¿Sabes cuando estás buscando por internet algo del tipo «cómo hacer buenas fotografías en viaje» o «aprende a hacer fotos viajando»?… ¿Sí? Pues ese no es este post. Queríamos soltar algunos consejos por aquí pero, no en plan tutorial que te cambia la vida. Es más, en lugar de «fotografía viajera» el título debería de haber sido algo así como «imprografía» o «fotovisación».

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Y es que, no estamos legitimados técnicamente para enseñar a nadie esto de la fotografía. Lo muy bien, regular o mal que nos salgan las fotos (según gustos), se debe a un proceso que ha macerado con el tiempo y ha sido provocado por la unión de factores como:  la casualidad, un pasado profesional publicista (que no es lo mismo que fotográfico) y una intensa faceta autodidacta en la que el método ensayo-error ha sido clave.

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Aclarado esto de que nadie va a ser David LaChapelle después de leer lo que viene a continuación, sí queríamos dar algunos consejos que pudiendo parecer obvios, a nosotros nos suelen funcionar. Tienen más que ver con aprender a mirar que con cómo manejar técnicamente una cámara. Se trata de cosillas a tener en cuenta y que una vez masticadas, regurgitadas, asimiladas y automatizadas, hacen que todo fluya un poco más.

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1- La paciencia: la piedra angular. La clave. El mandamiento número uno. Si pasas por una plaza con un edificio singular y le dedicas tan sólo cinco minutos, es muy posible que la pilles llena de gente, con nubes o con un camión de reparto por medio. Lo mejor es no conformarse con lo que te encuentras y esperar un poco a que se despeje el escenario. Mientras se espera, se puede pensar en cómo queremos que sea la foto. Buscar el mejor lugar «para disparar». Valorar el mejor encuadre posible… Mirar por dónde viene el sol para tenerlo en cuenta según lo que queramos hacer con la luz o esperar a que llegue si no está… Muchas veces nos han preguntado cómo hemos conseguido hacer esta u otra foto. La respuesta: con tiempo.

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2- Mirar con ojo de foto: aunque hace falta paciencia, es cierto que hay «muybuenérrimas» fotografías por el mundo en formato de instantes fugaces que hay que «poder cazar» en milésimas de segundo. Eso sí… la mayoría de ellas, «te tienen que pillar obervando». A esto le llamamos, «mirar con ojo de foto» y viene a ser la forma educada de decir «mirar donde no mira nadie». No es lo mismo pasear por un lugar con la cámara apagada, colgando y la tapa puesta, que llevarla en la mano y a un segundo de «click». Ya hemos hablado de este tema con anterioridad y «lo esclavo» que es este modo de viaje. Eso sí, cuando miras «con ojo de foto», ves otras cosas. Es como si un mismo lugar, tuviera dos dimensiones o realidades. La de «estoy paseando por una céntrica calle de Sydney… alguien toca la batería con botes de pintura… me paro un rato aquí y luego me tomo un café… cómo me gusta Australia» versus «justo desde donde estoy al otro lado del chico que toca la batería con botes, veo un niño mirando con la boca abierta hacia el helado que tiene una niña que está a su lado… a ver si puedo meter en la misma foto al de la batería, al niño que pasa del batería y a la niña que come helado… no sé ni dónde estoy ni si tengo hambre o sed». Hay que ser rápido, porque puede que el niño deje de mirar al helado, que la madre de la niña que come helado se canse de la actuación y se vayan o que la actuación acabe y todo desaparezca.

