Después de preguntas como “¿cuánto cuesta dar una vuelta al mundo?”, “¿qué es lo más peligroso que os ha pasado?”, “¿qué cámaras lleváis?”, «¿y después qué?» y “¿cuándo os volvéis a ir?”, la de “¿por qué no salís más en las fotos?” está siempre cerca del Top 5. Las razones son amplias y variadas:

1- El protagonista del blog es el lector. Queremos que sienta que viaja con nosotros, no que nos vea viajar a nosotros. Que sienta que puede hacer lo mismo. Inspirarle, motivarle y (si ese también es su sueño) que acabe haciéndolo.
2- El Taj Mahal con nosotros delante… no es tan bonito.
3- Para “demostrar” que hemos estado en todos los sitios, ya tenemos un post casi escondido al que llamamos “el desafío”. Una entrada que, la verdad, nos parece que solo nos interesa a nosotros.
4- Si no nos gusta ver nuestras caras en cada foto, ¿por qué inexplicable razón iba a gustarle a otras personas?

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Y con el número 5, una razón de mucho peso… no-tenemos-fotos-nuestras que cumplan «el mínimo de calidad». Por un lado, vamos haciendo fotos todo el rato y se nos olvida hacernos alguna juntos. Yo le hago a Lucy, Lucy me hace a mí, nosotros le hacemos a la gente, la gente nos hace fotos a nosotros disimuladamente con el móvil (sobre todo a Lucy), nos hacemos fotos con la gente, la gente se hace fotos con nosotros (sobre todo con Lucy), pero a la hora de la verdad, en ese momento en el que queremos tener una foto juntos “que recordar” y enseñar en la intimidad en un futuro lejano… todo es un oscuro y largo túnel lleno de frustración.

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Más allá de las instantáneas que acompañan a las historias y sensaciones que intentamos transmitir, no podemos negar que nos gustaría tener alguna que otra de nosotros (para nosotros) en lugares que nos han llegado muy adentro y consideramos “especiales”. Fotos ñoñas… “sí”. Fotos típicas… “también”. Fotos que no interesan a nadie… “cierto”. Pero oye, también tenemos nuestro corazoncito.

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Alguien con sabiduría extrema y capacidad para solucionar todo tipo de problemas con las circunstancias en contra dirá: “¡pues llevaos un trípode!”. A lo que nosotros le responderemos con gran cariño y respeto extremo: “¿qué crees, que no lo hemos hecho?”. De los últimos 28 meses, hemos estado 20 viajando y durante ese tiempo pasan muchas cosas que hacen que, “el trípode y nosotros no seamos siempre tres”. A continuación los estresantes e incontrolables motivos…

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  • Como empezamos por China, nos pareció una gran idea comprarlo allí por no cargarlo y para conseguirlo a mejor precio… Error. Tardamos casi dos meses en dar con uno con peso, precio y dimensiones óptimas.
  • Hay días en los que no quieres cargar con los casi 10 kilos de mochila de equipo y necesitas soltar algo de lastre. Uno de los primeros damnificados es dicho trípode (el pobre…). Aunque luego normalmente te arrepientes, hay que ser consecuente con las decisiones y de alguna manera, así te sientes menos esclavo “del peso” que supone la fotografía viajera a diario.
  • Es importante destacar que, en un momento de enajenación atencional transitoria, mezclada con cierta somnolencia y prisa… nos lo dejamos abandonado en un autobús de Perú.
  • Cuando por fin (meses después) compramos un trípode octopus (mucho más ligero y pequeño) con la esperanza de que fuera la solución a toooooodos nuestros problemas, con el paso del tiempo nos dimos cuenta de que, detrás de la frase “siempre hay un árbol o barandilla donde engancharlo y si no, siempre tendrás el suelo” se esconde una de las grandes mentiras de la humanidad. Para empezar, esa afirmación per se, es totalmente falsa. No siempre hay algo donde enganchar el octopus y, si lo hay… no está en el sitio que quieres, a la altura que quieres y sin una cabina de teléfono, un coche o cualquier otro objeto que volarías por los aires delante. El suelo siempre está, evidentemente. Pero pasan dos cosas: a la enésima foto contrapicada te cansas de salir mirando al mundo desde un pedestal y, en lugares con barro, arena o agua… no te apetece dejar la cámara a su suerte.

