claridad mental”. De repente surgen ideas de nuevos proyectos e invenciones sobre la vida del resto de los estudiantes. La chica de delante tiene pinta de haber estudiado fuera, la señora de la izquierda debe ser profesora…
  • “Hoy ha sido un gran día. Noto que avanzo”. Y si además en la hora de la merienda han puesto una especie de arroz inflado con cacahuetes, esto ya es la bomba.
  • «Esto marcha». Empiezas a entender bastantes cosas y a experimentar en primera persona algunos de sus beneficios. Todo va cobrando sentido poco a poco. Y tú que pensabas que no te gustaban estas cosas.
  • «Uehhhhhhhhh». El gran subidón. El día 10. Se levanta la norma del silencio noble. Todos los estudiantes están deseando saber qué ha supuesto para los demás la experiencia. Se respira alegría por todas partes. A ninguno se le ha olvidado cómo hablar. Ahora no hay quien os calle.

Enfrentarse a toda esa colección de barreras mentales y superarlas, provoca una euforia colectiva. Por eso todos los que consiguen llegar al final van con una sonrisa de oreja a oreja. Te sientes como si hubieras sido capaz de terminar una maratón que ha durado 11 días. Sin embargo, esto solo ha sido un pequeño paso de un largo camino. Aunque… ¿no era así como empezaban todos los grandes viajes? 

El viaje continúa

La vida está llena de personas a las que no podemos cambiar y de sucesos que se escapan a nuestro control. Sencillamente, no podemos vivir pretendiendo ejercer dicho control sobre todo lo que nos rodea… pero sí podemos cambiarnos a nosotros mismos. Sí podemos cambiar cómo nos enfrentamos a los problemas. Podemos cambiar la forma en la que las cosas nos afectan para conseguir vivir más felices.

Es como andar por un camino lleno de piedras por el que algunos vamos descalzos. No se trata de esquivar las piedras. No se trata de quedarse paralizado para no pisarlas. Se trata de ponerse unas zapatillas para pasar por encima de ellas y seguir caminando.

Ahora viene la mejor parte de este viaje y sin la que todo este esfuerzo dejaría de tener sentido: volver a la vida real en la que aplicar todo lo aprendido y hacerlo sin olvidarte de seguir viajando de vez en cuando al interior con el objetivo de disfrutar con mucha más fuerza del exterior.

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Si te lo estás pensando…

La técnica consiste (entre otras cosas) en ofrecer herramientas para poder enfrentarte a los problemas generados por sentimientos inherentes al ser humano: la envidia, el miedo, el deseo de tener más, el egocentrismo, la ira, la impotencia, la pérdida de un ser querido… No hace falta ser especialmente espiritual para sentirse identificado con estos sentimientos pero con todo y con eso, si uno nunca ha sido especialmente sensible a este tipo de cosas antes de decidir si quiere o no hacerlo, surgen una serie de dudas. ¿Será una secta? ¿Me van a lavar el cerebro? ¿Me van a sacar la pasta? ¿Me tendré que convertir a la religión budista?

Respondiendo a estas preguntas aquí van algunas cosas a tener en cuenta sobre el vipassana:

  • Hay centros que lo imparten repartidos por todo el mundo. No hace falta venir a la India para hacerlo. Toda la información aquí.
  • No cuesta dinero. Una vez terminado el curso de 11 días (si es que no se abandona antes) se puede hacer una donación libre y voluntaria que servirá para financiar el curso de los siguientes alumnos. El que tú haces ha sido financiado por los estudiantes anteriores.
  • No está ligado a ninguna religión o secta. Lo pueden practicar personas que profesen cualquier religión o ninguna. Las leyes de la naturaleza son las mismas para todos los seres humanos.
  • No está pensado para curar enfermedades mentales. De hecho, antes de empezar debes rellenar información sobre tu perfil psicológico. No “se vende” como una técnica milagrosa que va a solucionar todos tus problemas.
  • Se basa en la experiencia propia, en la lógica y en evidencias científicas. Solo lo que uno experimenta por sí mismo le sirve como aprendizaje. Aceptar teorías o filosofías externas sin cuestionarlas no funciona.
  • Para más información ver el siguiente documental en el que se habla de los resultados de la implantación del vipassana en cárceles de la India.