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3- Visualizar historias: Esto se consigue uniendo paciencia y ojo de foto. Se trata de detectar los momentos, encontrar a los protagonistas, buscar la mejor luz y el mejor encuadre. Sacar una pequeña historia que además, se convierta en un instante con cierta magia. Imaginemos que estamos en un mercado. De esos con carne a la fresca de cuarenta grados y gente que va de un lado a otro. Aunque todo el mundo suele ir mirando los trozos con los distintos momentos de color de la carne que van del rojo al marrón, las moscas que saltan de carne en carne y los carteles con los precios escritos a mano… tú vas mirando también hacia abajo. Entre piernas, hay un gato que mira hacia arriba. Inmóvil. Como esperando que se obre un milagro. Justo allí… en su cielo, ves que asoma un trozo de carne del mostrador que amenaza con suicidarse para acabar con su dura realidad. Desde donde estás, tienes la luz en contra y una papelera horrorosa. Con cuidado y silencio (a pesar del barullo que hay), te mueves casi levitando para ponerte entre el gato y el sol. Te agachas y esperas. Cual experto cazador que cambió sensatamente un fusil por una cámara. El encuadre es bueno. La luz también. Haces una foto «de por si acaso» todo desaparece… pero sabes que no es la buena. Esperas a que las cuatro piernas quemadas por el sol de los dos alemanes en chanclas que están al lado se esfumen… Cuando parece que se van, llega un repartidor con una carretilla… Sigues esperando. Justo cuando el gato «se queda a solas con la carne»… el precioso rayo de luz que entraba por un agujero del techo e iluminaba el momento desaparece… Intuyes que en cuanto te intentes levantar, no podrás soportar el dolor de rodillas que estás acumulando pero, ahora mismo no sientes nada. Aguantas la respiración mientras esperas la llegada del sol y… «click»… ¡La tienes!

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4- Mirar hacia atrás: en la vida hay que mirar siempre hacia adelante. Hay que pensar que el pasado pasado está. Ser consecuente con lo hecho e intentar no repetir errores en el futuro. Sí, todo eso está muy bien pero… en la fotografía viajera no es así. De vez en cuando, hay que girarse y ver qué es lo que estamos dejando detrás de nosotros porque no es lo mismo el camino que tienes por delante, que el que vas dejando detrás. Sencillamente va cambiando. Sí, es muy cansado. Sí, a veces es difícil acordarse. Pero hay que intentar automatizar ese gesto. Seguro que por esa interesante calle de Leh por la que andamos, hay muchas cosas que ver en esos puestos callejeros que hay ahí delante pero, si nos giramos, puede que donde antes solo veíamos edificios ahora, con la distancia recorrida y el cambio de perspectiva, resurja el principio de las montañas del Himalaya donde, además, los rojos colores del atardecer rebotan en las nubes que nos observaban en silencio. Con suerte, puede que pillemos alguna Royal Enfield a contraluz viniendo hacia nosotros. Depende de lo muy hasta las narices que tengamos a nuestros acompañantes a estas horas del día, podemos hacer uso de la paciencia y el ojo de foto. Si las cosas no están para mucha fiesta, recomendamos no tocar más las narices y disparar rápido. Mañana será otro día.

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5- Mirar hacia arriba: ¿cuántas veces has estado en una plaza y está hasta arriba de gente? Una buena solución es «sacar tejados». Contrapicar un poco el ángulo de cámara nos enseña otras cosas. Ante un problema «grave»… una solución «digna» y sin dolor.

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6- Mirar al suelo: para encontrar todo tipo de texturas. Está ahí. Lo pisamos. Lo tratamos mal. Y él, no nos ha hecho nada. Puede que mirando al suelo no encontremos una buena foto pero… puede que aparezca una moneda de dos euros.

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7- Buscar tesoros en las paredes: graffities, mensajes… Las paredes están llenas de secretos que alguien dejó ahí para que los encuentres.