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Nota: Todo este cúmulo de casualidades y despropósitos, es lo que nos ha empujado (en esta puntual ocasión) a escribir este post que nos ocupa (que se sale un poco “de lo habitual”) y que nosotros denominamos “posts autobiográficos”. Si eres nuevo por aquí, te diremos que esta no es la forma en la que solemos «inspirar al personal» y te invitamos a que nos des una oportunidad leyendo entradas que nos definen y caracterizan mucho mejor. Entradas con tan poca repercusión mediática y tan de minorías como las de Varanasi, Paraguay: aquí no hay nada que ver, Amritsar, Mochilandia, Dormir en un hotel cápsula, Vipassana: un viaje hacia el interior, Baño japonés vs. baño indio… entre otros efímeros éxitos.

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Volviendo al tema de las fotos raras, llegamos a ese momento en el que te encuentras sin un trípode o condiciones favorables para su uso. Ese momento que empieza con un gesto de resignación seguido de cierto pánico por los minutos que vas a vivir a continuación. Ese momento en el que, según pronuncias la frase “¿te importaría hacernos una foto por favor?” (o haces gesto equivalente), ya te estás arrepintiendo. Porque justo entonces (música de terror), empieza el verdadero drama

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Cabe destacar que llevas varios minutos intentando seleccionar a la persona idónea. Ese héroe o heroína hecha persona a la que tu ojo y toda tu sabiduría, le otorgan más capacidad para esto de la fotografía que al resto de individuos que te rodean. Tu perfil preferido es el de alguien sin mucha prisa, que pueda saber inglés y que por supuesto, tenga cámara (por algún extraño motivo piensas que «si es más grande que la tuya», mejor).

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Los hay que, a pesar de haberles explicado exactamente qué foto quieres, se dejan llevar por la improvisación y la inspiración del momento queriendo demostrar no se sabe muy bien qué. A otros, les puede la educación y lo de hacer la buena obra del día, pero en realidad… quieren desaparecer cuanto antes. Incluso están los que se ponen a tocar botones, cambiarse de posición con respecto al sol y desconfigurar todo lo configurado. En cualquier caso y aunque intentas poner la cámara en el modo más automático que la inmediatez te permite, el resultado pocas veces defrauda y nunca sabes muy bien con qué tipo de #fotoqueolvidar vas a ser obsequiado: pies cortados, excesivo aire por arriba, gente cruzando, desenfoques, encuadres torcidos, etc.

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Así que, sacas el profesor fotográfico de cursos a distancia por fascículos que llevas dentro, e intentas dar una serie de instrucciones confusas (en vista de la cara que pone «el conejillo de indias» de turno) y que solo generan estrés y odio en ambas partes. Cabe destacar que a veces no tienes que pedir «que te hagan el favor» ya que aparece un espontáneo que ve que estás en un aprieto y, adivinando lo especial de la situación, se ofrece, de corazón, a hacerte la susodicha foto. Justo es también mencionar que el 91% de las veces, el resultado suele ser el mismo.

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La contradicción es intensa. Es como si nos hubiéramos caído de pequeños en una gran marmita de impotencia. Por un momento parece que todo se trata de una especie de complot y que no podemos luchar contra el mundo. Por eso, nos quedan solo dos opciones si queremos tener «alguna foto decente en pareja»:

  • Hacérnoslas nosotros sí o sí asumiendo que tendremos que cargar con un trípode el resto de nuestras vida y/o darnos al mundo del selfie .
  • Levantar la mirada y volver a creer. Seguir intentándolo. No perder la fe en las habilidades ajenas. Saber que, algún día no muy lejano… alguien de buen corazón y ojo, nos hará una foto en la que todo estará en lo que nosotros y nuestra enfermiza mente considera “mas o menos en su sitio”.

En cualquier caso, no está de más hacer «acto de frustración» y levantar la mano para (dentro de ese mundo de perfección de saldillo), reconocer alto y claro que… el problema lo tenemos nosotros. De ahí, el siguiente manifiesto…

¡Transeúntes de buen corazón… paseantes del mundo… sufridores de paranoias ajenas que os importan tres narices… no nos hagáis caso y seguid haciendo estas fotos tan divertidas que no dejan de sorprendernos! Haced lo que os apetezca. Expresaos artísticamente como prefiráis. Al fin y al cabo… ¿quiénes somos nosotros para catalogar tan subjetivamente lo que está bien o mal?

