Pongamos que quieres ir de Siem Rap a Ho Chi Minh en bus de una tacada. Total, subiendo ya has parado en Pnhom Phen y aún quieres ir a sitios que aún no has visto como el delta del Mekong. Pues venga… habrá que hacer el esfuerzo. Se trata de tu primer bus largo (luego vendrán muchos, muchos más… aunque aún no lo sabes). Te dicen que vas a tardar 12 horas… «¡Ay, iluso de ti! Pobre mortal… Ingenuo pasajero de bien». Al final acabarán siendo 15 horas y diez minutos. Pero, vamos por partes que eso no es lo peor…

Busutra Camboya algo que recordar

  • En tu asiento del primer bus (porque tienes que hacer transbordo como si del metro se tratase en Pnhom Phen a eso de la 01:47) te cae agua del aire acondicionado encima (adversidad que solucionas no sin esfuerzo, cabezonería y dedicación con papel higienico -que hay que llevar siempre, por cierto-).
  • Como contacto interesante con la fauna local, cabe destacar que en el primer bar de carretera en el que paráis, había más mosquitos por metro cuadrado que granos de arroz en varios km a la redonda.
  • Para amenizar el trayecto, a eso de las 03:14, hacéis una parada de 30 minutos -con nocturnidad, premeditación y alevosía- en un puesto de «desguace» de vacas itinerante situado en el arcén de la carretera (para que la carne coja saborcillo) porque al conductor se le antoja llevarse Dios sabe qué parte del finado y troceado animal metida en una bolsa de plástico.
  • En el segundo bus (hecho a medida de vietnamitas) sencillamente hubieras querido tener muñones en lugar de piernas.
  • En la frontera entre Camboya y Vietnam, dos rusos se quedan allí como Tom Hanks en la peli de «La terminal» por un problema de papeles. Nadie sabe qué fue de ellos. Esperemos que sigan bien… ¡Resistid, chicos!
  • Durante todo el trayecto cuentas 304 baches en lugar de ovejas. 219 en Camboya y 85 en Vietnam.
  • El baño del primer bus medía unos 50 centímetros de ancho por 45 de fondo. No había luz, la puerta no cerraba y te dabas repetídamente con la cabeza en el techo (según baches y pericia del conductor). Te mojas con el agua del cubo que hace función de cisterna (o al menos eso esperas).
  • En el segundo bus no había baño así que, durante 6 horas, la mejor táctica es seguir el ritmo de vida del conductor… si el bebe, tú también. Así puedes coincidir con él en el baño de otro precioso, rústico y fotogénico «bar» de carretera. Pocas cosas unen tanto como la necesidad.
  • A todo esto… tu compañera de viaje es como una mochila a tu lado. Durmiendo plácidamente. Sin rechistar. Perdiéndose todas y cada una de las actividades del programa de animación del transporte.

Dicho todo esto, para ti fue sin duda alguna… el viaje más cómodo de todos los que haces en bus por estas tierras, en el que más duermes y el que con más cariño recordarás. Y no es ironía. Es verdad.

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En Camboya también hemos escrito sobre:

Este post forma parte del viaje que hicimos por Vietnam y Camboya durante un mes que bautizamos como «las últimas vacaciones». Si quieres leer el resto de los artículos de esta serie haz click aquí.

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