Doing Time Doing Vipassana – Full official version

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36 Comentarios

  1. Hola Lucy !! tu historia me animó mas a intentarlo!! ya me inscribí para hacerlo en abril en Buenos Aires!! gracias !!! un abrazo!!

    • Hola Ana. Como me alegra leer tu comentario. Aunque los primeros días sean duros aguanta que todo va cobrando sentido poco a poco. Espero tus impresiones a la vuelta de tu viaje hacia el interior. Otro abrazo!

  2. ¡Enhorabuena por el reto superado! Me he reído un montón con la imagen de decirle a tu jefe «me voy a meditar». Y es que por aquí hay una jefa que catalogan de «mística» o «hippie» y se va una vez al año a mi querida Alpujarra (donde hay un centro budista, O Sel Ling, el pequeño Tibet de Granada) a limpiarse de malas energías y recargarse con la de la montaña. He pensado varias veces en hacerlo, pero no sé si aguantaría tantos días sin irme al bar más cercano a tomarme una cerveza je je je un abrazo

    • Oye qué bueno el tip del centro budista de las Alpujarras. Me pasaré a ver qué se cuece por allí la próxima vez que baje a la tierra. Creo que ninguno de los que lo terminamos pensábamos que seríamos capaces de hacerlo, pero superados los primeros días la cabeza te cambia, se te olvidan las cervezas y piensas: «yo esto lo acabo por mis c…..nes! Otros abrazo!

  3. Recién puedo leer este post que tanto esperaba. He leído varios libros sobre Buda, y la verdad que te felicito enormemente por haber cumplido los 10 días de meditación, creo que yo aún no estoy listo ni para media hora jaja, en algún momento quizás me atreva a realizarlo. Saludos a los dos desde Trujillo – Perú =)

    • La próxima vez que alguien me pregunte con que personaje elegiría tomarme un café voy a responder con Buda. Debió ser un gran tipo. Lo primero que haría sería darle las gracias y luego preguntarle qué se le ocurre para que pueda convencerte de que lo pruebes algún día. Creo que me diría que sólo tú puedes tomar una decisión como esa, así que…. no tengo nada que añadir 😉 Disfrutad de esa gastronomía en el top mundial. Abrazos de vuelta pareja!

  4. Yo solo dudé, con lo de no poder comunicarte en 10 días, por lo demás se que tu puedes con eso y más, ya nos contarás con detalle cuando nos veamos, besos.

    • En breve la versión en persona delante de una puesta de sol en una isla tailandesa. Voy con ganas que tengo que recuperar esos 10 días de silencio. 🙂 Más besos!

  5. Sin duda la India es intensa y no deja indiferente a nadie. Como la mirada del taxista ese de Calcuta (aún no sé qué quiere de mi… porque solo posando no es… tengo menos espacio vital inmediatamente cada vez que lo veo). Hacer el Vipassana en el país de origen debe ser especial. Seguiré educándome sobre el tema y a pesar de tanta práctica de no hablar, aún tengo dudas que lo aguantaría. Pero a la vez ya puedo imaginarme haciéndolo de pura necesidad para poder sobrevivir tanta intensidad.

  6. ¡Genia! Desde antes de comenzar la vida nómada quise hacer uno de esos cursos pero por «h» o por «b» nunca pude terminar de inscribirme. «Por algo será». Pero se que en algún momento lo haré, es un reto pendiente el «no hablar» durante tantos días (el despertarme temprano y comer comida vegetariana ya lo hago jaja).
    Gracias por compartir tu experiencia, ya compartiré la mía 😉

    • Hola Vir! Pues si solo te falta lo de no hablar lo tienes casi hecho Creo que la norma más dura para cualquier viajero es la de no salirse de una zona establecida. Varias veces me paré delante del cartel con ganas de mandarlo todo a la mierda y cruzar la línea invisible. Esperaré ansiosa para leer tu experiencia. Abrazo!

