Por fin tenemos nuestra propia camper y nos disponemos a empezar nuestro quinto viaje largo al que aún no hemos puesto nombre (¿deberíamos?). Esta vez, saldremos cuatro de Madrid: Lucy, Koke, yo… y “ella”. Llegó el día de decir «¡Hola, Arminda!». Arminda, aquí la gente. Gente, aquí Arminda.

Campervan Arminda

Antecedentes

– Después de un road trip en coche por Nueva Zelanda en enero de 2014, nuestra primera toma de contacto viajando en furgo fue justo a continuación, en Australia. Hicimos un pequeño roadtrip entre Sidney y Melbourne del que nos fuimos con un “algún día viajaremos así”.

– En octubre de 2016 con Koke a punto de nacer, seguíamos con esa idea metida en la cabeza. De hecho, teníamos claro que era una forma ideal para viajar con niños. Incluso la Lucía y el Rubén “del pasado” le hacían una entrevista a la Lucía y el Rubén “del futuro” para ver cómo habían conseguido la dichosa camper… Estos respondían desde Sudáfrica un año después (haciendo un road trip en coche de 5.600 km por el país) diciendo que eso de viajar en camper, aún no tocaba.

– En febrero de 2017 teníamos el honor de escribir un artículo titulado “Metafurgosis” en el primer número de la revista furgosfera. En él, contábamos cómo sentíamos la necesidad de mutar de la mochila a la vida sobre ruedas.

-Entre junio y julio de 2018, hacíamos otro road trip en coche de 8.500 km por la Costa Oeste. Llegados a este punto y a pesar de llevar tienda de campaña, sacos y comida, aquel sueño se convertía en necesidad.

– En febrero de 2019 por fin conocíamos Islandia y lo hacíamos en una pequeña camper alquilada. No necesitábamos más pruebas. No necesitábamos más señales. La cosa estaba clara: el próximo viaje largo sería así.

 

furgoneta

A empezar de nuevo

Hace poco escribíamos en algún sitio que teníamos la sensación de que en cada viaje que hacemos, volvemos a la casilla de salida. Mochileros en pareja primerizos, mochileros en pareja buscando el slow travel, padres con bebé que no anda, padres con bebé que anda… Y ahora, familia viajera en furgo. Además de que cada viaje es diferente y que no importan tanto los destinos sino las experiencias que vives en ellos, eso de “volver a empezar” es como hacerlo por primera vez. Con sus temores, dudas, vértigos y preocupaciones, sí. Pero también con el pelotazo de adrenalina que produce lanzarse a algo totalmente nuevo que es mucho más grande que tú.

La decisión estaba tomada: había que parar y ahorrar porque nadie nos iba a regalar un vehículo para viajar por el mundo. Desde que volvimos de Cuba en diciembre de 2018 y a pesar de haber hecho “tres escapadas” a Islandia, Irlanda y Egipto, hemos estado muy pegados a ordenador. Hemos estado haciendo aquello con lo que vamos generando ingresos en viaje y que nos permite seguir con este proyecto de vida. No es ningún secreto, hicimos un vídeo para contar en qué consiste exactamente “la fórmula mágica”. Además de escribir y hacer vídeos para marcas, hemos tenido la suerte de llevar a cabo dos proyectos preciosos que nos han llenado mucho por dentro: el videoclip de la canción “El trato” para Alejandro Sanz y nuestro documental “Hola, Mundo” (esperamos que en breve esté online para que su mensaje llegue lo más posible).

Viajar en familia

¿Autocaravana, caravana o camper?

Sin duda, esta es una de las primeras decisiones que tomamos y la verdad, en nuestro caso estaba muy claro. No tenemos pensado llegar a un camping para pasar allí tres semanas seguidas para luego volver a casa. Nuestro plan es movernos bastante y meternos por todo tipo de carreteras o ciudades. Lo ideal para ello era una camper. Su mayor ventaja, es también su mayor inconveniente. Es decir, no hay mucho espacio dentro. Ni para movernos, ni para llevar cosas. Pero bueno, de eso se trata, ¿no? De no llevar muchas cosas y salir fuera a ver qué nos encontramos. Eso sí, además de la necesidad de dos buenas camas y una cocina «en condiciones», para un viaje largo nos parecía fundamental poder ponernos de pie dentro y tener baño.

 

¿Por qué una campervan “nueva”?

Durante tooooodo este tiempo, hemos valorado un montón de posibilidades. Incluso podemos asegurar que íbamos y volvíamos sobre nuestros pasos en la nula toma de decisiones. Sin un criterio muy fundado, nos movíamos como casi siempre, por el estómago y el corazón. Aunque al final, quien iba a decidir era el bolsillo.