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8- Madrugar: aquí va otra obviedad en formato pregunta-respuesta. Del «¿cómo has podido sacar el Taj Mahal vacío?» al «me levanté al amanecer y entré el primero». Qué desilusión se lleva uno cuando está en pleno Taj Mahal y se da cuenta de que en su foto, hay 3.000 personas posando con libertad de movimientos, volúmenes y posición. 3.000 personas contra las que no tienes nada personal pero que desearías hacerlas desaparecer de la faz de la Tierra con un sencillo, elegante e indoloro chasquido de dedos. Como el día que repartieron superpoderes te pilló fuera, si quieres tener «la foto» no te queda otra que madrugar y olvidarte de desayunar sentadito y con calma antes de ir a ver una de las maravillas del mundo «cuando a ti te venga bien». Es lo que hay. Eso, o llevarte un trípode e ir haciendo varias fotos para luego y según los vacíos que deja la gente, ir recomponiendo a trozos una foto en la que no haya nadie. Esto es mucho más farragoso y, si hay mucha gente y tardamos mucho, la incidencia del sol en el edificio va a ir cambiando tanto que… vamos a acabar teniendo un Fran kenstein Hal.

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9- La luz: el sol y cómo este incide en la situación que tenemos ante nosotros, puede hacer que el resultado sea mejor, peor o no sabe no contesta. Sabiendo que la luz de la mañana y de la tarde son las mejores, recomendamos evitar las horas de mediodía en la que la luz es muy dura. A mediodía, «la luz cae fuerte desde arriba» y hace que los blancos sean muy blancos y los negros muy negros. Además, las sombras tienen menos perspectiva y las sombras que se producen en las caras son… llamémoslas «inquietantes». Está claro que si vamos a subir a Machu Picchu para pasar allí todo el día, habrá momentos en los que sí o sí, nos pille la luz del mediodía. Lo ideal es focalizar e intentar hacer las «fotos más importantes» nada más llegar y antes de irse para, en medio… relajarse, admirar «solo» con los ojos, comer y no ser tan esclavo de la cámara.

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10- Siempre hay una buena foto suelta: estemos donde estemos. Haya lo que haya. Se trata de «querer verla». De buscarla. El encuadre, los primeros y segundos términos, jugar con desenfoques… todo suma. Se trata de buscar un ángulo diferente para recrear «otra realidad».

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Por ejemplo, en una playa en la que había un exceso de barullo de edificios feos, mirar hacia arriba y ponerse allí… fue una opción interesante. Lo que pasó luego es que, dos extranjeros nos copiaron la foto. Algo a lo que por cierto, hay que acostumbrarse. Muchas veces viene alguien detrás a fusilar la misma foto sin escrúpulos y con la mayor naturalidad del mundo. Es lo que hay.

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11- Llevar trípode: entre lo que ocupa y lo que pesa (por muy ligero que sea), cargar con un cacharro de estos en un viaje largo puede llegar a convertirse en un auténtico dolor de cabeza pero sin duda, se trata de un elemento muy útil. Aunque todo el mundo sabe que es fundamental para fotos de larga exposición, ausencia de luz, hacer time lapse o grabar planos de vídeo estabilizados… a nosotros nos parece muy útil también para «salir en las fotos» decentemente y no arriesgarnos a tener que hacer la temida pregunta de… «¿Te importaría hacernos una foto, por favor?». En su momento ya hablamos de que formular esta pregunta, es practicar un deporte de alto riesgo en el que tus irrepetibles recuerdos, pueden llegar a tomar perspectivas y formas totalmente insospechadas.

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12- Perseguir diagonales: es algo que acaba resultando muy agradecido. Combinar fugas, cables, carteles… viendo «cómo se van», queda bien. Las diagonales transmiten volumen, movimiento y producen en el espectador muchos sentimientos. Ya lo decían los pintores «antiguos» cuando empezaron a trabajarlas.

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13- Buscar primeos términos que hablen de un sitio sin enseñarlo entero: bien sea porque hay una obra cerca, demasiadas papeleras o una manifestación. A veces, menos es más y en cualquier caso, no solo de planos generales viven los lugares. Tener un repertorio de diferentes valores de plano de un lugar, hace que tengas una perspectiva más rica del mismo.

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14- Inmortalizar sombras: que no desmerecen en nada a los llamativos rayos del sol. Una vez más, la luz es fundamental en una foto y, las sombras, no dejan de ser sino «una colección oscura de su obra». ¿Qué es la foto-grafía sino una forma de escritura a través de la luz?