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48 Comentarios

  1. Me he sentido súper identificada con este post, y si, tienes razón, yo también seleccionó a la persona por el tamaño de la cámara jaja. Vamos en pareja, y casi siempre es, yo le saco foto a Enrique y el a mi, aunque bueno, llevamos trípode, pero tal y como tú dices, no termina de ser un sistema cómodo ni ligero. Un saludo

    • Muchas veces es imposible llevar trípode y si el viaje es muy largo… aún más. No queda otra que cruzar los dedos o no salir en las fotos 😉

  2. Jajaja, excelente!
    Confieso que leí bajando MUUUY lentamente por la nota, con taquicardia, casi sudando… temiendo ver alguna que les hayamos sacado nosotros… FIUUUUUU…

    • Ay Vito Vito… he de reconocer que estuvimos a punto pero, como os queremos tanto, pues al final no lo hicimos Di que no!

  3. No se quejen tanto… en mi caso, a mi esposa no le gusta sacar fotos. Así de simple. A veces la conmino… y le marco la posición donde pararse, le enfoco, de doy el zoom adecuado, le pongo flash obligatorio (si hay contraluz) y le indico dónde poner el punto de foco, central por supuesto. Y cruzo los dedos… todo esto con una camarita simple, que llevo de repuesto. Con la ‘grande’ ni loco!
    Y luego, me confío más en las selfies…
    Aún así, en un viaje de un par de miles de fotos, apareceré un media docena…

    • Grandísimo testimonio Enrique… Qué podemos decir «contra eso»?… Que nos gustaría «veros en acción»!!! 😉

    • ¡Jajaja! Es que nos gusta hacernos las víctimas. ¿Has probado con el chantaje emocional? Es broma… 🙂 Tenemos una colección de selfies también. Lo malo de los selfies es que siempre son «muy selfies». Sabes a lo que me refiero. Seguiremos buscando soluciones y haciendo colecciones de las que luego reírnos. Por lo menos nos dejan estos buenos momentos. Gracias por el comentario.

  4. Muy bueno el post y muy identificada con este gran dilema viajero «y quién coño nos hace ahora una foto? » jajjajja Nosotros ya nos hemos hecho más de palito porque lo de pedir foto y que salga como nosotros tenemos en mente es demasiado complicado jajjjajaj, y eso que ahora con el tema digital al menos se puede ver el resultado inmediato porque tengo algunas de aquellas fotos que se tiraban con carrete que vaya tela…Llegabas a casa después del viaje con toda la ilusión y al revelar…ooohhh!!! desastre!!!! resulta que no se sabe muy bien a dónde miraban porque uno de los dos como no estuviéramos muy juntos podía salirse incluso de la foto jajjajaj Madre mía, y encima yo con lo especialita que soy para las fotos, y eso que soy una simple amateur! Lo del trípode, nosotros lo dejamos por imposible. 6 meses viajando con él en la mochila, y creo que salió de paseo con nosotros 3 días contados, y eso que no pesaba nada pero en aquel momento los gramos pueden parecer kilos, y lo único que querías era deshacerte de la dichosa mochila. Seguro que sabéis a que me refiero…;-)

    Me ha encantado el post y me reído en muchos momentos de verme totalmente reflejada en las situaciones 😉

    • Seguro que os ha pasado mil veces. Lo de la época del carrete sí que era jugar con fuego. ¡Qué valientes! Deberíamos hacer un álbum de «fotos horribilis», ¿no? La verdad es que tiene su lado gracioso… pasado el tiempo, claro. Nosotros no nos vemos con el palo selfie más que nada por el peso de la cámara. Tendremos que seguir cargando con el trípode. No queda otra opción. Un beso grande!