  7. Muy interesante. Lejos de topics y visiones romanticas que poco o nada aportan a futuros ‘meditadores’. Me ha gustado mucho y, por cierto, enhorabuena. No debe ser nada facil guardar silencio noble diez dias 😉

    • Hola Cristina! Es que no soy muy de Cuarto Milenio. Si llego a oler algo de ese palo no aguanto ni de broma. Menos mal que no!

  8. Me quito el sombrero, por ti y por Rubén, porque para los dos era un reto.

    Espero que me cuentes en persona todo lo acontecido y experienciado. Yo espero hacerla antes de fin de año, ya te diré.

    Un abrazo!

    • Seguro que otras mejores porque serán las tuyas y eso siempre mola más. 😉 Un beso grande!

    • Os doy el mejor consejo que me pudieron dar a mí antes de hacerlo: no pretendáis entenderlo todo al principio. Las preguntas se van aclarando poco a poco pero a su debido momento. Mucho ánimo chicos y a por ello!

    • Hola Nati.Yo también tuve algunos problemas con la inscripción. Cuando faltaban unos 10 días no me llegaba ninguna respuesta así que decidí llamarles para comprobar. Parece ser que me habían respondido pero yo nunca recibí ese email. Me pedían que enviara una carta firmada diciendo que me comprometía a no beber nada de alcohol, puesto que al rellenar el perfil psicológico les dije que no a diario pero que esporádicamente lo consumía y este tema se lo toman muy en serio. Al final todo en orden pero también tuve esos días de… madre mía con lo que me ha costado tomar la decisión y ahora van y no me aceptan. Vuelve a intentarlo cuando puedas que merece la pena! Un abrazo

  9. Ñosss Lucy , estaba muy interesada deseando que nos explicaras un poco como vivistes la experiencia y creo que ha sido muy buena por lo que cuentas.
    Creo , creo…que me hubiera apuntado. Pero claro, hablo desde fuera.
    Un fuerte beso.

    • Si crees que te hubieras apuntado… entonces te hubieras apuntado seguro! En Canarias creo que también hay algunos centros por si alguna vez te quieres liar la manta a la cabeza. 😉

  10. Lucy, no sabes cuánto te admiro!! seguro que ahora desprendes energía positiva (aún más) por los cuatro costados!!
    Un abrazo y a seguir disfrutando, ahora con una nueva mirada!!

    • Creo que todo tiene que ver con encontrar el momento adecuado para animarse a ello. Si alguien me hubiera hablado de esto hace unos años probablemente nunca lo hubiera considerado como una posibilidad de solucionar ciertas cosas. Si llega tu momento entonces podrás hacerlo y si no llega entonces es que puede que no sea para ti. En cualquier caso, cada uno es su propio maestro 😉

  11. Una Lucy, la misma Lucy… pero diferente Lucy, más poderosa, más consciente, más integrada (si cabe) con el entorno y las mentes circundantes.

    Molaría verte en persona en estos momentos para observar tu energía 🙂

  12. Ha tenido que ser una experiencia fantástica, pero comentas también dura en los inicios. Me imagino que el reencuentro fue fantástico.

    • Como en todos los viajes: momentos geniales y momentos muy duros pero todos con grandes dosis de enseñanza. El reencuentro fue lo mejor. Así de moñas somos 😉

  13. Muy interesante! Me recuerda mucho al tema del mindfulness, tan popular ahora por aquí… Felicidades, yo no creo que me hubiera atrevido a pasar 11 días aislado del mundanal ruido. Seguro que el reencuentro con Rubén fue fantástico.

  14. Estaba esperando este artículo casi tanto como mis vacaciones xD, y me ha encantado,. Tiene mucho mérito lo que has hecho Lucy, debe de ser complicadisimo estar contigo mismo durante tantos días, enhorabuena por eso y por el artículo

    • Confieso que sumado a los problemas de conexiones de la zona me ha costado volver a coger el ritmo de las redes y el post se ha hecho un poquito de rogar. Gracias por la paciencia en la espera y a disfrutar de esas vacaciones! Abrazo

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