Autocamperización: al principio de los tiempos, la idea de hacer nuestra propia casa rodante a partir de un cascajo, tuvo su momento de importancia. Breve, todo hay que decirlo. Por un lado, no podemos considerarnos unos manitas. Es algo que, sobre todo a mí (Rubén), ni se me da ni me gusta. Lucy se atreve con todo, pero reconozcámoslo con sentido y sensibilidad… tampoco se le da muy bien. Además, nos queremos. Mucho. Y lo ideal es que eso siguiera siendo así. No se me ocurre una fuente mayor de discusión después de una obra o la educación de tus hijos, que la de camperizar tu propia camper sin tener mucha idea.

Lucy conduciendo a Arminda

Que camperizasen terceros: hemos estado buscando mucho por este camino. Fue una vía que realmente sopesamos. Según nuestra experiencia buscando, hemos de decir que aunque cada vez se hace más, no todo el mundo lo hace con el cariño que queríamos. Además de que en muchos casos nos parecía que los precios eran altísimos, hemos oído varios casos de timos, incumplimiento de plazos o calidad final justita. Evidentemente generalizar de esta manera puede sonar muy injusto al meter a “todo un sector” en el mismo saco pero es que, la gente que supuestamente lo hacía bien, ni llegó a contestarnos al mail. Seguramente porque vistos los precios, nuestra propuesta no era la de ir con el dinero por delante. Pretendíamos hacer una especie de trueque. Evidentemente nosotros comprábamos la furgoneta y pagábamos los materiales pero ofrecíamos a cambio de la mano de obra y el cariño, hacer vídeos de todo el proceso y documentarlo para poder contar luego cómo había sido todo. Así, si a alguien le gustaba el resultado, podía recurrir a sus servicios. Es decir, nuestro tiempo por su tiempo. Pero obtuvimos el silencio por respuesta.

 

Segunda mano: esta parecía que iba a ser la vía definitiva. Comprar un vehículo “digno” y a buen precio. Está claro que todos queremos algo muy especial, en muy buen estado y encima, barato. ¿Imposible? Para nosotros sí lo fue. Buscamos y miramos bastante, aunque no mucho tampoco. Teníamos un modelo que sencillamente nos encantaba: la Fiat Hobby 600. Ese modelo, concretamente del año 91 o 93 y en color azul celeste… ayyyyyy (suspiro). No hay muchos por aquí en buen estado. Hablamos de unos 13.000€ para empezar (con unos 150.000 km “reales” de media) a los que hay que añadir seguro otros cantidad para ponerla al día. Si la traes de Alemania, además, tienes que pagar sus correspondientes impuestos y rematriculación. Es verdad que aparentemente y debido a ser un mercado mucho más maduro y popular, los precios son más bajos y hay modelos muy interesantes, pero claro, como te salga mala… ya tenemos fiesta. En cuanto a la Hobby 600 y si tenemos en cuenta que estamos hablando de un vehículo muy pesado y bajo, que en su versión normal tiene unos 60 cv y en la TD llega a los 92, ya nos veíamos empujando en las cuestas. Sin aire acondicionado, frenos de los de antes, baños con mucha historia, etc. empezamos a pensar que sí, que para la foto muy bien, pero que puede que n fuera lo que necesitábamos en estos momentos. Encima, los modelos que vimos “de cerca”, nos ofrecían dudas en forma de goteras, óxido y “cosas ocultas” de todo tipo. Todo esto, sumado a un desembolso de inicio que nos dejaba sin dinero para el viaje, hicieron que nos replanteásemos todo de nuevo.

Koke comiendo en Arminda

Nueva: la opción que jamás pensamos que fuera la definitiva, ha sido la que hemos elegido al final. La decisión ha sido principalmente económica ya que la vamos a poder pagar a plazos con una inversión baja de entrada que nos permitirá tener cierta liquidez para el camino. No había otra forma de comprar una e irnos de viaje. Además y por ello no menos importante, estos modelos tienen todo tipo de sistemas de seguridad. Vamos con un niño, no lo olvidemos. Aunque cada día nos parece más bonita, seremos sinceros: “este tipo de campers”, siempre nos parecieron furgones de reparto con cama dentro. Por el hecho de habernos comprado una así, nuestra opinión no va a ser diferente ahora. Probablemente por eso la hemos comprado en negro. Para contrarrestar el shock al salir. Somos esclavos de “lo bonito” y siempre nos imaginamos dentro de un vehículo con más… historia. ¿O deberíamos decir de los que salen en esas fotos tan bonitas de viajes por el mundo con un vehículo retro precioso con madera por dentro y tal y tal? Nos tranquiliza que hablando con muchos viajeros de furgo más rodados, nos han reconocido que empezaron con este tipo de retrofurgo y que a medida que se han convertido en familia, se han ido pasando a estos.

