China shanghai_algo_que_recordar_08

Published on julio 15th, 2013 | by ruben

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Shanghai

Del 7 al 11 de julio de 2013 // Temperatura: 35º-29º // Sol… “a secas”.

Después de quedaros prendados de Beijing, toca poner rumbo a Shanghai con toda la ilusión del mundo. Lo hacéis en un tren de 12 horas dentro de un compartimento con cuatro camas y cuatro chinos (sí, o faltan dos camas… o sobran dos chinos). Nada más llegar a Shanghai a eso de las 7 de la mañana, decidís ir hacia la céntrica casa de nuestra nueva host Jingjing y hacer algo de tiempo por los alrededores (no mucho, porque vais con las cuatro mochilas a cuestas) hasta que fuera una hora prudente para invadir su casa. Aprovecháis el tiempo de espera para conseguir una tarjeta prepago china para el móvil y poder hablar con la gente de aquí. Lo hacéis en un Carrefour y nadie habla inglés así que, allí estás tú… dentro del mostrador con tres chinos escribiendo en su ordenador. Tú en inglés… ellos en chino… y google traduciendo. Después de cuarenta minutos jugando a las adivinanzas… ya sois de aquí al 100%. Tenéis número chino. Preparados… listos… ¡Shanghai!

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Si Beijing os dio paz, esta ciudad os ha dado vida. Os ha hecho sentir como si “vuestro” Madrid, fuera un pequeño pueblo de la estepa. Vosotros que venís de la capital, donde coméis “bacalado” y bebéis “cola-cado”… habéis”alucinado” con lo que en China se considera una ciudad como “Mao manda”. Estamos hablando de 24 millones de habitantes, que es más de la mitad de la población de España así que, te sientes un poco como Paco Martínez Soria o Alfredo Landa paseando por sus calles. Shanghai es, sin duda, una ciudad de contrastes. De prisas y siestas. De enormes carteles publicitarios y puestos callejeros. De edificios singulares y edificios clonados… repetidos… alineados. De tiendas improvisadas y otras muy bien montadas. De zonas más que humildes y de zonas vip. De tendencias, exposiciones y barrigas al aire (cómo no). De luces. De cometas. De gente que va… de gente que viene.

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La ciudad, aunque no duerme mucho, siempre se despierta al alba. Puede que antes. Se pone algo cómodo y sale a hacer ejercicio… cada mañana. Hay donde elegir: o catas milenarias bien llevadas, calmadas, pausadas… o extrañas series de repeticiones compuestas por convulsos movimientos sin sentido. Cualquier cosa vale para mantenerse en forma (menos es nada… y más, imposible). Después de sudar a ritmo de un metrónomo, Shanghai se improvisa un desayuno rápido por sus calles, unos minutos de silencio… y ya no hay vuelta atrás. Coge velocidad sin importarle nada más. Dentro de un “metódico caos”, se pone a mil. Sin fallos. Sin medias tintas. Sin hacer prisioneros.

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Mientras los “shanghaieses” te miran curiosos y se quieren hacer fotos contigo (¿qué ocurrirá cuando vayáis a los pueblos perdidos del sur?), el Bund te mira de lejos. Desde arriba. Imparable en su camino al cielo y en esa particular carrera para ser el skyline más espectacular del mundo en tiempo récord. Y te vuelves a sentir pequeño… ajeno… un poco añejo.

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Shanghai te absorve. Te traga. Te despista y entretiene… y de repente… has pasado de estar rodeado por edificios de 50 plantas a pasear entre neveras y ventiladores que salen a tomar el fresco a pie de calle esperando que un nuevo dueño las adopte y les de una vida mejor. La “ropa tendía que seca el aire” sobre tu cabeza, se mueve a cámara lenta llenando de color el cielo y los puestos callejeros se preparan para la sesión de tarde.

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Mientras las silenciosas motos eléctricas te sorprenden por la izquierda o te adelantan por la derecha… mientras los autobuses con wi-fi te dan un respiro bajo la sombra del aire acondicionado que más enfría… mientras andas sin parar… vas a ver el Templo de Jade, la Plaza del Pueblo, el Museo de Shanghai, las galerías del M50, el 1933, el Templo del Dios de la Ciudad, los jardines de Yuyuan, Tianzifang, el casco antiguo, la Concesión Francesa, el Bund de día… el Bund de noche…

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Y es entonces… cuando agotado por el calor y los kilómetros en las piernas, llegas a la cama y empiezas a pensar en que sí… que es cierto… “hay vida más allá”. Justo, a unos 10.000 km de todo lo que controlas/conoces/”te gusta”. Y te planteas… que quizaszzZZZZzzz… zzzZZZZzzz… zzzZZZZzzz…


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7 Responses to Shanghai

  1. Jan says:

    Gracias Rubén por hacernos llegar vuestras impresiones de una manera tan amena y sentida. Estamos encantados.
    Un abrazo!

    • ruben says:

      Jan!!! Hacemos todo lo posible para que viajéis con nosotros en l a mochila. Que “sintáis lo mismo”… que “veáis lo mismo”. Nos alegra “ir bien” 🙂

  2. jose says:

    espectacular lo vuestro. oye lo de la barriga porque?

    • ruben says:

      Es una forma de demostrar el dinero que tienes. Cuanto más gordo… más rico. Nah! Ahora en serio (aunque algo de cierto ahi en esto)… es la moda de “refrescamiento” masculino.

  3. COCO says:

    Adelante,me gusta todo lo que veo.
    Besos desde una minúscula isla.

  4. Dalkilko says:

    bieeen! me alegro os haya gustado Shangai. SIn duda el nuevo centro del mundo. buena ruta viajeros!

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  • “El síndrome del eterno viajero”

  • Trailer “Around them”

  • “Anoniman, detrás de los carteles”


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