  5. Es una experiencia catártica esto de contarnos entre todo las peripecias fotográficas, soy viajera y fotógrafa con lo que entiendo perfectamente de lo que hablamos, lo mas triste es que a veces me da a mi una bronca que tardo largo rato en largar una carcajada luego de ver la foto (por la llamarla de alguna manera) ,sobre todo porque generalmente al verme con mi cámara la gente me pide que le saque «LA FOTO» de su viaje seguida de un «tu con esa cámara debes sacar muy buenas fotos»!…y como no puedo ponerme a explicar eso de que la cámara no hace al fotógrafo y tal vez cualquier otro transeúnte le saque una mejor foto que yo, sumado a que al decirme eso mi ego me prohíbe rotundamente hacer una foto así nomas, pues pongo todo el esfuerzo y conocimiento, pero de verdad! me pongo toda la onda y paciencia posible (incluso a costa de la mala cara de mi marido que claro ya bastante aguanta mis tiempos en cada foto que saco que ahora también me dedico a los turistas) , pero yo le digo que lo vale! que si seguro cada buena intención mía luego sera devuelta cuando me toque a mi que me saquen una foto….pero bueno….pasan los años y espero que toda esa buena predisposición que pongo sea enviada al fotógrafo transeúnte que elegimos para nuestra foto….vaya a saber cuando sucederá pero estoy segura que el día que suceda, con toda la buena onda y paciencia acumulada me sacaran una foto digna de la Natgeo! o de un Pulitzer por lo menos!!.
    De tanta mala experiencia nos compranos un palo de selfie…que ya no se que es peor, porque aun no le agarro la mano y ahora en las fotos en vez de dos somos tres, mi marido, yo y el palo de selfie extendido, o mi brazo según la ocasión, por tanto me ando debatiendo entre que seamos tres pero con enfoque y el fondo que queremos o algunas partes de nosotros con algunas partes del paisaje que habrá que colocarle un subtitulo para saber donde fue sacada. Ejemplo de esto ultimo me sucedió en la Isla de Capri, en una maravillosa lancha dando vuelta a la isla pasando por debajo de los farallones, increíble «iba» a ser la foto al atardecer con los farallones detrás y nosotros felices!….pues eso debería haber sido….el muchacho que se ofreció amablemente a sacarnos la foto nos dejo de recuerdo la mitad del borde de la lancha de un material azul precioso!, nuestras piernas y cintura que siempre nos recuerda que debemos ir vestidos con un poco mas de glamour, un brazo de mi marido amputado, gracias al cielo un 80 por ciento de nuestras cabezas y eso es todo, el atardecer solo en el horario del jpg y los farallones y el mar maravilloso….se quedaron solo en nuestra retina….una foto que no podemos mostrar a nadie pero nos divierte mucho recordar!!

    • Por favor! Qué hay que hacer para ver esa foto de Capri? 🙂 Creo que lo que tendría que ocurrir entonces es que… nos encontrásemos en viaje. Sin saber los unos de los otros. Casualmente (para no romper la magia). Nosotros os pediríamos una foto y viceversa. Y nos iríamos cada dos por su lado tan contentos. En plan vidas cruzadas pero más… «fotos cruzadas». Quién sabe, puede que ocurra!

  6. Jajajaja os ha quedado un post muy cachondo con todas esas fotos que duelen al ojo-que-encuadra…
    Tenéis un blog demasiado bueno para lo poco que entro por aquí, ¡ya estoy entonando el mea-culpa!
    Saludosss

    • Esas fotos impresionistas a más no poder! Eres más que bienvenida las veces que puedas pasarte por aquí. Pocas o muchas… pero contenta. Un beso!

  7. El mejor truco: «que se nos vea el cuerpo entero, que mi mejor parte son los pies». Así después ya solo es recortar.

    Algo bueno tendría que tener llevar una cámara de sensor grande…

    • Créeme… damos la cámara a todo angular… y aun así. Cosas del directo y las otras formas de entender el mundo (de la fotografía).

  8. Jajaja que bueno! esas fotos desenfocadas y recortadas son parte de nuestros viajes.. Son situaciones para recordar y »una» vez nos sacaron una foto perfecta!! 🙂

  9. Hola chicos! Es la segunda vez que entro al Blog, muy divertidas las anécdotas. Y obvio me siento muy identificada con ustedes, mas cuando uno siempre le saca fotos muy buenas a los otros y cuando quieres algo que se acerque mínimamente a lo que hiciste pero siempre te llevas la misma decepción! Jajajaj Triste pero no queda otraque reírse no mas! Muy copado el blog!