Al final nos decidimos por esta Cliff 601 que no podemos ni aconsejar ni todo lo contrario. Es el modelo que nos entró por el ojo y que más se acercaba a nuestras necesidades. Como en todo, la elección de cada cual es muy subjetiva. Unos preferirán un vehículo para dos, otros llevarán un perro, otros querrán meter tablas de surf… Así que, si has llegado hasta aquí porque pensabas compar una camper nueva de este estilo y esperabas encontrar algo de luz en tu búsqueda gracias a este artículo, nuestro consejo es que dejes que surja el flechazo de forma natural (hay mucha oferta en el mercado -cada vez más-, con todo tipo de precios y prestaciones). Lo que vale para nosotros, no tiene por qué valer para ti.

 

yaya arminda

Y aquí quería yo llegar…

¿Por qué nuestra camper se va a llamar Arminda? Muy sencillo: así se llamaba mi abuela. Allá por junio de 2014, cuando ya llevábamos un año de “vuelta al mundo” y habíamos decidido seguir camino después de aprender a gastar menos y a ganar algo de dinero durante el viaje, recibimos la llamada de mi madre diciéndonos que la yaya, estaba enferma. Continuar no tenía mucho sentido. Los países no se iban a mover del sitio y decidimos volver. Durante aquellos últimos meses que pude estar con ella, compartimos muchos momentos y pude estar a su lado. Un día, poco antes de irse para siempre me dijo “tenía que haber viajado más”. Cinco años después, Arminda, mi yaya, se viene de viaje con nosotros. Koke no llegó a conocerla, pero a partir de ahora, oirá hablar mucho de ella. No se me ocurre un homenaje mejor. ¿O tal vez sí?…

Cuando conocías a mi yaya Arminda por primera vez, te podía parecer algo brusca en las formas. Cortante incluso. Se metía contigo y te ponía a prueba. Para ver cuánto aguantabas. Sin embargo, era todo corazón y tenía un gran sentido del humor. Su coche era un 4×4 y fumaba puros. Decía lo que se le pasaba por la cabeza (descolocándote) y no tenía doble fondo. Tuvo una vida complicada salpicada también de muy buenos momentos y solo deseaba una cosa: que su familia siempre estuviera unida. Cuando se fue, todo se rompió un poco. Todo, menos su recuerdo. Afortunadamente, pude grabarla a tiempo y que me contara muchas cosas en un intento de merecido documental que le quise hacer. La cosa quedó así…

 

Yaya, te prometí que te haría un documental porque sentía que el mundo debía conocerte. No lo pude acabar como me hubiera gustado, pero cinco años después, llega el momento de que vea la luz ya que «nos vamos de viaje… juntos». Pocas cosas me enorgullecen tanto como persona, como revivir tu recuerdo. No sabes cuánto te echo de menos.

rubén

 

Nota: resulta que Arminda proviene del germánico “Heermand” y significa “la guerrera”. Según me fijo más y más en cómo es nuestra camper, me doy cuenta de que e la que tenía que ser y no otra. Sin querer aparentar nada para quedar bien «en la foto». Fuerte, resistente, segura… pero caliente por dentro también. Lo del buen humor ya lo iremos viendo.

Consejo: ten una charla con tus abuelos y grábalos si puedes. No sabes la ilusión que te hará verlos y oírlos de nuevo cuando te acuerdes de ellos.

17 Comentarios

  1. Más allá de la subjetividad de la elección, nos viene muy bien el análisis. Nosotros también vemos la necesidad de pasar de la mochila a una movilidad de algún tipo. En nuestro caso pensamos irnos a comprar a EEUU y de ahí recorrer norte y centroamérica; así que será de segunda mano. Pero vamos a ver el tema de la autocamperización o tercerizarlo… por acá tampoco somos de ponernos mucho «manos a la obra». Muchos éxitos en esta nueva etapa! Los seguimos de cerca!

    • ¡Hola Camila! Por lo que tenemos entendido el mercado estadounidense es bastante mejor que el de aquí para la compra de segunda mano. Además de que hay muchas más opciones, según nos han dicho, la relación calidad precio es mucho mejor. Si al final os animáis, ya nos contaréis cómo lo habéis hecho que tenemos idea de hacer algo así en un par de años. ¡Otro abrazo de vuelta!

  2. Ufff, precioso el video homenaje a tu abuela. Ahora irá en vuestro viaje!!!

    Y en cuanto a la furgo, es la que habéis elegido, y eso es lo que hace que sea la indicada.

    Un abrazo familia!!