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15- Llevarte caras contigo: es mejor que robarlas. Recordar lugares a través de las personas… de sus expresiones… de sus facciones… es tan importante como tener fotos de los propios lugares para recordarlos. Ante esta necesidad de hacer retratos, está el saber cómo hacerlos. Aunque esto daría para otro post, el mejor consejo además de exponer bien, elegir un buen fondo y «romperlo un poco», tener buena luz, etc, es conectar un poco con la persona a la que le quieres hacer la foto. Vale, probablemente ni él ni tú tengáis dos horas para empezar a conoceros y establecer una amistad pero, al menos, está bien intentar una mini-charla sin importancia salpicada de un par de sonrisas antes de, por supuesto, pedirle permiso para hacerle una foto. Para nosotros está totalmente prohibido dar dinero a cambio de hacerle una foto a alguien por lo que significa e implica… salvo la vez que lo hicimos en Varanasi tirando por tierra nuestros principios. En muchos países (que no son el nuestro), la gente directamente te pide que les hagas una foto solo por verte con la cámara o quieren hacerse fotos contigo porque tú allí eres el exótico. Una vez que lo haces, es una muy buena opción decirle que si le puedes hacer tú una foto a él o ella.

fotografia_viajera_algo_que_recordar_1416- Descentrar objetos basándonos en la regla de los tres tercios: ya que, no siempre «el centro funciona». La composición es un tema fundamental en el momento de hacer fotos. Según dónde coloquemos las cosas es a donde irán los ojos del que verá la foto luego. Dar aire. Sugerir espacios o caminos que están fuera de la fotografía, ayuda a crear un cierto «ecosistema visual».

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17- Subir a sitios: cambiar el punto de vista suele ser muy interesante y normalmente, hacen que todo cobre, además de una nueva perspectiva… otro sentido.

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18- Confiar en la magia del primer plano: donde se cuenta mucho con muy poco… aunque lo demás sea más llamativo. Una vez más, completar «el reportaje» con diferentes valores de plano, es fundamental.

fotografia_viajera_algo_que_recordar_2119- Esperar que la casualidad te eche una mano: no todo tiene que ser mérito tuyo. A veces, pasan cosas a tu alrededor que te hacen la foto sola y que ni tú te esperabas. Solo hay que ser rápido para que el momento no se vaya volando (chiste fácil que no he podido evitar hacer).

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20- Si nada de lo anterior sirve… invéntate algo. Imagina que en el sitio en el que estás no cabe más gente y lo peor, que por mucho que esperes, no se van a ir. Imagina que el sol no ha llegado, ni se le espera. ¿Estás dispuesto a irte de allí sin una mísera foto «que recordar»? La respuesta tiene que ser: «no».

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En fin… sin querer sentar cátedra de nada, aquí están, estas son, algunas de las herramientas que usamos cuando vamos por ahí con la cámara a cuestas. Ninguna vale de nada si no se tiene amor por la fotografía y muchas ganas de captar momentos y reinventar realidades. Esperamos que os ayuden de algo y si no… ya sabes lo de la historia del caballo, su diente y el concepto de «gratis».

De momento y si quieres inspirar algunas ideas antes de disparar en todas direcciones, te invitamos a que te pases por nuestro canal de instagram, el de pinterest o por el reciente post en el que elegimos nuestras 30 mejores fotos.

¡Click!

 

18 Comentarios

  1. Muy buenos consejos y fácil de poner en práctica, otra cosa seran nuestros resultados. Unas fotos magníficas, cómo los lugares. Gracias por compartir.

  2. Chicos! Qué maravilloso post! Qué increíbles fotos! Hacen magia en la escritura, en la mirada, en el compartirlo con todos!