    • Para nosotros ha pasado a convertirse en una especie de juego ya: «¿A ver qué foto nos hacen?» Creo que incluso si llevamos trípode, deberíamos de probar a pedir que nos hagan alguna de vez en cuando 😉 Gracias Carla por venir a vernos de vez en cuando. Un beso!

  10. Jajajajajaja muy acertado y divertido el post chicos! Yo hace poco publiqué un artículo «enseñando» las razones por las cuales me había vuelto una «fan» del palo selfie Más allá de que esas fotos las quiero más para mi que para mi web, en la gran mayoría no salgo enfocada o el encuadre es malísimo y un largo etcétera! Si queréis reíros de las fotos que me han tomado por el mundo, os invito a leerlo: http://www.sinmapa.net/palo-selfie-al-poder/
    Un saludo!!!!!!

  11. Chicos, debo decirles que yo soy ese fotógrafo!!!! Si el que pasa y al que le dicen «te molestaría tomarnos una foto?»: y te debates entre la descortesía y la frustración de destruir esa poca de complicidad y buena onda.
    Si!!! Yo fui al que todos Uds le dijeron: «ah,gracias, no, está bien….está bien.»
    Con mirada aterradora.
    El click efectivamente no es lo mío.
    Un beso a ambos donde se encuentren.

    • Jajaja… qué grande! Nos has hecho reír. No cuando «vemos tus fotos», pero sí ahora No aprendas nunca. Sigue así. Si no fuera por estos momentos… Abrazo generoso entre risas!

  12. Ajajajjajaja me reí mucho con este post!!! Cuando estuve en japón (mi primer gran viaje sola) me di cuenta que si no quería todas mis fotos selfie necesitaba empezar a pedir. Y casi siempre desp de ver los no tan buenos resultados decidía quedarme revoloteando x el mismo sitio y le pedia a otro que me sacara foto en ese mismo lugar..y a otro y a otro..hasta q alguuna foto estuviera aceptable, con ese fondo que yo quería! Jajajaja que tema las fotos!!

    • La verdad es que no sé si al final conseguiste buenas fotos pero ¡hay que ver lo que trabajaste la paciencia! ¿Eh? 🙂

  13. Muy buena la reflexión, diría que a todos en nuestros viajes nos ha pasado. Por cierto, tengo la solución a vuestros males. Podéis llevarme en la maleta y así cuento vuestros viajes con mi cámara (tenía que intentarlo). ¡Buen trabajo chicos!

  14. Hola! pues sí, soy nueva por aquí, y a pesar de que revisaré más entradas como recomendais, en esta no puedo estar más de acuerdo. Más bien creo que cada uno somos de un padre y una madre y que es muy complicado dar con alguien que vaya a hacer la foto que uno quiere, asi que no queda otra que tomárselo con filosofía…Luego no quedan tan mal en el álbum familiar 😀

    • Ante todo, bienvenida! Y sí… es verdad que cada uno ve esto de la fotografía de una manera. ¿No te pasa eso de que estás por ahí y ves a alguien que le está haciendo una foto a su pareja con una pared detrás y todo el sol de frente y tú piensas «ey, que las Petronas están por allí»? Probablemente, a ojos de un modisto, yo mancillo constantemente el nombre de Karl Lagerfeld con las pintas que suelo llevar por esos mundos. Nota: espero que hayas venido «para quedarte» 🙂

  15. Me he reído muchísimo y es que ¿quien no se siente identificado con lo que cuentas?
    los que viajamos en pareja lo sufrimos y mucho… ains.

    Y como le vas a decir al pobre que pone toda la ilusión que la foto es una P*** mierda y que no te gusta nada, al final todos decimos, si si esta ok… y a buscar a otro a ver si arregla ese desaguisado jaja. Benditos trípodes en estos casos!!

    • Es verdad eso… Lo de que se quedan ahí mientras ves el resultado y te preguntan (de buen rollo) «¿te vale?» y tú, al ver el desaguisado y que eso no se arregla ni con dos horas de sesión dices «uy, sí… perfecto, gracias».

