Actualizado 25/06/18

La adictiva incertidumbre que te encuentras en Ella (Sri Lanka)

Uno de los principales motivos que enganchan a los viajeros sin horario ni fecha en el calendario: el no saber qué les espera. Que la historia del día no esté escrita. El poder dejarse llevar por los acontecimientos, por las recomendaciones de espontáneos o por lo que muchas veces cuesta llamar «coincidencia». Y es que cuando los hechos se presentan por sorpresa, te transforman por unas horas en el ser humano más afortunado de la Tierra. La sorpresa puede llegar a convertir cualquier evento mediocre, en algo ultra-mega-emocionante-que-recordar. A saber: señor pintoresco que llega con carromato destartalado y a voz en grito ofrece fundas de sofá de dos y tres plazas en rebajas ante implosión de amas de casa poseídas por la irresistible oferta. Eso te pasa en viaje, y es un «qué suerte» asegurado.

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En Ella te esperan las montañas, un ligero descenso de temperaturas que se agradece y grandes vistas en forma de laderas cubiertas de campos verdes en los que los tamiles recogen a mano las hojas del té. Un paisaje muy diferente a lo que habías visto hasta ahora de Sri Lanka del que se puede disfrutar desde Little Adam’s Peak (una montaña formato entrenamiento para cuando vayas al Adam’s Peak de verdad).

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También entraba dentro de lo previsto ir al Templo de Dowa y a las Rawana Falls que funcionan como ducha pública… Y es entonces cuando aparece la magia. Lo inesperado. La sorpresa. Te vas al Puente de los 9 Arcos para ver pasar el tren y un chico baja la ladera de una montaña a toda velocidad.

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Es Asanka, un emprendedor de 22 años, que te invita a tomar té a su casa desde donde las vistas son mucho mejores. Asanka y sus hermanos preparan el mejor té de jengibre que hasta ahora has probado a cambio de la voluntad. Te dan información y te acompañan para enseñarte el camino de vuelta mientras se esfuerzan por aprender idiomas y curiosidades sobre los países de todos los que pasan por allí.

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A continuación, te enteras de que esa noche, tiene lugar el festival anual budista de Perahera. El más conocido se celebra en Kandy entre julio y agosto así que la sensación cuando los lugareños te comunican que «en este preciso momento y solo para usted» se va a celebrar en Ella, es de total emoción.

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Hay que prepararse para el evento: baterías cargadas, manga larga para cuando caiga la noche y agua suficiente para no perderse ni un minuto.

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Un silbato seguido del fuerte sonido de unos latigazos indica que el desfile se acerca. Lo que los agentes de la ley no han conseguido en toda la tarde mandando hacia atrás al gentío para que no invadan el camino que algún día aspira a ser calzada, sucede en menos de dos segundos con el primer latigazo al aire… ¡Tkschhhhh!… Empieza el espectáculo.

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Diferentes disfraces de oficios, música en directo, personajes burlescos, bailarines… este desfile religioso te recuerda más al carnaval de Tenerife que a las procesiones de Granada.

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Se vive con alegría y mucho cachondeo, pero sin una gota de alcohol. En el desfile nocturno, a la comitiva se le suman luces y malabaristas del fuego. Para qué queremos más…

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Al día siguiente, aún con «la suerte metida en el cuerpo», dejas Ella en tren para disfrutar una vez más de las vistas de las montañas del té. Mientras te asomas por la puerta del vagón entre otras cuatro cabezas, te preguntas objetivamente qué ha sido mejor, si el desfile en sí o el desconcierto de lo inesperado. Te quedan unas cuantas horas por delante de trayecto para madurarlo pero prefieres invertirlas en mirar alrededor por si oculta entre los demás viajeros, se esconde alguna nueva sorpresa.

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5 Comentarios

  1. Siempre es una suerte encontrarte con eventos inesperados cuando vas de viaje! En el último viaje a Tokio pillamos un matsuri (festival) justo al lado de nuestro hotel… menuda suerte! Sobre todo para alguien que, como yo, lo suele llevar todo muy (demasiado) planificado cuando viaja.. 😀

    A seguir disfrutando de la aventura!!

    • Son en esos momentos cuando me imagino cómo se debían sentir los primeros descubridores o los arqueólogos cuando encuentran un tesoro escondido. Eso sí que debía ser un subidón increíble. Déjate algunos días sin planificar para el próximo viaje a ver qué pesa y ten cuidado a ver si le vas a coger el gustillo.:)

  2. Simplemente maravilloso. Un relato lleno de magia. Aunque parezca increíble, el mundo está lleno de ELLA… Sólo hay que saber mirar atentamente. Y parece que vosotros lo estáis consiguiendo. Seguid viajando y descubriéndonos todas esas sorpresas, por favor. Un abrazote desde Madrid 🙂

    • Es cierto lo que dices. Algunas personas llevan Ella dentro vayan donde vayan y otras aunque se les ponga delante no la ven. Gracias por tu comentario! Un abrazo lleno de Ellas para Madrid.

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