  3. Un muy buen post con grandes consejos. Yo hago más fotografía callejera de modo algo más puro así que mis fotos de viajes son más instantes urbanos que la clásica (pero difícil de conseguir) foto del Taj Mahal. Me gusta hacer fotos de la gente y de los lugares con ellos.
    Pero, sea el estilo que sea, es imprescindible el consejo de pasar tiempo trabajando una escena, de mirar con otros ojos y ver más allá que lo evidente (como la escena que has comentado del niño, el helado y la batería, algo así.).

    Un saludo y enhorabuena por el blog y las fotos, me encantan.

  4. Una curiosidad: ¿cuántas fotos hacéis de media en cada sitio (ciudad, o similar)? Me imagino que muchas, para poder seleccionar luego las mejores… ¿Y cuántas tarjetas de memoria llevais encima?

    • Depende de lo que nos seduzca un sitio y, sobre todo, del tiempo que estemos en él peeeeeeeroooo… pon que unas 2000 en un mes, fácil. Llevamos 2 discos duros de 2 teras para almacenarlas

  5. Muy de acuerdo con todos los consejos!! Sobre todo con el del trípode (imprescindible de día, con un ND1000, para que no salga tanta gente en sitios atestados, y de noche para que salga algo… con el tiempo, he decidido que -a igual peso- es más importante el trípode que llevar varios objetivos).

    De hecho, como fotógrafo aficionado, tengo que decir que me encantan vuestras fotos! siempre captáis grandes momentos! (otra cosa es el procesado que les hacéis, en mi humilde opinión demasiado agresivo, demasiado «filtro instagram» 🙂 Por desgracia, yo soy muy tímido con la cámara, me da mal rollo inmiscuirme en la vida privada de la gente y pocas veces hago fotos a personas o a lugares donde hay personas… Lo que significa que a menudo vuelvo con las «típicas postales» (y siempre hay quien me dice: «Para eso llevas la cámara? Compra las postales allí y ya» 🙂

    Un saludo!

    • Muy imprescindible el trípode. Sin duda. Aunque un poco coñazo cargarlo mucho tiempo. En cuanto a las fotos… sí, sabemos que está de moda el #nofilters pero, las nuestras son reinterpretaciones. Ensoñaciones. Realidades estéticas. Pero bueno, es una cuestión de gustos aunque no eres el único que piensa que abusamos de los retoques de luz y color Abrazos!!!

      • Yo tengo uno de viaje (1kg/30cm plegado) que me llevo siempre! Sobre el procesado, sí, es cuestión de gustos (yo también tuve -y a veces todavía tengo- la costumbre de abusar un poco en el procesado 🙂 Un abrazo!

  6. Pues ha quedado un post muy instructivo y acompañado de grandes fotos, lo que no he visto comentado y ya es curiosidad pura es… Os la jugáis a una sola foto de ese momento tan preciado o tiráis una ráfaga para después cribar la fotografía que ha captado lo que vosotros queríais? Hablando de situaciones tipo la niña que se come el helado

    • A veces tiramos ráfagas, pero no solemos llevar la cámara en ese modo. Nos la jugamos a una sola foto de las tres o cuatro que nos da tiempo a hacer antes de que «todo desaparezca». No es plan de hacer 18 fotos de cada momento y machacar la cámara y petar los discos duros. Hagan juego!!!… Click!!!

  7. Me encanta!!
    Yo aprendí la técnica de la fotografía porque es una asignatura de la Universidad pero luego de eso yo decía que «la foto no es lo mío» y está es la primera ez que leo un post acerca de aprender a observar que es lo que realmente le da vida a las imágenes.
    Gracias y saludossss

    • De eso se trata, de ver «otras cosas» mirando a todos lados mientras desesperas a quien va contigo 😉 Abrazos!

  8. Muy buenos consejos!!! Al final me veo mirando hacia arriba y hacia abajo, atrás y hacia delante… jajajaja!!! Fuera de broma es verdad que hay que educar la mirada y la paciencia es la mejor consejera. Muy buenas, como siempre, las fotos!!!

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