  16. Jajjaja pues sí, siempre te sacan desenfocado, te cortan los pies… Ay, así que yo también he desistido. Trípode no, porque soy de llevar cuantos menos trastos mejor (ya, ya sé que luego no tendrán tanta calidad…) pero alguna vez poner el temporizador sobre una superficie estable no falla.
    Besotes

    • Igual que nunca llevas la óptica que necesitas (o eso piensas), lo del trípode o la ausencia de él, me genera el mismo estrés. El caso es que el massalaHDtrip lo hemos hecho con una sola óptica. Veremos si el próximo me lo planteo sin nada de nada. Uhmmmm… Beso!

  17. Yo la mayoría las veo bastante dignas, sois unos exagerados. Eso sí, menos mal que no os hicimos fotos (sobre todo yo) porque alguna estaría en este post, fijo.

  18. jajajaja ¡Qué bueno! Y ¡què verdadero!

    Me he partido de risa disfrutando de vuestras «fantásticas» fotos resultado de ese gran savoir faire que esconden los fotógrafos improvisados. ¡Son grandiosas! Y asumiendo (a nuestro pesar) que tenéis toda la razón. Da igual que te tires 5 minutos haciendo un casting mental del posible mejor fotógrafo. Y da igual que el/la individuo lleve una cámara ultrasónica. La foto siempre será una birria. Un arte de aquellos que sólo comprenderá el/la que la he hecho.

    ¡La ultima foto que ilustra el post es portentosa! Esa verja, ese campo verde, ese retrato tan impresionista…

    Y lo más curioso es que encima guardamos esas fotos aunque sean una mancha emborronada. Yo soy incapaz de borrarlas.

    Y sí, el Octopus es casi inservible el 90% de las veces. En mi casa lo tengo guardado desde el primer viaje que lo usé (o intenté utilizar)

    Hilarante post, real como la vida misma. Pero no perdamos la fe, creamos en la humanidad.

    Un abrazo

    • Y si hacemos algo de terapia previa con el fotógrafo improvisado. Ya sabes, hablar con él… mimarle… darle ánimos del tipo «Tú puedes», «Confía en tus posibilidades», «Tómatelo como un reto», «Nunca se sabe dónde puede esconderse la oportunidad que tanto estabas buscando»… ¿Te imaginas? Tendré que probar.

  19. Hola xDD.

    Y ¿alguna vez le habéis dicho a alguien que no os gusta? Yo no puedo, siempre le digo , «oh nice, thank you» y acto seguido suelto un «vaya puta mierda» , y hasta que no le pierdo de mi campo de visión no le pido a otro que me la repita, sí, por vergüenza.

    Puedo presumir que aún no me han hecho nunca una foto aceptable.

    Un abrazo y gracias por este buen rato

    • Yo ya perdí la vergüenza hace tiempo y de verdad de verdad que les doy instrucciones y les hago repetir varias veces. Pregúntale a Lucy. Abrazo!

      • Doy fe. Mientras tanto yo les pongo mi mejor sonrisa a la vez que les doy las gracias mil quinientas veces de la vergüenza que me da el momento. Si fuera por mí, no tendríamos ni una foto aceptable juntos.

  20. JAJAJAAJAAJAJAJAAJ… de verdad, llorando de la risa me tenéis!! No sé si por las fotos que ilustran el post, o porque yo misma he vivido esos terrores, y seguiré viviéndolos.
    Debe ser que por eso de «tú que la tienes más grande» la gente me pide que les haga fotos cuando yo llevo mi cámara colgada al cuello… suertudos que son, aunque ahora que lo pienso, podría hacerles lo mismo, muahahahahahahaha!!!
    Lo dicho, muy grande este post 😀

    • El caso es que, eso de tenerla «más grande», no siempre funciona. A saber, los japoneses y taiwaneses van tope de gama y luego… en fin. Son majos 🙂

  21. Que grande! Creo que este es uno de los problemas que se sufren en silencio…

    Pero creo que mi caso es todavía peor… Ahora que no nos escucha nadie confesaré que Marijke no es nada buena sacando fotos! Lo bueno es que ya casi estoy hecho un experto en «arreglar» fotos con lightroom y snapseed! Algo es algo… 😉

    Un abrazo!

  22. Lo mejor es cuando estás delante de ese monumento (llamemósle Sagrada Fam) y quereis salir los dos (con el monumento) y al susodicho fotografo no se le occurre nada mejor que enfocaros solo a vosotros. Bonita no?y no sabes qué decirle
    Totalmente de acuerdo con todo el resto

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