couchsurfing_penang_sam_sherilyn_algo_que_recordar_02Sherilyn y Sam son un matrimonio de nietos de emigrantes chinos afincados en Penang, el único estado de Malasia en el que los chinos superan en número a los musulmanes y esto no sólo se nota en los restaurantes de la zona con lámparas rojas, también en la cantidad de casas-negocio que hay por todas partes. Donde hay un chino hay un emprendedor, eso es así.

Por eso, su casa tiene dos plantas. La primera, es la «clínica de ordenadores» de Sam, donde él ejerce de médico de las maquinitas. Sus manos hablan por sí solas; en cada uno de sus dedos hay tatuado un icono en honor a sus pacientes: bluetooh, wifi, mapa del site, @… Hasta aquí todo parece más o menos “normal”. Pero Sam y Sherilyn no son “las cabezas” de una familia típica en ningún aspecto. Saben lo que quieren para Adam e Isabelle. Vaaaaale, todos los padres quieren lo mejor para sus hijos pero Sam y Sherilyn se han puesto el listón muy alto y lo tienen claro nítido cristalino: quieren ofrecerles el mundo. Así que cuando no pueden estar de viaje para enseñárselo, se lo traen a casa haciendo couchsurfing.

Entonces tú, llegas a su casa creyendo que vas a ser “la novedad”, subiendo con tus mochilas llenas de rasguños a la segunda planta y te conviertes en un humilde espectador: 1 búho, 2 búhos, 3 búhos, 4….10, 23… Te rodean por todas partes. Acabas de entrar en la casa de los colores, de los dibujos en las paredes, de las pizarras con mensajes en todos los idiomas, del muro de las postales, de los mapas-mundi, de los mensajes positivos por si te pierdes en algún rincón, de la biblioteca con guías de todos los lugares, de los juguetes de papel, de las cartas para improvisar una partida al UNO, del guest-book lleno de mensajes que ya quisieran tener los de Hostelling International, de las cenas con aspirantes a chefs de todas partes… y de los juegos. Sobre todo de los juegos. Porque lo cierto es que entrar en la casa de los búhos es igual a jugar o mejor dicho, a re-aprender a jugar. No tienes elección. Así es cómo Adam e Isabelle practican su inglés… interactuando con viajeros de todo el mundo. Y es que ambos saben presentarse en varios idiomas, han probado comidas extrañas, “ponen cara” y ubicación a países de los que en el colegio sus compañeros no saben nada… y les gusta. Aprenden, pero sobre todo enseñan. Enseñan a jugar al UNO, a bailar coreografías de moda, a patinar con mini-ruedas, a ser rey y villano…

Y tú que venías para conocer una ciudad en dos días, alargas tu estancia algunas noches más porque estás tan a gusto en este nido de búhos que casi te cuesta salir a la calle. Venir a descubrir Penang y descubrirlos a ellos… ¡Tiene mucha magia esto del couchsurfing!

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4 Comentarios

  1. Hola pareja, no os dejado de leer y de viajar con vosotros, eso si no pude contestaros por motivos personales, pero me gusta que sepais que os sigoooooooooooo, muchas gracias por todo lo que enseñais asi aprecio maravillas, aprendo y estoy totalmente enganchada, un besote enorme

    • Hola Gloria. Nos alegramos que sigas por aquí y esperamos que esos motivos personales no hayan sido nada grave. Otro beso enorme!

  2. La verdad que si! Es mágico el couchsurfing, es una manera de seguir viajando cuando estas en casa, de seguir aprendiendo. Y una gran experiencia para los hijos.
    Un abrazo chicos!!

    • Es un poco como dicen Pablo e Itziar en el último capítulo de «Un gran Viaje». Una forma de que la vuelta hasta el próximo viaje no se haga tan dura. Ánimo por allí viajeros!

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