    • Es una pena no poder haber acabado ese intento de documental. Quería haberla grabado en más lugares, en más momentos… No pudo ser. Pero bueno, ahí está esa charla que quedará para siempre.

      Y sí, esta ha sido la camper elegida. La verdad es que… muy lejos de nuestra idea inicial. Pero las cosas siempre pasan por algo.

      Abrazo!

  3. Increíble documental! Las abuelas tienen una historia de novela, como las de Sarah Lark, largas y tormentosas.

    • Esa mujer tenía un algo dentro… que es muy difícil de explicar. Por eso quería hacerle este pequeño documental que, aunque inacabado, habla por sí solo.

      Hay que hablar con las abuelas. A tiempo.

  4. Me encanta ese homenaje que le hacéis a tu yaya… Es precioso. Seguro que toda su fuerza y poderío os empujarán lejos en cada momento, limpiando los grises del cielo cuando pinte feo y dibujando sonrisas en los buenos ratos… (No he podido ver la entrevista entera porque esta conexión no me lo permite, pero lo haré. Juancar hizo algo similar con su abuelo y es un recuerdo precioso).

    En cuanto a la elección, hay que elegir con el corazón y, cómo no, con el bolsillo (nosotros así lo hicimos). Desde que llevamos viajando en camper siempre he pensado que la practicidad —y no la belleza— es lo más sensato cuando se trata de vivir de forma permanente en ella. Da igual que no sea esa imagen vintage y retro y otras tontadas por el estilo. Para posar en un viaje corto eso vale, pero vivir a diario es otro cantar. Y ahí tenéis que dar con algo acorde a vuestra vida (viajar con un peque) y vuestra forma de viajar. Me alegra que hayáis sido sinceros en ese aspecto.

    ¡Disfrutad mucho! Aunque por fuera siga siendo negra, seguro que por dentro, poco a poco, se va llenando de vida y de color.

    ¡Un abrazo!

    • Nos parece un homenaje precioso llevárnosla de viaje. Personalmente, me encanta y sé que a ella le parecería maravilloso. En cuanto a la elección de la camper… sin duda para un viaje largo, hay que ser prácticos. Que luego vienen los arrepentimientos jajaja Abrazos mil

  5. Estoy totalmente de aceurdo con los motivos para no camperizar. «Nos queremos», y si no os queréis separar o matar, mucho mejor la compra.
    Y por supuesto, no podiáis haber escogido mejor nombre, la yaya se viene de viaje. A ver si nos encontramos en la carretera, y le presentamos a la Terroneta, un verdadero furgón blanco de repartir fruta.
    Un abrazo familia

    • Camperizar nunca fue una opción. Bueno, en la cabeza de Lucy sí. Pero la verdad es que… me encanta como pareja de vida y no quería que todo se acabara aquí jajaja. En cuanto a «nos llevamos a la yaya de viaje»… es algo que personalmente, me llena mucho por dentro y hace que me acuerde aún más de ella a diario.

      Nos encontraremos un día de estos por ahí. Eso seguro.

      Abrazos

  6. Enhorabuena familia furgoneta!! La mejor decisión, ya veréis. Recuerdo cuando compramos la nuestra que la gente nos decía «uf! Hasta que amorticéis esto…» Desde el primer momento que nos montamos en la furgo, mirar atrás y ver a las niñas tan felices,… la furgo estaba amortizada.

    Disfrutad a tope! Espero que nos veamos en algún momento en el camino.

    Y sí, es el mejor homenaje que le puedes hacer a tu haya, Rubén…

    • La amortizaremos seguro. Es nuestra casa, nuestro hotel, nuestro autobús, nuestro armario… Y lo va a ser muchos días seguidos y en muchos lugares distintos. Pero sobre todo, eso. La cantidad de momentos en los que nos va a acompañar. A ver si coincidimos por ahí familia. Besos varios.

  7. Decisión que habéis pensado mucho y habéis barajado muchas posibilidades. Así que debe de ser la adecuada.
    Yo no tengo ni he tenido furgo, pero he viajado mucho en coche por casi todo el mundo. En general prefiero colores claros y si es en países con mucho sol/calor, siempre elijo color blanco. Los colores oscuros y el negro sobretodo generan mucho calor dentro del coche. El blanco, en cambio, no.

    • Hola Francisco. Sí, sabíamos lo de los colores claros nosy oscuros con el sol pero… nos decantamos por la negra por varios motivos. El primero, que nos encanta. Siendo sinceros, el furgón blanco nos parece un poco de reparto. Por otro lado, de noche como que se camufla mejor. Igualmente no tenemos pensado ir a lugares muy muy calurosos (al menos de momento). Igualmente, esperamos no arrepentirnos cuando nos estemos asando dentro. Ya lo iremos contando. Un abrazo!

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